Parir por cesárea en Galicia es más probable en la privada: el 36% de los alumbramientos frente al 24% de la pública

La probabilidad de que un parto sea por cesárea está relacionada con la titularidad del hospital en el que la embarazada sea atendida. En Galicia, como en el resto de España, es más probable que ocurra en los centros privados. Ahí, más de uno de cada tres alumbramientos implican una operación quirúrgica (el 35,8%), mientras que en la red pública son menos de uno de cada cuatro /el 23,7%). Los porcentajes están calculados con los datos de los partos entre 2021 y 2023 en los hospitales reunidos por elDiario.es tras una petición amparada en la ley de transparencia.

La información muestra que, en total, en Galicia el 25% de los partos son por cesárea. Es la séptima comunidad con el porcentaje más elevado. En uno de los centros más de la mitad de los alumbramientos son con esta intervención. Se trata del hospital Quironsalud de Pontevedra, en donde hay cesárea en el 57% de los casos. Otras cuatro instalaciones superan el 30%: son tres privadas (el Vithas Nosa Señora de Fátima en Vigo, el Quironsalud de A Coruña y el HM Modelo Belén en A Coruña) y una pública, el hospital Virxe da Xunqueira de Cee (A Coruña).

En los hospitales gallegos que más partos atienden -los públicos ubicados en las siete principales ciudades-, el porcentaje de cesáreas se mantiene por debajo del 30%. La cifra más alta corresponde, según los datos entre 2021 y 2023, al de Ourense, con el 27,1%. En Lugo el 26,4% de los partos son por cesárea, mientras que en Ferrol son el 23,8% y en Santiago, el 23,5%. El dato baja ligeramente en Pontevedra, con el 23%, mientras que en Vigo son el 22,5% y en A Coruña, el 21,9%.

La información recabada por elDiario.es indica que la tasa de cesáreas general continúa estable en España en los últimos 10 años y ronda el 24%, es decir, uno de cada cuatro partos. La Organización Mundial de la Salud (OMS) solía marcar el 15% como cifra máxima ideal, pero en los últimos años la tendencia es otra. En lugar de marcar una horquilla de cifras concreta (para evitar que los centros la bajen pero a costa, por ejemplo, de aumentar los partos instrumentales, y para tener en cuenta también las diferencias que pueden existir de condiciones poblaciones o económicas entre países), la OMS aboga por una cultura sanitaria en la que todas las mujeres que lo necesiten (y solo ellas) puedan acceder a una cesárea.