Una carpa para salvar el futuro de Gaza: el refugio educativo que se financia desde La Rioja

Carpa educativa que ha levantado Amistad con Palestina en Gaza

Ester Fernández García

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El 97% de las escuelas de Gaza están completamente destruidas. Las pocas infraestructuras educativas que quedan en pie ya no albergan pupitres, sino que sirven de refugios para las miles de familias que se han quedado sin hogar. En medio del horror, los niños y adolescentes palestinos encadenan ya tres cursos escolares enteros sin recibir ningún tipo de formación. “Ante una situación así, hacen falta este tipo de soluciones”, explica Nieves Escalada. Se refiere a una humilde pero valiosa carpa de lona grande, que se ha convertido en plena Franja de Gaza en el equivalente a un colegio, un centro social y un refugio para la salud mental. Esta 'Carpa Educativa y Psicosocial' está siendo financiada por la asociación Amistad con Palestina La Rioja, y las diversas entidades que están colaborando con ella.

Carpa educativa instalada en Gaza

El proyecto cuenta con un motor sobre el terreno, Sami, un educador palestino que antes del conflicto gestionaba una guardería en la ciudad de Gaza. Él y su equipo se encargan de la labor pedagógica y del apoyo psicológico a las familias. La carpa ya es una realidad y está funcionando y este miércoles el propio Sami se conectó en directo durante la presentación de la iniciativa en el edificio Quintiliano de la Universidad de La Rioja. “No ha podido ser desde la propia carpa porque Sami se ha tenido que desplazar expresamente para encontrar el punto con mejor cobertura wifi”, puntualiza Nieves Escalada, miembro de Amistad con Palestina.

Poner en marcha un espacio educativo en la actual Gaza no ha sido fácil, teniendo en cuenta la dificultad de comprar materiales en un lugar donde el ejército de Israel no permite que entren mercancías. Pero lo han conseguido. Para la asociación riojana, este proyecto va mucho más allá de levantar una estructura. Escalada advierte de la existencia de un “segundo objetivo” en la estrategia militar israelí que a menudo pasa desapercibido: “Acabar con toda la cultura, la tradición y las costumbres del pueblo palestino; que no quede rastro”.

Carpa educativa en Gaza

En este objetivo, las escuelas juegan el papel clave. “La única manera de que los supervivientes no se sientan pertenecientes a un pueblo es romper lo que los une. Que los niños no tengan formación, que no canten sus canciones, que no reciten a sus poetas”, explica Nieves Escalada, que presenta la carpa como un lugar de resistencia cultural, consiciente de que la protección de una lona puede ser insuficiente. “Pero al menos los niños ya no están en la calle”, se responde.

Fares Khader está en contacto continuo con Sami desde Logroño. Ya son más de 350 niños y niñas los que se han registrado para participar y unos 35 adultos. De momento, hay unos 120 participantes en los programas y esperan organizarse para que cada unos meses puedan empezar otros niños las actividades. Sami transmite el agradecimiento por poder poner en marcha una carpa, donde se ofrece enseñanzas básicas, orientación psicológica o juegos de refuerzo.

Solidaridad desde las aulas riojanas

Aunque la campaña de financiación cuenta con canales globales como el crowdfunding o conciertos benéficos —como el ofrecido recientemente por la cantante hispano-marroquí Hanimami en Logroño—, Nieves Escalada hace especial hincapié en tres fuentes de solidaridad que han impulsado de forma decisiva la carpa.

La primera de ellas llegó desde las aulas riojanas. Los alumnos del CEIP San Lorenzo de Ezcaray se movilizaron semanas atrás, organizaron diversas actividades y lograron donar 500 euros íntegros al proyecto. “Nos conmovió profundamente”, relata Escalada, “la aportación es importante, pero lo es mucho más que un colegio haya tratado este tema con los alumnos, que se hayan concienciado y hayan querido aportar su granito de arena”.

Carpa educativa en Gaza

Una iniciativa idéntica nació en la Ikastola Assa de Lapuebla de Labarca (Álava), donde los alumnos de tercero de la ESO, en su asignatura de voluntariado, vendieron libros de segunda mano, fabricaron marcapáginas e incluso convencieron a los comerciantes del municipio para formar una gran cesta y rifarla, consiguiendo recaudar 700 euros. La tercera gran inyección económica, que supera los 2.000 euros, proviene de la Asociación Sierra de la Demanda por Palestina, un colectivo de adultos de la localidad burgalesa de Pradoluengo que ha volcado sus esfuerzos en obras de teatro y venta de camisetas para sostener la lona. Amistad con Palestina va a seguir recaudando fondos para Sami y su equipo en Gaza, permitiendo que bajo esta lona, la educación siga siendo el acto de resistencia más potente frente a la barbarie.

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