Clases entre goteras, hongos y filtraciones tóxicas: el sindicato CIG denuncia el mal estado de un centro de FP de Vigo
Profesores y alumnos tienen que sortear charcos a la entrada de las aulas, esquivar goteras y realizar sus actividades entre paredes cubiertas de hongos y con filtraciones que avisan de que son tóxicas. Este es el estado en el que la Confederación Intersindical Galega (CIG), el sindicato mayoritario en la enseñanza en Galicia, denuncia que está el centro integrado de Formación Profesional (CIPF) Manuel Antonio de Vigo.
La CIG considera que la situación es “insalubre” e “incompatible” con el desarrollo de la actividad lectiva. Los problemas aparecieron desde que empezó la reparación de la cubierta del centro, en junio de 2025 y ha provocado quejas de quienes acuden a las instalaciones del que es el centro más grande de Galicia.
La Consellería de Educación admite los problemas, que atribuye a una obra de mejora que “supone incomodidades durante la intervención” y al tiempo lluvioso que se está registrando. La cubierta, explica, aún no está totalmente impermeabilizada y las lluvias previsibles del otoño y el invierno están afectando a las instalaciones. “Lo lamentamos. El fin de la obra está próximo y el resultado valdrá la pena”, añade el departamento que dirige Román Rodríguez. El Gobierno gallego, que apunta que el presupuesto de la intervención es de 1,5 millones de euros, asegura que los técnicos de la Consellería hablaron el pasado viernes con personal de las empresas, que van a limpiar las humedades, pintar y “reparar todo lo reparable”. La obra “cumple todas las normas de seguridad”, zanja.
Las humedades y goteras han causado daños en equipos y espacios. Todos los departamentos y familias profesionales se están viendo afectadas, añade la CIG, que adjunta a un comunicado varias fotografías de las instalaciones. Expone que fueron tomadas por un grupo de docentes para registrar todos los desperfectos después de no lograr que la Consellería de Educación informase al claustro del plan de prevención de riesgos de estas obras.
Las filtraciones son perceptibles en todo el centro, añade el sindicato, que asegura que se ven afectados el comedor de hostelería, las aulas, los laboratorios y los talleres. Hay, añade, charcos en las entradas de aulas de la planta baja del edificio central. Por las paredes se ven hongos que se van expandiendo. Este es “un ambiente muy poco saludable” para dar clases, protesta la CIG, que indica que ha pedido una reunión con la Comisión de Seguridad y Salud Laboral de la Consellería para pedir que se haga una evaluación de riesgos.