El “sí” de socialistas y ultraconservadores asegura la presidencia de la Eurocámara para la antiabortista Metsola

Andrés Gil

Enviado especial a Estrasburgo —

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Roberta Metsola lo tiene casi hecho. Este martes por la mañana se convertirá en presidenta del Parlamento Europeo para la mitad de la legislatura que queda, después de que la primera mitad recayera en manos socialistas, en el recientemente fallecido David Sassoli, a quien este lunes por la tarde el pleno rinde homenaje con la presencia de los presidentes de las instituciones europeas, el presidente francés y de turno del Consejo de la UE, Emmanuel Macron, y el líder de su partido, el PD, Enrico Letta.

En efecto, la eurodiputada del PP europeo, maltesa, lo tiene casi hecho para suceder a Sassoli porque este lunes los socialdemócratas han acordado refrendar el pacto de verano de 2019 y respaldarla en la votación del pleno tras un acuerdo con populares y liberales. Como la votación es secreta y la disciplina de voto no es estricta, las fugas de voto son comunes. Sin embargo, el apoyo de los tres principales grupos de la Eurocámara garantiza el puesto para Metsola, de perfil antiabortista, cuarenta años después de la presidencia del Parlamento Europeo de Simone Veil, impulsora de la despenalización del aborto en Francia.

A cambio del apoyo a la candidata de los populares y mantener el reparto de la legislatura acordado en verano de 2019, los socialistas han obtenido puestos importantes en la Eurocámara y un documento conjunto con EPP y Renew con prioridades políticas que incluyen demandas del S&D.

Entre los puestos para los socialistas están cinco vicepresidentes –hasta ahora tenían tres y el PPE, cuatro– y un cuestor –miembros consultivos de la Mesa, que cuenta con cinco–; la presidencia de la conferencia de presidentes de comisión (CCC), que coordina el trabajo del resto de comisiones del Parlamento Europeo; y la presidencia de la comisión especial sobre la COVID.

“Si todo va bien, podría haber una mayoría progresista en el bureau [mesa del Parlamento Europeo]”, afirman fuentes socialistas, “si sacan vicepresidencias Los Verdes y una La Izquierda. Eso abriría la puerta a cambiar más cosas”. Entre las cosas que podrían cambiar está la secretaría general del Parlamento Europeo, que lleva en manos de un conservador alemán desde 2009, Klaus Welle.

La Mesa está compuesta por la presidencia del Parlamento Europeo, las 14 vicepresidencias y los cinco cuestores elegidos por la asamblea para un período de dos años y medio, renovable. Y a lo que aspira ECR es a una vicepresidencia después de haber retirado a su candidato este martes por la mañana.

El grupo de Socialistas y Demócratas, es el segundo más numeroso del Parlamento Europeo (145 escaños de 705), que no eran suficientes para una mayoría solo de izquierdas con Verdes (68 escaños) y La Izquierda (39 escaños), mientras que por el otro lado, desde el centro hasta la extrema derecha, sí podrían salir los números, como se demostró en la votación del premio Sajarov, con populares (187 escaños), liberales (Renew, 98 escaños) y ultraconservadores (ECR, 63 escaños) y la extrema derecha (ID, 75 escaños).

Metsola y el aborto

Durante la actual legislatura del Parlamento Europeo, Roberta Metsola se ha pronunciado en más de una ocasión contra el aborto y los derechos reproductivos de las mujeres.

En noviembre pasado, la candidata popular se opuso a una resolución del Parlamento Europeo, de 11 de noviembre de 2021, sobre el primer aniversario de la prohibición de facto del aborto en Polonia. Meses antes, en junio, votó en contra de garantizar a las mujeres una atención sanitaria adecuada y asequible, el respeto universal de sus derechos sexuales y reproductivos (resolución del Parlamento Europeo de 24 de junio de 2021 sobre el 25º aniversario de la Conferencia Internacional sobre la Población y el Desarrollo).

