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Trump acusa a Irán de incumplir el acuerdo sobre Ormuz antes de la negociación en Pakistán e Israel se abre al diálogo con Líbano

El alto el fuego anunciado el martes por Donald Trump se fundamentaba en la reapertura del estrecho de Ormuz. Y, de momento, el paso sigue cerrado selectivamente por Teherán. Al mismo tiempo, la tregua se ha visto amenazada por la ofensiva israelí en el sur de Líbano, si bien el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, ha anunciado la apertura de negociaciones con Beirut mientras siguen los ataques.

Eso sí, de momento las partes no han cancelado las negociaciones presenciales previstas para este sábado en Islamabad, que encabezará el vicepresidente de EEUU, JD Vance, por parte de Washington. Sin embargo, el presidente de EEUU ya ha calentado la previa acusando a Irán en un post en Truth Social: “Está actuando de forma muy deficiente, algunos dirían que deshonrosa, con el paso del petróleo por el estrecho de Ormuz. ¡Ese no es el acuerdo que tenemos!”

Además de la crisis del estrecho, la situación en Líbano es paradigmática de cómo están siendo las negociaciones: según informa CBS, el propio Trump aprobó que el alto el fuego se aplicara en este país, hasta una llamada con Netanyahu que le hizo cambiar de opinión y a movilizar a la Administración Trump contra lo afirmado por Irán, que también señalaba el mediador, Pakistán.

El desbloqueo del estrecho de Ormuz, que estaba abierto hasta el inicio de la guerra lanzada por EEUU e Israel sobre Irán hace seis semanas, se ha convertido en un problema económico global, frustrando a Trump hasta la desesperación evidenciada con amenazas apocalípticas como matar “una civilización entera” en una noche para conseguir algo que ya existía con normalidad antes de sus bombardeos unilaterales.

Es más, ahora está presente el plan de Teherán de imponer peajes en el estrecho de Ormuz, como ocurre en canales como el de Suez o Panamá, algo que no había ocurrido hasta ahora y que tendrá un impacto directo en el coste del tráfico del 20% del comercio de crudo mundial. Asimismo, Irán ha conseguido introducir en las negociaciones el alivio de las sanciones, como reconocía este miércoles el propio presidente de Estados Unidos.

“Hay informaciones que indican que Irán está cobrando tasas a los petroleros que atraviesan el estrecho de Ormuz”, ha publicado Trump en Truth Social el jueves por la tarde: “¡Más les vale que no lo estén haciendo y, si es así, más les vale que dejen de hacerlo ya!”.

Mientras tanto, los intereses hipotecarios de EEUU están alcanzando su nivel más alto en siete meses, al tiempo que los consumidores se preparan para ver cómo se encarecen los precios de las botellas de refrescos y de los detergentes. El impacto de la guerra en Irán sobre la economía estadounidense ya se está notando en los bolsillos de la ciudadanía estadounidense, y el incremento de las facturas energéticas, los tipos de interés y la escasez de suministros son señales de que se avecinan tiempos peores.

Y eso saca de sus casillas a un presidente que se había presentado a las elecciones con la promesa de no meter a EEUU en más guerras y de rebajar los costes de vida de los estadounidenses. Así, Trump afirmaba a última hora de la noche en Washington el pasado miércoles: “Todos los buques, aeronaves y personal militar estadounidenses, junto con municiones, armamento y cualquier otro elemento que resulte adecuado y necesario para la persecución letal y destrucción de un enemigo ya considerablemente debilitado, permanecerán en sus posiciones, tanto en Irán como en sus alrededores, hasta que se cumpla íntegramente el ACUERDO REAL alcanzado”.

Y ha vuelto a amenazar: “Si por cualquier motivo no fuera así, lo cual es muy improbable, entonces 'comenzará el ataque', a mayor escala, mejor y más fuerte de lo que nadie haya visto jamás. Se acordó, hace mucho tiempo, y a pesar de toda la retórica falsa que dice lo contrario: NO HABRÁ ARMAS NUCLEARES y el estrecho de Ormuz ESTARÁ ABIERTO Y SERÁ SEGURO. Mientras tanto, nuestro gran ejército se está reabasteciendo y descansando, esperando, de hecho, su próxima conquista”.

