El juez desoye a la Fiscalía y procesa al expresident del Parlament balear por referirse como “puto nazi” a un diputado de Vox
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El titular del Juzgado de Instrucción número 8 de Palma, Antoni Rotger, ha acordado continuar por la vía del procedimiento abreviado la causa abierta contra el expresidente del Parlament balear Baltasar Picornell por difundir en sus redes sociales una fotografía en la que posa junto a un grafiti con el mensaje 'J. Campos puto nazi', en alusión al diputado de Vox en el Congreso Jorge Campos. El juez ha decidido que el proceso siga adelante al considerar que los hechos podrían ser constitutivos de un delito de injurias graves con publicidad, a pesar de que la Fiscalía ha solicitado el sobreseimiento de la causa alegando, por el contrario, que no tienen suficiente entidad penal.
La resolución sitúa al exdirigente de Podemos a las puertas de un eventual juicio oral pese a que la Audiencia Provincial de Balears no ha resuelto aún el recurso que Picornell interpuso contra la admisión a trámite de la querella de Campos. Acció Cassandra, que ejerce la defensa del expresidente de la Cámara balear, ha impugnado este jueves el auto del juez y reclama que éste sea revocado.
En un escrito fechado el 3 de julio, el fiscal solicitó el sobreseimiento provisional de la causa al entender que las diligencias practicadas no habían permitido justificar debidamente la comisión de un delito. La acusación pública sostiene que las expresiones atribuidas a Picornell no revisten la gravedad exigida por el Código Penal para que puedan ser perseguidas penalmente.
La Fiscalía asevera, además, que tras la reforma llevada a cabo en 2015 el derecho penal debe reservarse para las injurias más graves y que no todo exceso verbal, ni siquiera toda expresión insultante, merece una respuesta criminal. En su dictamen, subraya que el hecho de que una expresión resulte grosera u ofensiva no basta para convertirla en delito, y que su valoración debe atender al contexto en el que se produce.
El fiscal también llama la atención sobre el hecho de que Campos es un representante político, circunstancia que amplía los márgenes de la crítica admisible, así como el clima de hostilidad recíproca que se aprecia en los intercambios entre ambos en las redes sociales. La querella, añade, aportaba publicaciones aisladas y no los hilos completos de las conversaciones. Entre tales publicaciones, la Fiscalía alude a mensajes en los que el dirigente de extrema derecha escribe “tú sí que estás en declive, pero mental” o se refiere a Picornell como “el esperpéntico ex presidente podemita”.
También recuerda la publicación en la que Campos, en el contexto de la Diada de Mallorca, escribió en su cuenta de X: “Este día sabemos que, en Palma de Mallorca los separatistas pancatalanistas están todos en el mismo sitio. Estas oportunidades habría que aprovecharlas”. “Contra su enfermedad, nuestra inmensa ilusión de hacer un país mejor que el que ellos representan”, añadió. Picornell respondió: “Al fascismo se le combate. Ahora y siempre”.
El Ministerio Público califica las palabras de Campos de expresiones que, “lejos de toda duda razonable”, pretendían provocar e incitar a la violencia, y las consideró especialmente reprobables en boca de un representante público. A juicio del fiscal, este contexto debía tenerse en cuenta al valorar la gravedad de las respuestas de Picornell.
Una querella por la difusión de una pintada
La causa se remonta a la querella presentada por Campos después de que Picornell difundiera en su cuenta de X una fotografía en la que aparece junto a una pintada con el mensaje 'J. Campos puto nazi'. El dirigente de Vox considera que las publicaciones constituyen un delito de injurias graves a la autoridad.
En el marco de las investigaciones, el expresidente del Parlament compareció el pasado 11 de junio en los juzgados de Palma en calidad de investigado, aunque no llegó a declarar dado que, según su defensa, no se le había notificado formalmente la querella. La defensa anunció entonces que recurriría la admisión a trámite de la querella al entender que los hechos denunciados estaban amparados por la libertad de expresión. Es el recurso continúa pendiente de resolución por parte de la Audiencia Provincial.
Cabe recordar que Picornell presidió la Cámara balear entre 2017 y 2019, durante el primer mandato de la socialista Francina Armengol. Durante su etapa al frente de la Cámara autonómica trató de proyectar una imagen austera e institucional, marcada por la cercanía a los movimientos sociales y por gestos simbólicos contra los privilegios asociados al cargo. Entre ellos, renunció a utilizar el coche oficial y defendió una presidencia más próxima a la ciudadanía y menos ligada a la solemnidad tradicional de las instituciones.
Por su parte, Campos fundó en 1999 Círculo Balear, organización desde la que ha promovido posiciones contrarias a la consideración del catalán y el mallorquín como una misma lengua. Fue portavoz autonómico de Vox y presidente de la formación en Balears antes de dar el salto al Congreso. Su trayectoria está marcada por un beligerante discurso contra la inmigración, las identidades LGTBI+, las políticas en favor la lengua catalana y la memoria democrática.
En septiembre de 2022, la entonces presidenta del Govern, Francinaâ¯Armengol, le reprochó que en una intervención en el Parlament balear vinculase la “tasa de criminalidad de Balears” con el “aumento constante de inmigrantes ilegales”. “No todo vale todo en política. En política no vale la mentira como norma en sus intervenciones, no vale el racismo ni vale la xenofobia que usted aplica”, le espetó la dirigente socialista.
En mayo de 2024, comparó la gran manifestación celebrada días antes en favor del catalán con la Alemania nazi, utilizando para ello la imagen de un desfile de antorchas celebrado apenas unos meses después de que Adolf Hitler ascendiera al poder.
El pasado mes de octubre, Campos emplazó al obispo de Mallorca, Sebastià Taltavull, a “acoger MENAS en su palacio” -reproduciendo la terminología con la que la exprema derecha alude de forma despectiva a los menores migrantes no acompañados- después de que el prelado hiciese una llamada a la ciudadanía y a los responsables políticos para frenar los discursos de odio contra las personas migrantes: “Llamarles delincuentes es una calumnia, una acusación muy grave contra gente que ha tenido que marcharse de su casa”, profirió el obispo.