El Ministerio de Defensa de Rusia ha reconocido este martes la autoría del ataque a un centro comercial en la ciudad ucraniana de Kremenchuk en el que han muerto al menos 18 personas, según informa The Moscow Times. El Kremlin ha asegurado en estas afirmaciones que el ataque se dirigía a un área con armas estadounidenses y europeas y también ha negado que el centro, situado junto a esa supuesta planta, estuviese en funcionamiento en la actualidad.
Esas informaciones se contradicen con las que aportan que ha habido decenas de muertos, heridos y desaparecidos y con las que aseguran que fue causado por “la detonación de munición almacenada para armas occidentales”. Moscú continúa negando haber atacado infraestructuras civiles.
La información de Moscú ha sido desmentida por Lunin, el gobernador de Poltava, que ha insistido este martes en que el centro comercial “no tenía importancia militar”. “El centro comercial trabajaba para gente pacífica. Vendían comida, cosas varias, incluso juguetes. Los padres iban allí con sus hijos. Y los rusos lo sabían perfectamente bien”. El mandatario ha compartido en Telegram varias imágenes que muestran los daños en algunas tiendas de ropa y comestibles.
El ataque contra el centro comercial Amstor se produjo ayer cuando los rusos lanzaron misiles Kh-22. En su interior había unos 1.000 civiles, explican las agencias locales. El área del incendio en el edificio alcanzó los 10.300 metros cuadrados y, además de los fallecidos, el ataque produjo al menos 59 heridos, de los que 25 están hospitalizados.
La acción ha sido condenada por la UE, que la ha calificado de “inaceptable” y de “crimen de guerra”. En un comunicado, el alto representante de Asuntos Exteriores, Josep Borrell, ha condenado el ataque “en los términos más firmes posibles” y ha expresado sus condolencias con las víctimas y sus familias por un acto en el que Moscú “carga con toda la responsabilidad”.