Crisis de salud mental en el portaviones USS Lincoln: denuncian intentos de suicidio tras nueve meses de despliegue por la guerra de Irán

Ed Pilkington

13 de agosto de 2026 11:20 h

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Las familias de los militares y los miembros del Congreso están dando la voz de alarma ante el agravamiento de la crisis de salud mental a bordo del portaaciones USS Abraham Lincoln, mientras sus 5.000 marineros e infantes de marina soportan un despliegue en el mar sin precedentes relacionado con la guerra contra Irán.

Dos de los principales periódicos especializados en temas militares, el Navy Times y el Stars and Stripes, informan de que se han producido múltiples intentos por parte de los marineros de tirarse por la borda, ya que las malas condiciones y la tensión psicológica a bordo del Lincoln han llegado a un punto crítico. La tripulación lleva nueve meses en el mar y ha pasado 250 días consecutivos sin pisar tierra, lo que supone un récord para un portaaviones en la era moderna.

Las familias preocupadas expresaron su inquietud por sus seres queridos a bordo del Lincoln en una emotiva reunión pública con los mandos de la Armada celebrada el pasado jueves en San Diego, según informó Stars and Stripes. Una de las esposas, entre los aproximadamente 200 familiares presentes, contó que su marido le había enviado un mensaje de texto ese mismo día en el que decía: “Espero no despertarme mañana”.

Las preocupaciones de las familias se transmitieron directamente a los mandos de la Armada, representados en la reunión pública por el secretario interino de la Armada, Hung Cao, y otros altos cargos.

Según informó el periódico, una mujer presente en la reunión le dijo a Cao que la Armada había “roto la confianza con los dirigentes”.

El Navy Times dio detalles sobre los intentos de suicidio frustrados a bordo del portaaviones durante el actual despliegue. Annabelle Loma declaró al medio que su marido había intentado tirarse por la borda después de que su estancia en el mar se fuera prolongando una y otra vez.

“Está asustado. Cree que le van a dar la baja deshonrosa y que, solo por haber sufrido un agotamiento, su carrera de 13 años se va a echar a perder, así sin más”, dijo ella.

El periódico citaba a la esposa de otro marinero que se vio involucrado en otro incidente a bordo del Lincoln, en el que impidió que un compañero de tripulación saltara al mar, agarrándolo y llevándolo de vuelta a cubierta.

Mike Levin, congresista demócrata por California, ha dado la voz de alarma sobre las condiciones a bordo del buque de guerra, que se encuentra en su quinto mes de operaciones de combate contra Irán. Describió la situación de la tripulación en X como “duchas con moho, aseos estropeados, lavandería fuera de servicio desde hace semanas, largos periodos sin agua caliente y una comida que se reducía a media taza de arroz y dos tortillas. Sin jabón, desodorante ni pasta de dientes”.

Jason Crow, congresista demócrata por Colorado y exranger del Ejército que ha prestado servicio en Afganistán e Irak, ha advertido de que la presión a la que se ven sometidos los militares y sus familias a bordo del Lincoln “va aumentando semana tras semana”.

La crisis actual lleva meses gestándose. El buque de guerra zarpó de San Diego el 21 de noviembre y, aunque en un principio tenía como destino el Pacífico, fue redirigido a Oriente Medio una vez que comenzó la guerra entre Estados Unidos e Israel contra Irán.

Desde entonces, según ha revelado MS Now, la tripulación, compuesta por más de 5.000 personas, solo ha pasado dos días en tierra, en Guam en diciembre y en Omán en julio. Estaba previsto que el despliegue finalizara en mayo, pero se ha prorrogado un par de veces debido a la guerra en curso.

En abril se produjo una oleada de críticas públicas sobre las pésimas condiciones a bordo del portaaviones. Salieron a la luz fotos de comida de mala calidad y racionada, y hubo denuncias de falta de agua, duchas con moho y lavadoras averiadas.

Pete Hegseth, el secretario de Defensa, desestimó esas informaciones calificándolas de “más noticias falsas”.

Levin respondió esta semana a las declaraciones de Hegseth. Dijo: “Estos hombres y mujeres se alistaron para servir a su país. Lo mínimo que su país les debe es agua caliente, un aseo que funcione y una comida de verdad. Hegseth ni siquiera es capaz de garantizar eso, y tiene el descaro de mirar a los ojos a sus familias y tacharlas de mentirosas”.

The Guardian se puso en contacto con la Armada de los Estados Unidos para recabar su respuesta ante las noticias sobre intentos de saltar por la borda. Tras la publicación de este artículo, un responsable de la Armada respondió afirmando que eran conscientes de que “los despliegues prolongados suponen una carga considerable para militares y sus familias”. “Estamos agradecidos por la fortaleza y los sacrificios que realizan”.

El responsable afirmó que la salud y el bienestar de todos los marineros del Lincoln son una prioridad: “Según la información de que dispone el mando, no hemos detectado un aumento en el número de casos notificados de ideas suicidas o intentos de suicidio a bordo del buque”.

Se cuenta con profesionales religiosos, médicos y de salud mental como parte de una “red de apoyo integral” que incluye “consejeros especializados en resiliencia ante despliegues y capellanes a bordo”. El responsable reconoció que la guerra había interrumpido los centros de abastecimiento tradicionales, pero añadió que “los informes actuales procedentes del buque confirman el acceso continuo a agua potable, aire acondicionado en buen estado y opciones de comidas saludables”.

Los problemas de salud mental a los que se enfrenta el personal en servicio activo de la Armada de los Estados Unidos son bien conocidos. Un estudio del año pasado analizó los factores de estrés específicos a los que se enfrentan los marineros durante los despliegues y concluyó que los más comunes eran los ruidos fuertes, la falta de descanso y una atención sanitaria física y mental inadecuada.

Los investigadores realizaron una encuesta entre los marineros desplegados y descubrieron que casi la mitad se quejaba de no recibir la ayuda adecuada para hacer frente al estrés en el mar. El estudio concluyó que “dadas las elevadas tasas de suicidio entre los militares, incluso en la Armada, es urgente tomar medidas para mejorar el acceso a la asistencia sanitaria a bordo de los buques”.