Cuarenta países se reúnen en Naciones Unidas para defender el derecho internacional frente a la “impunidad” del genocidio israelí en Palestina

Andrés Gil

Enviado especial a Nueva York —
25 de septiembre de 2026 18:19 h

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Un total de 40 Estados, incluidos 12 ministros de Asuntos Exteriores y otros representantes de rango ministerial, se han reunido este viernes en la sede de Naciones Unidas para celebrar la reunión de alto nivel del Grupo de La Haya en defensa del derecho internacional frente al genocidio israelí en Palestina.

La reunión está impulsada por Sudáfrica y Malasia, miembros destacados del colectivo de La Haya creado junto con Bolivia, Colombia, Cuba, Honduras, Namibia y Senegal. España se ha incorporado a la reunión con un representante diplomático.

Tanto la Corte Penal Internacional (CPI), entidad independiente que juzga a personas individuales por crímenes graves, como la Corte Internacional de Justicia (CIJ), que resuelve disputas legales entre Estados y es un organismo de la ONU, tienen su sede en La Haya.

El encuentro tiene lugar después de que el presidente de EEUU, Donald Trump, arremetiera este martes contra la Corte Penal Internacional –organismo judicial independiente que se rige por su propio tratado, el Estatuto de Roma–, cuyos jueces y fiscales han sido sancionados por Washington, desde la tribuna de la Asamblea General. El presidente de EEUU calificó la Corte, que ha emitido las órdenes contra Netanyahu, de “grupo de personas malvadas”.

Trump afirmó este martes en su intervención ante la Asamblea General: “Estados Unidos se opone a la institución fuera de control, conocida como la Corte Penal Internacional. Jamás permitiremos que miembros de las fuerzas armadas estadounidenses, ni nadie más, sean investigados o sometidos a juicios farsa por un tribunal antiamericano que carece de jurisdicción sobre nosotros. Son un grupo de personas malvadas. Hago un llamamiento a todas las naciones miembros de la CPI para que se retiren de inmediato de esta institución que actúa al margen de la legalidad”.

Frente a estos ataques, los ministros reunidos en Nueva York han reivindicado el cumplimiento del derecho internacional, la protección de los tribunales internacionales y pasar de la impunidad a la rendición de cuentas en relación con Palestina, el Líbano y Sudán.

Ronald Lamola, ministro de Exteriores de Suráfrica, explica: “Cuando acudimos a la Corte Internacional de Justicia (CIJ), el principal órgano judicial de la ONU, para denunciar la violación de la Convención sobre el Genocidio por parte de Israel, lo hicimos como parte de nuestro compromiso de defender el derecho internacional y las instituciones multilaterales. Actuamos para poner fin a la impunidad de Israel y garantizar justicia para un pueblo que sufre un genocidio retransmitido en directo, que ustedes pueden ver en tiempo real al alcance de su mano. Ante una grave injusticia, el silencio es complicidad. Como uno de los mayores beneficiarios de la solidaridad internacional en el siglo XX, no tenemos más opción que actuar, a pesar de los desafíos que afrontamos por haber decidido actuar en defensa de la humanidad. Nada perturba más a la injusticia que las voces colectivas que se niegan a ser silenciadas”.

Varsha Gandikota, secretaria ejecutiva del Grupo de La Haya, ha afirmado: “Necesitamos valor para actuar. Los Estados deben utilizar todas las herramientas a su alcance: detener las transferencias de armas y de bienes de doble uso, denegar el acceso a puertos para cargamentos militares, revisar los contratos públicos y las inversiones vinculadas a la ocupación, detener a los criminales y proteger a los funcionarios que actúan conforme a la legalidad. La única respuesta ante la intimidación unilateral es la acción colectiva. Los países que acabaron con el Apartheid no esperaron a obtener el permiso de quienes lo crearon. Nosotros tampoco deberíamos hacerlo. Ellos son pocos. Nosotros somos muchos”.

Gandikota recuerda que la Corte Internacional de Justicia ha determinado que la ocupación de Israel es ilegal y ha instruido a todos los Estados a no prestarle ayuda ni asistencia.

La Asamblea General dio a Israel un plazo de 12 meses para ponerle fin; dicho plazo venció hace un año. El Tribunal ha ordenado medidas provisionales en virtud de la Convención sobre el Genocidio, y la Corte Penal Internacional ha emitido sus órdenes de detención.

Protesta en Naciones Unidas

“Si hay otros cobardes morales que todavía no se han retirado de la sala, por favor retírense ahora”. Así ha reaccionado el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, ante la protesta generalizada antes de pronunciar su discurso ante la Asamblea General de Naciones Unidas este jueves.

Netanyahu, responsable del genocidio en Palestina y de la guerra ilegal de la mano de Donald Trump contra Irán, ha dicho en Naciones Unidas: “Me comprometí a evitar la dictadura asesina de Irán para que no se dotara con la bomba atómica, unas armas nucleares que tenían por objetivo destruir a Israel, armas nucleares que podían ser una amenaza para el mundo entero”.

“Acusar a Israel de genocidio es la mentira más grande del siglo”, se ha revuelto Netanyahu, responsable de arrasar Gaza, del desplazamiento de cientos de miles de personas, del asesinato de 80.000 personas, la mitad de ellas niños y mujeres: “Israel no ha cometido un genocidio, lo que ha hecho Israel es impedir un genocidio”.

Mientras Netanyahu hablaba ante la Asamblea General, y muchos delegados abandonaban sus asientos, cientos de personas participaban en una sentada en una calle aledaña a Naciones Unidas, la Primera Avenida, que acabó en detenciones por cortar el paso en una vía pública.

La actriz Susan Sarandon ha sido una de las personas detenidas este jueves en Nueva York mientras participaba en la concentración que también pedía que Estados Unidos dejara de enviar armas a Israel.

Además de Sarandon, también ha sido detenida la actriz Hannah Einbinder, conocida por su papel en la serie Hacks, también a la vez que intervenía Netanyahu en la Asamblea General de la ONU

Además de la protesta que acabó con las detenciones de Sarandon, Einbinder y nueve dirigentes y candidatos progresistas, una manifestación recorrió las calles de Nueva York desde Bryant Park –calle 40 y Quinta Avenida– hasta las inmediaciones de la sede de Naciones Unidas.

En ella, miles de personas corearon consignas contra el genocidio israelí y a favor del pueblo palestino.