PERFIL
Björn Höcke, el líder más radical de AfD que mueve los hilos de la ultraderecha en Alemania
Más de cinco millones de visualizaciones. Es la audiencia que ha conseguido una entrevista con Björn Höcke (Lünen, 1972) realizada por el podcaster Benjamin Bernt –sólo en YouTube y Spotify, sin contabilizar el resto de plataformas–. Bernt, que asegura moderar un formato de entrevistas en profundidad sin edición y auténticamente neutral, habló con Höcke más de cuatro horas y media.
Fue una conversación sobre la biografía personal y política del líder de Alternativa para Alemania (AfD) en el estado de Turingia, al este del país, donde la formación ha sido tradicionalmente más fuerte. Höcke es también el líder de la facción más radical del partido de ultraderecha, cercana al neonazismo. El político habla apasionadamente en la charla sobre sus raíces familiares, sus convicciones políticas y sus objetivos para Alemania. Brillan por su ausencia las preguntas críticas. La entrevista fue una oportunidad de oro para Höcke, cuyas ambiciones políticas van más allá de las fronteras de Turingia.
Esta aparición estelar es sólo su último triunfo de audiencias. El pasado febrero, el Ayuntamiento de la localidad bávara de Lindenberg, en las faldas de los Alpes, intentó prohibir por vía judicial un discurso electoral del líder de AfD en un salón municipal. Un tribunal administrativo de Baviera rechazó finalmente la petición del Gobierno local y Höcke pudo así participar en el acto. Exultante, desplegó todo su arsenal dialéctico ante un auditorio lleno y entregado. “En Turingia vamos camino de la mayoría absoluta”, dijo entre aplausos. Mientras, ante las puertas del edificio municipal, alrededor 3.000 personas protestaban contra la presencia de un político al que calificaban de “fascista”.
En 2019, y ante un intento de prohibir protestas contra Höcke en la localidad germano-oriental de Eisenach, otro tribunal administrativo de Turingia falló que los ciudadanos alemanes podían llamar “fascista” al líder de AfD sin miedo a represalias legales. El tribunal hizo referencia a algunas de las provocaciones más célebres de Höcke, como que Alemania se encuentra “ante la inminente desaparición de su pueblo por el reemplazo poblacional”, la necesidad de aplicar “un giro de 180 grados en la política de memoria” del país o la clasificación del fin del nazismo como “la catastrófica derrota del 1945”.
Más que un líder regional
Björn Höcke es algo más que un simple líder regional del partido de ultraderecha más exitoso de la historia de la República Federal. Pese a no formar parte de la dirección federal de AfD, los sucesivos congresos de la formación han demostrado que es imposible gobernar el partido sin su apoyo. Höcke, cuya primera profesión fue la de profesor de secundaria, representa posiciones abiertamente nacional-étnicas y no rehúye el contacto con personas que militan en círculos neonazis.
A estas alturas, y ante la dimensión política que ha alcanzado, conviene preguntarse quién es y de dónde viene Björn Höcke, y sobre todo qué papel podría jugar en el futuro político de un país en el que AfD lidera sólidamente las encuestas de intención de voto. Eso es precisamente lo que ha hecho Frederick Schindler, periodista del diario Die Welt, con su libro Höcke. Ein Rechtsextremist auf den Weg zur Macht (Höcke. Un extremista de derecha en el camino hacia el poder).
Es una biografía no autorizada y, hasta el momento, sólo editada en alemán. Schindler preguntó al mismo Höcke por muchas de las informaciones que lo conectan con círculos neonazis antes y después del inicio de su carrera política en 2014. El líder de AfD en Turingia prefirió responder con el silencio.
El libro presenta a Höcke en sus tres dimensiones principales: como hijo de alemanes desplazados tras la Segunda Guerra Mundial, como líder del ala etnonacionalista de AfD y como vanguardista del nuevo nacionalismo étnico alemán –una ideología que las élites de República Federal alemana daban por desterrada en la marginalidad política del país tras la derrota del nazismo, pero que hoy aspira a recuperar la hegemonía política y cultural del país–.
Hijo de desplazados
“La huida y la expulsión de millones de alemanes de los antiguos territorios orientales del Imperio Alemán juegan un papel central en la vida y la infancia de Björn Höcke”, escribe Frederick Schindler en las primeras páginas del libro. “Como otros millones de alemanes, los antepasados de Höcke también tuvieron que huir como consecuencia de la política de exterminación nacionalsocialista al final de la Segunda Guerra Mundial”, continúa.
El propio Höcke lo reconoció en una entrevista durante la campaña electoral para las elecciones federales de 2017, en las que AfD consiguió acceder por primera vez al Bundestag (Parlamento) con más del 12% de los votos. “La pérdida de la patria siempre fue un tema en mi familia”, dijo entonces Höcke, cuyo abuelo, Kurt Höcke, nació 1909 en Kaliningrado, entonces parte del Imperio Alemán y hoy territorio de la Federación Rusa. La pérdida de los territorios de Prusia Oriental tras la derrota en la Segunda Guerra Mundial marcó la identidad y la politización de Höcke.
Primero: Alemania tiene que ser salvada. Segundo: la solución para ello reside en una comunidad nacional a poder ser étnicamente homogénea. Tercero: la persona que lleva a cabo todo esto en la cúspide del partido obedece al nombre de Björn Höcke
Su padre, Wolgang Höcke, se acercó al partido neonazi NPD, renombrado hoy como Die Heimat (La Patria, en alemán). Como maestro de primaria, su posición ideológica ya quedó registrada en 1975 en la escuela del oeste de Alemania en la que trabajaba. Según cuenta Schindler, presentó a los alumnos un mapa de Europa con las fronteras alemanas de 1937, alegando que los territorios situados al este de los ríos Óder-Neisse (actual frontera entre Alemania y Polonia) eran “en realidad alemanes”. Ese activismo político le acabó costando la carrera como maestro, lo que aumentó el sentimiento de agravio en la familia Höcke.