Así, en junio pasado, Metsola votó en contra de un texto que decía que “las leyes de aborto restrictivas (..), la poca disponibilidad de servicios, los altos costes, el estigma, la objeción de conciencia de los proveedores de atención médica y los requisitos innecesarios (...) se encuentran entre las principales barreras para abordar la salud materna y contribuyen a abortos inseguros y muertes de madres”.

El texto contra el que votó la maltesa pedía “un enfoque integral en el paquete esencial de salud sexual y reproductiva, que incluya medidas para prevenir y evitar los abortos inseguros y la atención posterior al aborto, que debe integrarse en las estrategias, políticas y programas nacionales de salud”.

La candidata del PPE también votó en contra, en diciembre de 2020, de condenar el uso de la pandemia como pretexto para que algunos gobiernos retrocedan en derechos fundamentales de los trabajadores y de las mujeres, recordando el derecho inalienable al acceso a la asistencia sanitaria, así como el derecho a la libre determinación sobre el propio cuerpo (Resolución del Parlamento Europeo, de 17 de diciembre de 2020, sobre una Europa social fuerte para las transiciones justas).

Previamente, en julio de 2020, Metsola también había votado en contra de pedir a los Estados miembros que promuevan y garanticen el acceso a los servicios de derechos sexuales y reproductivos, incluido el acceso a la anticoncepción y el derecho al aborto seguro, así como de garantizar una educación sexual integral, el fácil acceso de las mujeres a la planificación familiar y la gama completa de servicios de salud reproductiva y sexual, incluidos los métodos anticonceptivos modernos y el aborto seguro y legal, también en tiempos de crisis (Resolución del Parlamento Europeo, de 10 de julio de 2020, sobre la estrategia de salud pública de la UE posterior a la COVID-19).

Las otras candidaturas

De momento, los eurodiputados socialistas, a falta de candidato propio, tienen ante sí dos tentaciones: por La Izquierda, Sira Rego (IU), quien la semana pasada tendió la mano a socialdemócratas y Verdes en sendas reuniones con los dos grupos para tejer alianzas progresistas como las que han hecho posible el fondo de recuperación, la emisión de deuda comunitaria o la apuesta del Parlamento Europeo por la liberación de las patentes, por ejemplo.

Una mano tendida que, según fuentes presentes en las reuniones, ha sido bien acogida por unos y por otros.

No obstante, los Verdes han terminando decidiendo presentar una candidata propia, después de semanas de especulación sobre la posibilidad de que terminaran apoyando a Metsola. Pero lo cierto es que por una amplia mayoría la bancada ecologista ha decidido que sea la ex ministra sueca de Cultura Alice Bah Kuhnke quien se presente como candidata a presidir el Parlamento Europeo.

Este movimiento garantiza que, como mucho, Metsola contará con los votos populares, socialistas y liberales. Pero no serán todos ellos en bloque, pues habrá fuga hacia la izquierda y los Verdes como ya la hubo en la anterior votación de julio de 2019, y entonces los socialistas sí presentaron candidato, pero no el PPE.

Metsola, además, tenía un rival por su derecha hasta última hora, cuando se retiró con la esperanza de lograr una vicepresidencia para su grupo que ahora no tiene: era el ultraconservador polaco Kosma Złotowski, quien en abril de 2018 fue excluido por el Parlamento Europeo, junto con otros dos eurodiputados de ECR –grupo derechista de Conservadores y Reformistas–, de toda misión como observadores electorales después de viajar a Azerbaiyán sin mandato y hacer comentarios positivos del proceso electoral, en el que no participó la oposición por falta de garantías y que culminó con la reelección del presidente de Azerbaiyán, Ilham Aliyev –en el poder desde 2003–.

Posteriormente, Złotowski se sumó a una campaña para pedir a Amazon que deje de vender ropa y objetos con símbolos soviéticos o con la hoz y el martillo. “La URSS era un Estado totalitario y criminal. Una empresa como Amazon debería saberlo”, dijo. Złotowski también fue el anfitrión del primer acto de Vox en el Parlamento Europeo, en marzo de 2019, antes de las elecciones europeas, con Javier Ortega Smith y Jorge Buxadé.