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Cien mil poemas caen desde el cielo para recordar e “invertir” los bombardeos fascistas sobre Barcelona

Miles de poemas caen sobre Barcelona para conmemorar los bombardeos de 1938.

Sandra Vicente

Barcelona —
20 de junio de 2026 21:01 h

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Durante el mes de enero de 1938, Barcelona entera tembló. Esos días, los proyectiles lanzados por la aviación fascista italiana devastaron la ciudad. Fue un mes de ataques sin precedentes, tanto que en sólo 20 días hubo 2.000 impactos y se lanzó un millón de kilos de bombas que causaron 2.700 muertos y 7.000 heridos. 

Pero lo peor estaba por llegar: sólo el 30 de enero, dos formaciones causaron más de 900 víctimas. Uno de los puntos más mortíferos fue la plaça Sant Felip Neri y sus alrededores, donde centenares de personas buscaron refugio en el sótano de la iglesia o en una guardería aledaña. Muchos de los fallecidos fueron niños. 

Este sábado, esa plaza en la que vuelve a haber una escuela y en la que Sant Felip Neri sigue en pie, cientos de barceloneses han vuelto a mirar al cielo. Casi 90 años después, otro bombardeo ha sacudido la capital catalana, pero ha sido muy distinto. 

En vez de gritos, sirenas y explosiones, el aire se ha llenado de un silencio intenso y respiraciones contenidas. Lo que ha caído del cielo no han sido bombas, sino cien mil poemas que un helicóptero ha lanzado sobre Barcelona. Todos ellos hablan de la libertad. 

Se trata de una acción concebida por el colectivo chileno Casagrande que ya ha visitado diversas ciudades víctimas de los bombardeos fascistas. Empezaron por su natal Santiago de Chile y siguieron con Dubrovnik, Guernica, Varsovia, Berlín, Londres, Madrid y Róterdam. Ahora ha sido el turno de Barcelona, en el marco de los actos de celebración por el 50 aniversario de la muerte del dictador Francisco Franco. 

La plaza llena hasta rebentar, ha esperado expectante al inicio de la performance. Entre los asistentes, muchos locales, algo poco habitual en la zona de la Catedral, que los barceloneses tienden a evitar debido a la masificación turística. A la que se ha visto aparecer el helicóptero por el horizonte, los gritos y aplausos se han adueñado de la plaza.

Cuando han empezado a caer los poemas, la muchedumbre ha alzado los brazos, intentando rescatar aunque fuera uno de los puntos de libro. No todos lo han conseguido, pero la gente se ha ido a casa contenta igual. “Ha sido precioso”, cuenta Antònia, que espera que su nieto consiga uno de los poemas que se han quedado atrapados en las ramas de un árbol a base de lanzarle pelotas.

Los puntos de libro llevan impresas composiciones de 100 poetas que el colectivo ha seleccionado entre artistas catalanes y chilenos.

El helicóptero que ha sobrevolado Barcelona iba cargado con cerca de media tonelada de arsenal poético seleccionado por los responsables de esta performance política y artística. Tras Casagrande se encuentran Julio Carrasco, Cristóbal Blanci y Joaquín Prieto, que se estrenaron en 2001 frente al Palacio de la Moneda, en Santiago de Chile. 

La que fue la residencia de Salvador Allende sólo ha sido sobrevolada en dos ocasiones: la primera fue de la mano de los militares, en 1973. La segunda, fue para cambiar las bombas con poemas.  

Un joven sujeta un poema en el centro de Barcelona.

Aunque esta acción de Casagrande es profundamente simbólica y pacifista, los integrantes del colectivo aseguran que es algo que va mucho más allá. Pretenden “resignificar” el espacio e “invertir el significado” de los bombardeos fasctistas. “No buscamos borrar el trauma histórico, sino volver visible la memoria inscrita en el espacio urbano y reactivar la relación emocional con el pasado”, señala Carrasco. 

Efectivamente, las calles de Ciutat Vella lucen hoy llenas de turistas y visitantes que las miran, fotografían y admiran, pero sin acabar de verlas. Las paredes de los edificios góticos y los suelos empedrados todavía conservan las cicatrices y las mutilaciones de la metralla de los bombardeos del 38. 

La fachada de Felip Neri está plagada de mellas, recordando el resultado de esos bombardeos atroces que fueron un campo de pruebas para el modelo de destrucción sistemática de ciudades civiles que perfeccionarían los países del Eje durante la Segunda Guerra Mundial. 

Esta performance se enmarca en la Celebración de los 50 años de España en Libertad y ha contado con el apoyo económico y logístico del Ayuntamiento de Barcelona, que se ha encargado, entre otros, de pedir los permisos de vuelo. “El Bombardeo de Poemas es un buen ejemplo de que esta conmemoración no defensiva ni un ejercicio de nostalgia”, ha expresado Carmina Gustrán, comisionada para la Celebración. 

“Queremos devolver a las ciudades la memoria que les pertenece y celebrar la libertad conseguida estos años en contraposición con ese pasado incómodo de violencia y agresión fascista”, ha añadido la comisionada, que defiende los actos de memoria que funcionan como “una experiencia compartida”. 

Esta se espera que una a los habitantes de Barcelona, pero también a los de cualquier ciudad que haya sido víctima del fascismo. De hecho, el colectivo Casagrande, se plantea esta acción como un “diálogo entre ciudades” y plantean a Barcelona y a Santiago de Chile como “dos caras de la misma moneda” en las que se ha usado “el terror político contra poblaciones civiles y gobiernos democráticos”.

Los poemas lanzados sobre Barcelona pertenecen a un centenar de poetas, la mitad de ellos catalanes y la otra chilenos, todos ellos menores de 50 años. Los textos, impresos en catalán y castellano, son obra de hombres y mujeres por igual. Aunque no contienen necesariamente la palabra libertad, todos ellos hacen referencia a a ella de distintas maneras. 

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