El ministro de Defensa de Mali muere en un ataque contra su residencia en plena ofensiva de Al Qaeda y un grupo secesionista
El ministro de Defensa de Malí, Sadio Camara, fue asesinado en el ataque perpetrado este sábado por el Grupo de Apoyo al Islam y a los Musulmanes (JNIM, filial de Al Qaeda en el Sahel) contra su residencia cerca de la principal base militar en las afueras de Bamako, la capital del país. Esta operación formó parte de una ofensiva más amplia en el norte del país contra el Gobierno de Mali y que estuvo coordinada por el secesionista Frente de Liberación del Azawad (FLA), que reclama esa vasta región del norte, junto al grupo terrorista, y que se ha saldado con la toma de la ciudad estratégica de Kidal.
La muerte de Camara fue confirmada por la emisora de radio francesa RFI y por varios familiares consultados por Reuters. Su asesinato supone un duro golpe para los líderes militares de Malí. El gobierno actual, liderado por Assimi Goita, llegó al poder tras los golpes de Estado de 2020 y 2021. Desde entonces, ha buscado estrechar lazos con Rusia, una estrategia que el ministro de Defensa promovió.
La ofensiva coordinada de este sábado contra el Gobierno de Mali reprodujo la alianza estratégica que desestabilizó al régimen en 2012 y llevó a la toma del norte por los rebeldes. Los ataques sacudieron el sábado Bamako y otros puntos del país. El Gobierno maliense decretó un toque de queda nocturno de tres días en todo el distrito de la capital en respuesta a estos ataques. El texto precisa que el toque de queda es “prorrogable si fuera necesario”. Fuentes locales informaron a EFE que el anuncio del toque de queda fue acompañado de un gran despliegue de puestos de control de las fuerzas de seguridad en la capital maliense.
Además de la toma de Kidal, la filial de Al Qaeda en el Sahel lanzó ataques unilaterales contra sedes civiles y cuarteles militares en Bamako y otras ciudades del centro del país, y asaltó el aeropuerto internacional de la capital maliense, donde se suspendieron los vuelos debido a los hechos.
El Estado Mayor General de las Fuerzas Armadas de Mali confirmó que “grupos armados terroristas” intentaron atacar varias ciudades del país, pero sufrieron “reveses inmediatos” a manos del Ejército, y que la operación se saldó con la “neutralización” de cientos de atacantes. Asimismo, aseguró que la situación “está totalmente bajo control” y llamó a la población a mantener la calma.
Desde 2020, Mali está gobernado por una junta militar en un contexto marcado por la inestabilidad y la grave violencia que sufre el país desde hace más de una década a causa de los secesionistas norteños, que reclaman la región del Azawad, y de grupos yihadistas afiliados al Estado Islámico y a Al Qaeda. El conflicto se originó en enero de 2012 cuando el MNLA lanzó una ofensiva con el apoyo de yihadistas y tomó ciudades septentrionales como Kidal, Gao y Tombuctú.
La incapacidad del entonces presidente Amadou Traoré de frenar a la alianza secesionista e yihadista provocó un golpe de Estado el 21 de marzo de 2012, y el 6 de abril el MNLA proclamó unilateralmente la independencia del Azawad, una vasta zona desértica que representa casi dos tercios del territorio maliense. Inicialmente, los secesionistas se aliaron con grupos yihadistas como Ansar Dine, liderado por Iyad ag Ghali, quien hoy encabeza el JNIM. En mayo de 2012, ambos grupos firmaron un pacto para crear la República Islámica de Azawad, pero apenas tres meses después los yihadistas impusieron la 'sharía' (ley islámica) y desplazaron a los secesionistas del MNLA del poder.
Tras la intervención militar francesa de 2013 (Operación Serval), que expulsó a los yihadistas de las ciudades del norte, los independentistas volvieron a controlar estas urbes y firmaron en 2015 un acuerdo de paz con el Gobierno central, mediado por Argelia. El pacto, que garantiza que el Azawad seguirá integrado en Mali, responde a las aspiraciones autonómicas de la región y promete soluciones socioeconómicas para la marginación que sufría, pero fue sistemáticamente incumplido.
Entre 2020 y 2021 se produjeron dos golpes de Estado en Bamako y llegó al poder la actual junta militar, que se alejó de Occidente y se acercó a Rusia, mientras los grupos yihadistas, JNIM y el Estado Islámico (EI), se expandían por casi todas las regiones del país.