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Las islas concentran cerca del 75 % de las extinciones: “Tendremos la misma biodiversidad en Balears que en el Caribe”

Neus Bonacasa

Mallorca —
23 de julio de 2026 20:00 h

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Un estudio en revisión publicado en Science Advances alerta de que las islas concentran cerca del 75% de las extinciones globales registradas por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza. Según el equipo investigador, las actividades humanas han ido modificando los ecosistemas insulares desde hace miles de años hasta el punto de que la biodiversidad de las islas es cada vez más homogénea y más parecida a la del continente.

La investigación ha sido liderada por el Dr. Thomas J. Matthews de la Universidad de Birmingham y cuenta con la participación de varias entidades españolas, entre las que destacan el Centro de Investigación Ecológica y Aplicaciones Forestales (CREAF), la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB), el Museo de Ciencias Naturales de Granollers y el Centro Tecnológico BETA (UVic-UCC).

“En general, observamos que la extinción de especies endémicas y la introducción de plantas y animales ampliamente distribuidos en otras partes del mundo hacen que las islas sean más homogéneas y cada vez más parecidas entre ellas”, señala Sandra Nogué, investigadora de la UAB y del CREAF y coautora del estudio.

“Las islas son especialmente vulnerables porque normalmente han estado completamente aisladas y tienen especies que son únicas en el mundo y no están acostumbradas a estar en contacto con depredadores”, añade Natàlia Martínez-Rubio, investigadora del CREAF, en conversación con elDiario.es.

Algunas de las causas de esta homogeneización son la introducción de especies invasoras, la agricultura, la urbanización y la introducción de animales domésticos o asociados a la actividad humana, como ratas, gatos, cabras o cerdos. “Muchas especies insulares evolucionaron durante millones de años sin grandes depredadores, con lo que suelen ser muy confiadas; por lo tanto, son especialmente vulnerables a nuevos depredadores, que acaban desplazándolas”, explica Martínez-Rubio.

“El cambio climático afecta mucho. De hecho, es una de las causas que se cree que va a afectar más en el futuro. Hasta ahora la gran mayoría de extinciones se han debido más a la introducción de especies invasoras o a la transformación de los hábitats. A día de hoy se cree que la fuente principal de extinciones será el cambio climático”, añade la investigadora.

Muchas especies insulares evolucionaron durante millones de años sin grandes depredadores, con lo que suelen ser muy confiadas; por lo tanto, son especialmente vulnerables a nuevos depredadores. Además, el cambio climático afecta mucho. De hecho, es una de las causas que se cree que va a afectar más en el futuro

“Canarias y Balears son islas muy afectadas”

El miotragus, un bóvido conocido con el nombre científico Myotragus balearicus (‘cabra rata balear’, en griego), habitaba las Illes Balears hace 5.000 años. Hoy en día, de esta especie endémica solo queda rastro en los fósiles. “Solo vivía en Mallorca y en Menorca y durante muchos años evolucionó aislada y era una especie única con respecto a rasgos físicos en comparación a otras especies y, con la llegada de los primeros humanos, desapareció completamente”, comenta Martínez-Rubio. Como esta, hay miles de especies que han sufrido el mismo final. En las islas más cercanas como las Illes Balears o las Islas Canarias encontramos especies únicas que han desaparecido o que actualmente se encuentran amenazadas.

En las Illes Balears, por ejemplo, existió una especie endémica de pájaro, la lechuza gigante (Tyto balearica), que desapareció hace siglos. “Su desaparición se asocia a la llegada de los humanos”, explica Martínez-Rubio. “Tanto Canarias como las Balears son islas muy afectadas por la colonización humana y tanto por la extinción de especies endémicas y por la introducción de especies invasoras, sobre todo gatos, cerdos, cabras… Hay animales que no eran propios de la isla y se introdujeron para poder dar alimento. En el ámbito de la flora se introdujeron muchas plantas ornamentales”, añade.