Este jueves por la mañana volvía a mostrar su ofuscación. “¡¡¡Ninguna de estas personas, incluida nuestra propia y muy decepcionante OTAN, entendía nada a menos que se les presionara!!!”, ha publicado en Truth Social, sin dejar claro a qué personas se estaba refiriendo más allá de los aliados que no han querido colaborar en asegurar un estrecho que era seguro antes de los bombardeos de Washington y Tel Aviv y en una guerra que se ha extendido a Líbano.

Pakistán se moviliza para salvar el diálogo

Precisamente Líbano se ha convertido en la variable decisiva para que la diplomacia avance. Con el eco de los brutales bombardeos israelíes, Teherán ha amenazado con no dialogar si continuaban los ataques sobre el país árabe, vinculando su participación en las conversaciones de Islamabad al cese inmediato de los mismos. Así se lo comunicó el país persa a los mediadores regionales, advirtiendo de que también podría dar marcha atrás en su decisión de reabrir el estrecho de Ormuz, según informó el Wall Street Journal. 

Con el objetivo de evitar un colapso del diálogo, el Gobierno de Pakistán ha puesto en marcha una ofensiva diplomática con llamadas a una serie de países, principalmente de la Unión Europea y el golfo Pérsico. A su vez, el país mediador ha elevado el tono contra Israel después de la oleada de ataques que dejó este miércoles más de 300 muertos y un millar de heridos en todo Líbano, condenando la “agresión continuada” en el país árabe y urgiendo a detener de manera inmediata los ataques, que “socavan” los esfuerzos internacionales para establecer la paz.

Al anunciar la tregua de dos semanas en la madrugada del miércoles, el propio primer ministro paquistaní, Shehbaz Sharif, destacó explícitamente que las partes habían aceptado un alto el fuego inmediato “en todas partes, incluyendo Líbano”. Pero Trump ha negado que el cese de hostilidades amparara al territorio libanés, al igual que Israel, que se apresuró a demostrar su fuerza lanzando su “mayor ataque” desde que comenzó la ofensiva en marzo, desoyendo los llamamientos internacionales a una desescalada. 

El representante de Pakistán ante el Consejo de Seguridad de la ONU ha confirmado la inclusión de Líbano en el alto el fuego, añadiendo que no entiende por qué ha habido “confusión” sobre ello, ya que “figuraba claramente” en la declaración.

Los preparativos continúan en la capital paquistaní para albergar, desde este fin de semana, las reuniones que tienen al mundo en vilo. El Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán dijo que las negociaciones durarán un plazo máximo de 15 días. O lo que es lo mismo, podrían prolongarse durante todo este tiempo. Se espera que las delegaciones se reúnan en el hotel Serena. 

La Casa Blanca ha confirmado que, además del vicepresidente JD Vance, se unirán a la delegación el principal enviado de Trump, Steve Witkoff, y su yerno, Jared Kushner. Del lado iraní, se espera que el presidente del Parlamento iraní, Mohammad Bagher Ghalibaf, encabece la delegación junto al ministro de Asuntos Exteriores, Abbas Araghchi. Pero nada se puede dar por seguro aún. El embajador de Irán en Pakistán anunció brevemente en X que la delegación iraní llegaría este jueves y luego borró el tuit. 

En todo caso, Teherán insiste en que las conversaciones se basarán en la hoja de ruta de 10 puntos que ha trazado y que Trump definió como un “marco viable”, pese a que las versiones difundidas por los medios iraníes incluyen demandas que difícilmente Washington va a aceptar.

