La Xunta ignora las críticas de la comunidad educativa y da un paso más en el control ideológico en las aulas
La Xunta acaba de publicar las instrucciones para el curso escolar 2026/27, en las que insiste, pese a las críticas de la comunidad escolar, en el control ideológico en las aulas y establece más límites a las actividades complementarias en las que pueden participar los alumnos. Además de consagrar la “neutralidad ideológica” -una expresión que los expertos identifican con el ideario ultra-, vuelve a exigir que todas las actividades estén previstas al inicio del periodo lectivo y, como novedad, limita a solo una por trimestre la participación en salidas “sobrevenidas”.
El texto repite la redacción del curso que acaba de terminar en cuanto al control ideológico de las actividades complementarias, que deben desarrollarse “con sujeción a los principios constitucionales, garantizando la neutralidad ideológica”. El año pasado, cuando las instrucciones incluyeron estas exigencias, sindicatos, asociaciones de madres y padres, ONG y partidos políticos cargaron contra lo que calificaron de censura. Pero el Gobierno gallego hizo una defensa cerrada de su postura. El presidente de la Xunta, Alfonso Rueda, explicó que lo que no se incluía en esa neutralidad ideológica era la religión. “Neutralidad ideológica es neutralidad ideológica. Estamos hablando de otra cosa”, dijo entonces y aseguró que a lo que se refiere su equipo es a la “ideologización desde un punto de vista casi político”.
Las normas requieren que las actividades complementarias se orienten a profundizar en los contenidos curriculares y que todas ellas estén en la programación general anual. Solo de forma “muy excepcional”, bajo premisas “de motivación y coherencia con el currículum”, se permitirán actividades complementarias sobrevenidas, “siempre y cuando sean aprobadas por el equipo directivo” y se informe al consejo escolar y a la Inspección educativa.
Las instrucciones regulan más estas actividades complementarias: no pueden suponer “una alteración significativa del normal desarrollo de la actividad lectiva”. El centro debe evitar que se concentren en determinados periodos, en especial en los que coinciden con las evaluaciones y los finales de trimestre. También debe tratar de que los mismos grupos participen reiteradamente en estas actividades y fija varias limitaciones: que no haya más de una actividad en el propio centro en horario lectivo por semana para un mismo grupo, que las que impliquen salir se repartan a lo largo del curso y no sean más de tres por trimestre y que solo se permita una sobrevenida por trimestre. La Inspección velará por la “adecuación pedagógica y organizativa de estas actividades complementarias”.
Cuando las actividades sobrevenidas en las que se proponga que participe el alumnado las organicen ayuntamientos, diputaciones u otras entidades externas, deben aplicarse “criterios de pertinencia pedagógica” y “no procederá la participación en actividades que carezcan de una justificación educativa suficiente”.
Críticas de las ANPAS
La Confederación de ANPAS Galegas ha criticado las nuevas instrucciones, que califica de nuevo intento de “censurar”. Destaca que continúan la línea del curso pasado y marcan nuevas limitaciones, con más supervisión administrativa de as actividades complementarias. “La cuestión que es necesario aclarar es cómo se compatibilizan estas restricciones con la necesaria autonomía de los centros y con la participación de la comunidad educativa en los órganos colegiados”, expone y califica las maniobras de la Xunta de “intento de control amparado en unas instrucciones [...] donde se obvian escandalosamente la importancia y las funciones del Consello Escolar”.
Asegura que dejar en manos del equipo directivo la aprobación de las actividades complementarias es “suplantar” la función del Consello Escolar. Las ANPAS lamentan la “deriva” de la enseñanza pública, con este “intento de censurar y controlar todas esas actividades necesarias” para trasladar en la enseñanza los valores de la ciudadanía democrática, la responsabilidad, la igualdad o el fomento del espíritu crítico. Hay, avisa, “una clara tendencia al autoritarismo” en estas instrucciones. La preocupación de las familias nace de la referencia a la neutralidad ideológica, pero también de “la acumulación de requisitos, límites y autorizaciones previas que pueden dificultar la capacidad de los centros para responder a oportunidades educativas que aparecen durante el curso”.
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