Actualmente, los lagartos gigantes de las islas Canarias (Gallotia) ven mermadas sus poblaciones por la expansión de la serpiente real de California (Lampropeltis californiae). También la paloma rabiche (Columba junoniae), endémica del bosque de laurisilva canario, empieza a ser considerada “casi amenazada”, según la UICN, debido a la pérdida de hábitat y a los depredadores como gatos y ratas. En cuanto a las Illes Balears , la lagartija de las Pitiusas (Podarcis pityusensis), especie endémica de Ibiza, Formentera y sus islotes, se encuentra en riesgo de extinción por otra serpiente invasora, la culebra de herradura (Hemorrhois hippocrepis).

“Cuando desaparece una especie insular también desaparecen las funciones ecológicas que ejercía”, continúa Oriol Lapiedra, investigador del CREAF y otro de los coautores del estudio. Estas pérdidas no solo implican una reducción del número de especies, sino también ecosistemas menos funcionales.

“Las especies tienen funciones ecológicas, es el rol que tiene cada especie en el ecosistema”, continua Natàlia Martínez-Rubio. Por ejemplo, la lagartija de las Pitiusas actúa como dispersora de semillas y polinizador y controla plagas de insectos como los crustáceos isópodos. “Hay especies que son las únicas que pueden hacer estas funciones, si esta especie desaparece y es única en su rol, no sabemos qué efecto en cascada puede desencadenar”, agrega.

La lagartija de las Pitiusas, fuertemente amenazada por las serpientes, actúa como dispersora de semillas y polinizador y controla plagas de insectos como los crustáceos isópodos

Las plantas también sufren las consecuencias de la alteración de los ecosistemas insulares, “pero suelen ser las grandes olvidadas”, señala Nogué. “Por ejemplo, gracias al polen fósil, se ha conocido que dos especies vegetales desaparecieron antes incluso de ser estudiadas científicamente, como una especie de roble (Quercus) y un carpe (Carpinus) que habitaban en la isla de Tenerife”, añade.

“En poco tiempo tendremos la misma biodiversidad, tanto en una isla de las Balears como en una isla del Caribe. Se convertirán en unas islas muy pobres tanto a nivel biológico como a nivel evolutivo, vamos a perder muchísimos años de historia evolutiva de las especies y no sabemos cómo eso va a llegar a afectar también a los continentes”, aclara la investigadora del CREAF.

En poco tiempo tendremos la misma biodiversidad, tanto en una isla de las Baleares como en una isla del Caribe. Se convertirán en unas islas muy pobres tanto a nivel biológico como a nivel evolutivo, vamos a perder muchísimos años de historia evolutiva de las especies y no sabemos cómo eso va a llegar a afectar también a los continentes", aclara la investigadora del CREAF

Reconstruir el pasado para entender el futuro

Las islas han sido fundamentales para entender los procesos evolutivos y generar nuevas teorías, como la de la selección natural que formuló Charles Darwin, y para la biogeografía —la disciplina que estudia por qué unas especies viven en determinados lugares y no en otros—. En este sentido, el estudio alerta de que los ecosistemas insulares actuales son el resultado de miles de años de impacto humano, y no únicamente de procesos ecológicos y evolutivos previos a la llegada de los humanos.

“Por lo tanto, si solo estudiamos las especies que han sobrevivido hasta hoy, tenemos una visión parcial y sesgada de cómo eran realmente estos ecosistemas. Es decir, las teorías científicas podrían estar incompletas si no se incorporan las alteraciones humanas históricas”, añade Ferran Sayol, investigador del Centro Tecnológico BETA (UVic-UCC) y otro de los coautores del estudio.

Para llenar estas lagunas de información, los autores proponen combinar fósiles, polen antiguo, ADN antiguo, colecciones de museos y registros históricos, además de mejorar las bases de datos globales de biodiversidad. “La historia de las islas es fundamental para comprender cómo han evolucionado las especies, entender qué ocurre cuando desaparecen y, en última instancia, contribuir a conservar su futuro”, finaliza el Dr. Thomas J. Matthews.