Netanyahu ordena negociar con Líbano

Mientras Islamabad se movilizaba para asegurar la viabilidad de las negociaciones, Israel ha seguido atacando por aire y por tierra distintas localidades libanesas este jueves. El primer ministro Benjamin Netanyahu aseguró por la mañana que seguirá “golpeando a Hizbulá con fuerza, precisión y determinación”, volviendo a alegar que sus ataques buscan restablecer la seguridad en el norte de Israel, donde suelen impactar los cohetes lanzados por la milicia desde el otro lado de la frontera. Pero en la tarde del jueves, su oficina informaba de que ha instruido al gabinete que inicie negociaciones con Líbano lo antes posible. “Las conversaciones van a centrarse en desarmar a Hizbulá y establecer relaciones pacíficas entre Israel y Líbano”, ha explicado en un comunicado.

Israel lleva tiempo exigiendo al Gobierno de Beirut que desarme la milicia chií Hizbulá y desmilitarice la zona sur del país, junto a la frontera, pero el frágil Estado libanés y el débil Ejército no han logrado hacerlo hasta el momento, a pesar de haber aprobado un plan para ello en septiembre de 2025. Ese plan fue impulsado después del alto el fuego de noviembre de 2024 entre Israel y Hizbulá, bajo la presión de EEUU y los ataques israelíes, que continuaron después del cese de hostilidades que puso fin a la ofensiva de ese otoño.

Beirut también ha apuntado este jueves a posibles negociaciones. El presidente libanés, Joseph Aoun, ha dicho en un comunicado que es el Estado libanés el encargado de negociar: “Tenemos la capacidad y los recursos para negociar, por lo que no queremos que nadie negocie en nuestro nombre. Esto es algo que no aceptaremos”. El mandatario parece referirse a las declaraciones de representantes iraníes que han afirmado que el fin de la guerra en Líbano estaba incluido en las condiciones que Teherán puso sobre la mesa para aceptar el alto el fuego.

Según han informado varios medios estadounidenses, está previsto que las conversaciones entre Líbano e Israel comiencen la próxima semana en Washington entre embajadores.

Líbano está presionando para que se establezca una tregua que permita el diálogo directo, algo que, de momento, Netanyahu ha descartado. El primer ministro libanés, Nawaf Salam, ha llamado a su homólogo paquistaní, Shehbaz Sharif, para pedirle que Líbano sea incluido en el alto el fuego. Sharif ha confirmado el contacto con Salam en X: “Estoy agradecido con el primer ministro Nawaf Salam, quien ha expresado su aprecio por los esfuerzos de paz de Pakistán y ha subrayado la necesidad de nuestro apoyo continuo para lograr el fin inmediato de los ataques dirigidos contra Líbano y su pueblo”.

Las autoridades libanesas tratan de distanciarse del grupo chií Hizbulá e Irán para evitar que Israel prosiga con su ofensiva de castigo contra el país árabe y su población. También intentan mantener un difícil equilibrio a nivel interno, con las tensiones disparadas después de que Israel señalara el miércoles que atacó barrios habitados por musulmanes suníes y cristianos, porque Hizbulá se ha movido de sus bastiones tradicionales de mayoría chií a zonas “mixtas”.

En una conversación telefónica mantenida el miércoles con el primer ministro israelí, Trump le pidió a este que moderara los ataques contra Líbano, según ha declarado el propio presidente de EEUU en una entrevista. Trump señaló a NBC News que el líder israelí “va a bajar el tono. Simplemente, creo que tenemos que ser un poco más moderados”.

Los dos líderes también hablaron sobre la apertura de negociaciones entre Israel y Líbano, según The Wall Street Journal, cosa que ha terminado anunciando Netanyahu.

“Para Washington, esto plantea un dilema ya conocido, pero ahora más agudo. Es poco probable que Israel, por razones tanto políticas como militares, reduzca de manera significativa sus operaciones en el Líbano a corto plazo”, dice en X Danny (Dennis) Citrinowicz, investigador sénior del Instituto de Estudios de Seguridad Nacional (INSS), afiliado a la Universidad de Tel Aviv. “Sin embargo, sin un cierto grado de distensión, la diplomacia tiene pocas posibilidades de avanzar. El resultado probable es una creciente presión por parte de Estados Unidos para que se modere el ritmo de la actividad militar, no mediante restricciones formales, sino a través de una coordinación discreta destinada a ganar tiempo para las negociaciones”.