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ENTREVISTA Expresident del Parlament balear y exmiembro de Podemos

Balti Picornell, expresident del Parlament balear y carpintero: “Estuve en el paro y busqué trabajo como un ciudadano más”

Baltasar Picornell en una sesión del Parlament.

Angy Galvín

Mallorca —

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Baltasar 'Balti' Picornell (Felanitx, 1977) es carpintero metálico. En otra vida, fue president del Parlament balear (de 2017 a 2019), casi por accidente, tras la polémica salida de la antigua responsable de la Cámara autonómica, Xelo Huertas. Picornell no tenía planeado ostentar uno de los principales cargos políticos del archipiélago, una etapa que recuerda como “muy lejana” y “llena de intereses”: “Se te acercan por ser quien eres”.

Este expolítico volvió a ejercer su oficio tras dejar la política, aunque no lo asume como un mérito, sino como una secuencia lógica de los acontecimientos: “La carpintería metálica es lo único que sé hacer”. Tras la pandemia, estuvo en el paro y en ERTE, hasta que ha montado su propia empresa –ahora es autónomo– y ha remontado económicamente: “Al principio me costó mucho encontrar trabajo, se tenía en cuenta mi ideología, que además es muy marcada”, comenta.

Acusado de ser demasiado radical (por sus polémicos tuits contra el Estado español o la Monarquía), Picornell dice que volvería a aceptar el cargo de president del Parlament si pudiera volver al pasado: “Pero sería mucho más radical”, matiza. “Las inercias parlamentarias te llevan a ser más conservador de lo que deberías ser”, lamenta Picornell, alejado ahora de la vida política tras darse de baja en Podemos.

¿Cómo llegó a ser president del Parlament?

Un día antes de Reyes de 2017 me preguntaron desde el partido cómo me vería de presidente, si estaba capacitado para ostentar el cargo, y contesté que sí. Primero lo consulté con la madre de mis hijos. Si ella me hubiera dicho que no, jamás hubiera aceptado el cargo. Después lo consulté con Laura Camargo y me dijo que adelante, que me veía bastante capacitado. Me lo pensé dos días y le dije que sí. Llegué a la Presidencia el 14 de febrero de 2017.

¿Cómo recuerda esa etapa?

Muy lejana, pero muy, muy guapa. Fue un aprendizaje muy rápido, una carrera universitaria muy rápida, yo venía de un mundo totalmente diferente, que era la carpintería metálica. Siempre todos los presidentes tienen cuatro años para aprender y yo cuando entré ya estábamos por la mitad de la legislatura. La letrada mayor del Parlament también me ayudó mucho.

¿Echa de menos estar en política?

No (ríe). Tengo mucha más libertad a la hora de expresarme, no estoy ligado a unas siglas. Puedo hablar sin filtro. No quiere decir que con los años me vuelva a picar la curiosidad.

Ha vuelto usted a su oficio, el aluminio. ¿Cómo ha sido su retorno a la vida cotidiana tras la política?

Hubo momentos difíciles. Me pillé un par de meses sabáticos. Después de estar en la presidencia del Parlament estuve de regidor (en el Ajuntament de Felanitx, Mallorca), pero dimití. Tenía que sentar un poco la cabeza. Me costó mucho. Estuve cuatro o cinco meses trabajando, después vino la pandemia. Tras la pandemia estuve en ERTE y en el paro y no encontraba nada. Estuve como cualquier otro ciudadano buscando trabajo, hasta que me hice autónomo. He creado mi propia empresa. Hemos comenzado poco a poco y vamos muy bien. Tengo muchas empresas que confían en mí para trabajar con ellos.

¿Le han reconocido alguna vez cuando ha ido a hacer un trabajo a una casa?

(Ríe). Al principio, cuando estuve con la primera empresa, me decían: “¿Tú no eres el presidente del Parlament? ¿Qué haces trabajando aquí?”. Yo contestaba que este era mi oficio y que no sé hacer otra cosa.

Al principio, cuando estuve con la primera empresa e iba a trabajar a una casa, me decían: '¿Tú no eres el presidente del Parlament? ¿Qué haces trabajando aquí?'

Balti Picornell Expresident del Parlament balear

¿Le han echo algún boicot, por su ideología política, que haya podido afectar a su trabajo?