La condición de descendiente de alemanes expulsados de los territorios orientales del Reich alemán es compartida por varios líderes destacados de AfD. El padre de la actual copresidenta del partido, Alice Weidel, también fue expulsado de la actual Polonia. El abuelo de Weidel, como descubrió una investigación publicada en 2024 por el diario Die Welt, había sido previamente juez militar en la Varsovia ocupada por la Alemania nazi. Las conexiones entre los representantes de AfD y los alemanes desplazados del Este de Europa parecen mostrar un patrón y también un agravio histórico que el partido de ultraderecha intenta hoy explotar electoralmente.
Líder en la sombra
“Primero: Alemania tiene que ser salvada. Segundo: la solución para ello reside en una comunidad nacional a poder ser étnicamente homogénea. Tercero: la persona que lleva a cabo todo esto en la cúspide del partido obedece al nombre de Björn Höcke”. Este es el resumen que Schindler hace de los textos y discursos de Höcke durante la última década.
El líder del partido ultraderechista en Turingia es un militante de primera hora de la formación. AfD se fundó en 2013 y un año más tarde, ya lideraba del partido en el Parlamento regional de Turingia. La deriva radical de AfD es incompresible sin el papel desempeñado por alguien ya altamente politizado antes de la fundación de su actual partido. Hay, por ejemplo, documentación gráfica de la participación de Höcke en marchas contra la inmigración codo con codo con militantes del neonazi NPD.
Höcke es todo lo contrario de un caso aislado en AfD
A pesar de que AfD nació como un partido euroescéptico –al calor de la crisis de deuda de la Unión Europea y de los sucesivos rescates financieros de países del sur de la eurozona–, es evidente que Höcke y otras figuras de la extrema derecha alemana vieron en el partido una oportunidad histórica para ampliar la base electoral de una opción política, el nacionalismo étnico, que nunca había conseguido salir de la marginalidad desde el fin de la Segunda Guerra Mundial. Más de diez años después, no hay duda de que han alcanzado su objetivo.
AfD supera hoy el 25% de intención electoral en la mayoría de encuestas y pelea con la unión conservadora de la CDU-CSU por ser primera fuerza a nivel federal. La paulatina radicalización de AfD, provocada especialmente por la presión de Höcke y los suyos, no ha costado votos al partido, sino todo lo contrario: lleva años escalando en las encuestas. No todo el partido responde a la ideología nacionalista-étnica de la fracción liderada por Höcke, pero quien llega hasta lo más alto del partido sabe que no permanecerá mucho tiempo ahí sin su apoyo. Es el indiscutible líder en la sombra de AfD.
No forma parte de la actual presidencia federal de AfD, pero sus opiniones y posicionamientos son clave para el curso de la formación. En la noche electoral de las últimas federales de febrero de 2024, estuvo, por ejemplo, en la primera línea del búnker electoral de AfD, junto a Alice Weidel, a la vista de todos los medios de comunicación y a pesar de no ser candidato al Bundestag. “Höcke es todo lo contrario de un caso aislado en AfD”, escribe Frederik Schindler. Quien hoy sigue en el partido lo hace comulgando con el radicalismo de Höcke o aceptando convivir con sus ideas.
Vanguardista ultra
“Quien acuña conceptos define el pensamiento. Quien define el lenguaje define el pensamiento. Quien marca el pensamiento marca también el discurso político, y quien marca el discurso político controla la política, da igual si en la oposición o en el Gobierno”. Este es un extracto de un discurso de Björn Höcke en 2018. Ejemplifica bien su forma de entender la política. Höcke se ve como un vanguardista de la nueva extrema derecha alemana, como alguien destinado a dirigir el futuro del país, cuya realidad política todavía no está lo suficientemente madura para él.
Su carrera es todo menos urgente. Por eso Höcke prefiere mantenerse de momento en un segundo plano, como líder regional, para marcar el paso de AfD desde la periferia y habiendo conquistado ya el alma de la formación. El padre político y cofundador de AfD, Alexander Gauland, lo dijo en la noche electoral de 2017, sellada ya la entrada del partido en el Bundestag: “Höcke no arrastra al partido hacia la derecha. El señor Höcke es el centro del partido”.
Björn Höcke utiliza de forma sistemática y estratégica palabras ya usadas por los nazis como umvolkung (“reubicación poblacional”), gleichschaltung (“uniformización”) o entarteten altparteien (“partidos políticos degenerados”). Mantiene una comunicación fluida con intelectuales de las Nuevas Derechas alemanas, como el editor Götz Kubitschek o el autor Benedikt Kaiser, que llevan años preparando el terreno para normalizar expresiones como millionenfache remigration (“remigración por millones”), uno de los principales eslóganes electorales hoy de AfD y sus juventudes.
Höcke está, en definitiva, donde planeaba estar hace más de una década, cuando dejó su puesto como profesor de educación secundaria para dar el salto a la política profesional. Es probable que su objetivo final sea postularse algún día a canciller federal de Alemania, una posibilidad todavía hoy remota en un país cuya realidad Höcke describió así en su discurso en la localidad bávara Lindenberg: “Alemania se encuentra hoy ante la mayor amenaza de su historia, peor incluso que las consecuencias de las dos guerras mundiales del siglo pasado. La combinación de la baja tasa de natalidad y la inmigración masiva puede significar en pocos años la finis Germania, el final de Alemania”.