Comienza una Cumbre del Clima que hará evidente “el choque entre dos mundos”
El mundo llega a la cumbre del clima COP31, que arranca este lunes en Turquía, en un momento en el que los países están destinando más dinero público que nunca en ayudar a los combustibles fósiles. La industria ha conseguido, además, presentar al petróleo y el gas como salvadores ante la crisis energética global, en lugar de como los causantes de los impactos climáticos que son palpables ya en buena parte del planeta: calor infernal, incendios devastadores y danas mortíferas.
Los responsables políticos insisten, de cara a esta nueva cumbre, en “mantener vivo” el objetivo de no superar los 1,5 grados de aumento de la temperatura global para 2100, aunque la ONU lo considera ya “obsoleto”. De hecho, la falta de acciones exhibida desde, al menos, el año 2015, cuando se trazó esa estrategia en París, hace que sea imposible no rebasar ese umbral en algún momento del siglo. “Se trata de transmitir que cada fracción de grado importa y de que ir poco a poco no sirve”, justifican algunos de esos responsables antes de iniciar la COP31 este 9 de noviembre.
“Va a ser el choque entre dos mundos”, vaticina el responsable de cambio climático de Ecologistas en Acción, Javier Andaluz. “Uno intenta revertir la necesidad de poner fin de los combustibles fósiles y otro sabe que hay que huir de esos combustibles porque, si no, nos va a salir caro”, añade.
Será una de las cumbres políticamente más difíciles, porque hay países como Estados Unidos que están defendiendo los fósiles a toda costa y otros, como la Unión Europea, que están dando pasos atrás
Una idea que comparte el encargado de cambio climático en Greenpeace, Javier Zorrilla: “Será una de las cumbres políticamente más difíciles, porque hay países como Estados Unidos que están defendiendo los fósiles a toda costa y otros, como la Unión Europea, que están dando pasos atrás”.
En el Ministerio de Transición Ecológica consideran que en Turquía “debería elevarse el mensaje político sobre la mitigación del cambio climático”. Se refieren al compromiso de los gobiernos para reducir las emisiones de gases. Esa necesidad “ha ganado potencia por la fuerza de los hechos”, cuentan al recordar los daños causados por los eventos meteorológicos extremos de los últimos tiempos.
Zorrilla añade que con las guerras de Ucrania e Irán se han hecho patentes las dificultades de seguir dependiendo del petróleo o el gas y, por eso, “hay países que, aunque no tengan una prioridad ambiental, el punto de vista estratégico de independencia política les influye para no apostar todo a los combustibles fósiles”.
Hace solo unas semanas, en Addis Abeba (Etiopía), tuvo que suspenderse el encuentro del Panel Internacional de Expertos en Cambio Climático (IPCC) ante el bloqueo generado “por dos o tres países”, cuentan fuentes presentes en la negociación. India y Arabia Saudí actuaron como freno, explican. Para la COP31, “hay que subir la voz de los que apoyan la ciencia”, reiteran estas fuentes, frente al grupo retardista en el que también están actualmente Estados Unidos o Rusia.
Electrificación
Además de las dificultades políticas que lastran esta edición, durante las dos semanas que durará la COP31 en la ciudad turca de Antalya más de 160 delegaciones van a negociar —muchas veces con dureza— aspectos más concretos de la llamada acción climática. En estos 15 días, se va a escuchar muchísimo a los responsables del Ejecutivo de Recep Tayyip Erdoğan hablar del objetivo de alcanzar la electrificación de un 35% de la energía primaria en el año 2035. Es la gran apuesta.
“Nos preocupa que se utilice como una cortina de humo porque parece que eso acabará en una declaración política sin incrustarse en la negociación”, alerta Andaluz. “Hace falta que se especifique que esa electricidad venga de fuentes renovables y no implique impactos en los derechos humanos a la hora de obtener minerales críticos. Tememos que se lleve la narrativa de la COP a esto y se use como una ventana para declarar el éxito”, advierte.
Programa de Mitigación
Creado en Glasgow en 2021, el Programa de Mitigación es el único espacio dentro de la negociación formal para poder discutir sobre opciones para la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero. Ha estado “muy afectado por la negativa de muchos países a que fuera un espacio realmente útil y relevante para discutir opciones”, explican en Transición Ecológica.
Sin mandato y sin rutas para la descarbonización y salirse de combustibles fósiles, el Programa se ha quedado varado. Este año discutirán qué continuidad tendrá, clave para que las buenas intenciones de los países puedan aterrizarse en puntos concretos a la hora de cortar las emisiones de gases de efecto invernadero.
Una financiación creíble
Los países de la Cumbre deberá poner en marcha también el mecanismo de transición justa, que, advierte los expertos, solo será creíble si hay financiación que lo sustente. “Necesitamos que tenga competencias y funcionamiento para sobrepasar los bloqueos”, dice Andaluz. Javier Zorrilla añade que hay que “alcanzar de 120.000 millones para 2035 para adaptación a las consecuencias de la emergencia climática. Especificar ese número es poner un objetivo a lo que se necesita”.
La COP31 comienza el 9 de noviembre, pero se prolongará hasta el día 20 o 21 de este mes. Esto hace que, al llegar casi al ecuador de la cita, coincida en España con el inicio de la campaña electoral para las elecciones generales del 29N. “Nos tememos que la COP quede opacada, aunque debería ser al contrario, porque daría pie a hablar de los problemas reales”, reflexiona el portavoz de Greenpeace. “Es paradójico y sería muy bueno que estuviera presente”, añade.
Javier Andaluz, por su parte, remata que “sabemos que está el riesgo de que el proceso electoral —además de la movilización por la vivienda y la huelga general— vaya a afectar a la capacidad comunicativa, pero hay que ponerle el foco porque nos sirve para tomar decisiones como sociedad más informada”.
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