Creo que sí. Al principio me costó mucho encontrar trabajo. Además, han degradado mucho nuestro oficio. Ahora te pagan menos y tienes que demostrar mucho más lo que sabes. Cuando estaba buscando trabajo al principio sí que se tenía en cuenta mi ideología, que además es muy marcada. Ahora no creo que influya.

¿Se ha dedicado siempre al sector del aluminio?

Sí. Desde los 17 años. Comencé en una empresa de Felanitx y después he pasado por otras. Siempre he hecho lo mismo.

Durante su presidencia regaló al rey Felipe VI un libro sobre la republicana Aurora Picornell. ¿Qué le dijo el monarca?

Al principio me preguntó si era familiar mío –en principio no lo es–. Me dijo que se lo iba a leer y que lo tendría en cuenta. Era un toque de atención por el discurso que hizo en Navidad de que no se tenían que abrir viejas heridas.

¿Cómo recuerda esos eventos protocolarios con el rey o el resto de autoridades?

(Ríe). Lo recuerdo como una época muy casposa y falsa. Es un mundo totalmente irreal. Estás dentro de un sueño. Todo son intereses, se te acercan por interés por ser quien eres. Muchas de esas amistades del trabajo ya no existen.

Recuerdo las reuniones protocolarias como una época muy casposa y falsa. Todo son intereses, se te acercan por ser quien eres

Balti Picornell Antiguo president del Parlament balear

¿Se aburría?

No, por suerte tenía una gran jefa de gabinete. Si tienes grandes compañeros a tu lado se hace más llevadero.

¿Cuál es el mejor y peor recuerdo que tiene de su etapa como presidente?

El peor momento fue cuando apliqué un artículo del reglamento y tuve a toda la prensa encima. Era el artículo 69.1. por el que pasaba de ser un Parlamento abierto a una comisión a puerta cerrada. Apliqué el artículo literalmente. Llevaba solo un mes. Y los mejores momentos fueron cuando se aprobaban según qué leyes pioneras, como la de Memoria Democrática, la de Cambio Climático, la de Vivienda. Que estén firmadas por tí es un orgullo.

¿Aceptaría de nuevo el cargo si volviera al pasado?

Lo aceptaría, pero sería mucho más radical.

Más aún.

Sí, las inercias parlamentarias te llevan a ser más conservador de lo que deberías ser. El sistema te hace más conservador.

¿Cuál es el día normal de un presidente del Parlament? Se levanta, desayuna...

Iba cada día a Palma. Me levantaba a las 7 de la mañana y llegaba al Parlament sobre las ocho y media o nueve. Los lunes revisas todas las iniciativas que llegaban para el pleno del martes. Eran tres o cuatro días muy movidos. Además del trabajo de oficina del Parlament tenía actos institucionales. Llegaba a las 12 de la noche a mi casa. La gente no es consciente de las horas que pasas allí. Te paseas mucho, sí, pero es una gran carga mental. Me canso mucho menos ahora haciendo muchas más horas de trabajo físico que en el Parlament haciendo trabajo mental.

Me canso mucho menos ahora haciendo muchas más horas de trabajo físico que en el Parlament haciendo trabajo mental

Balti Picornell Antiguo president del Parlament balear

¿Hizo amigos en la Cámara autonómica?

Tú estás de paso. Los funcionarios te ven como una persona de paso. Amigos de toda la vida... No. tengo amigos de la misma ideología política, eso sí. El resto, no. Tengo compañeros.

Está alejado de la política –de hecho, se dio de baja de Podemos–. ¿Qué opina del Gobierno de coalición de España y de Balears?

Al principio notaba mucho valentía, sobre todo por la acción de Podemos. Pero ahora han perdido valentía. Un claro ejemplo es el Sáhara occidental. Hacen pequeños pasos, pero son meras declaraciones de intenciones. Veo mucha propaganda y a la larga son muchas declaraciones de intenciones que no veo potentes. Es un gobierno de izquierdas que podría ser de centro perfectamente.

¿Cómo ve el mapa político de Balears tras las elecciones del año que viene?

Espero que la izquierda espabile mucho en los meses que quedan antes de las elecciones. Siempre se hacen avances, pero antes de la legislatura, como con el caso del tren de Mallorca. Sería pésimo que la ultraderecha gobernara en Balears. Pésimo para los ciudadanos y para nuestra lengua.

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