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La escalada española lidera el boicot a Israel en el deporte: “Ellos no competirán mientras haya atletas palestinos presos”

Activistas propalestinos en la Copa del Mundo de escalada en Alcobendas (Madrid), el pasado mayo

Sandra Vicente

Barcelona —
16 de julio de 2026 21:44 h

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El pasado mayo, durante la primera ola de calor que azotó España, una marea de personas bien cubiertas con banderas palestinas y kufiyas avanzaba por el mar de asfalto que rodea el complejo deportivo José Caballero en Alcobendas, Madrid. Allí se celebraba una de las ediciones de la Copa del Mundo de escalada, que congregó a fans de este deporte, así como a decenas de activistas propalestinos.

La conjunción de ambos mundos tenía nombre y apellidos. Concretamente los de siete escaladores israelíes clasificados para esa competición y que fueron recibidos con silbidos por parte de cerca de la mitad de los asistentes. Hubo algunos que se dieron la vuelta; otros alzaron sus banderas y pañuelos mientras coreaban cánticos como “Boicot Israel” o “Free, free Palestine”. Y algunos directamente abandonaron el recinto.

De hecho, la organización había dispensado 40.000 entradas -gratuitas-, pero finalmente sólo asistieron unos pocos miles durante los cuatro días que duró la competición. La Federación Española de Deportes de Montaña y Escalada (FEDME) nunca llegó a dar datos oficiales de asistencia, tampoco explicaciones.

Quizás, las ausencias se justifiquen por las altas temperaturas, o quizás por el boicot al que llamaron diversos colectivos propalestinos, liderados por el grupo Climbers for Palestine, que pidió al público que sacara entradas pero no asistiera. Lo mismo están exigiendo ahora, de cara a la competición europea que se celebrará este fin de semana en Montmel·ló (Barcelona), para la que se ha convocado a 8 deportistas procedentes del país hebreo.

Las entidades pretenden que se “culmine” en Montmel·ló lo que se empezó en Alcobendas. Porque la cita de este fin de semana tiene una importancia especial: es la última del calendario internacional antes de una Asamblea Extraordinaria que la World Climbing convocó después de diversos actos de boicot. En ella se votará el veto de Israel, Rusia y Bielorrusia de todas las competiciones.

Si bien el boicot es algo que se viene promoviendo desde los hechos del 8 de octubre de 2023 en diversos deportes, todavía no hay ninguna federación internacional que haya prohibido o excluido totalmente la presencia de Israel. La de escalada podría ser la primera.

Nadie se atreve a prever qué pasará en la asamblea, pero sí hay algunas federaciones que han avanzado cuál será su postura. Una de ellas es la Española, que acordó por mayoría absoluta votar a favor de excluir a los deportistas hebreos. Lo anunció poco después de la Copa del Mundo de Alcobendas.

Sabedoras de la presión que se puede ejercer en competiciones como estas, más de 130 organizaciones han aprovechado la cita en Montmel·ló para firmar un comunicado y exigir al Ministerio de Deportes, a la Secretaría General de la Generalitat, al Ayuntamiento y a los patrocinadores que no dejen participar a los atletas israelíes.

La cuestión ha sido recogida por ERC, Comuns y la CUP, que el pasado jueves registraron una propuesta de resolución en el Parlament para instar al Govern al veto. Aun así, esta era una acción con tintes simbólicos, puesto que los calendarios parlamentarios no permitían votar la cuestión antes de la celebración de la competición.

Igualmente, el Govern ha respondido a las entidades escudándose en la falta de competencias para tomar una decisión de este calado y ha remitido a la World Climbing, que es quien pone las normas de la competición. Si bien las firmantes reconocen que esto es así, también lamentan que el Ejecutivo catalán no se haya significado más.

“Después de todos los crímenes cometidos por Israel, que las administraciones ignoren sus obligaciones tiene que salirles muy caro”, apunta Cèlia Cassanyes, portavoz de la coalición Prou Complicitat amb Israel. “No se vale condenar el genocidio y luego no hacer nada para aislar a las representaciones oficiales del Estado genocida”.

Asistentes a la Copa del Mundo de escalada en Alcobendas protestan durante la participación de atletas israelíes

La presión de una “multitud hostil”

La escalada no es la única disciplina que ha intentado excluir a Israel de sus competiciones. También se ha visto en otros deportes como el fútbol, con la petición de expulsión de doce federaciones de Oriente Medio; Lamine Yamal ondeando la bandera de Palestina en la rúa del Barça, o la negación de las selecciones de Irlanda, Escocia, Noruega y Eslovenia de jugar en territorio israelí.

También destacaron los actos de boicot en las etapas de la Vuelta que pasaban por Girona. O que el Consejo Superior de Deportes planteara al COI excluir a deportistas hebreos de las Olimpiadas. “Es un trabajo importante, y hay que hacerlo en colectivo”, apunta Jimena Villar de Onis, portavoz de Climbers for Palestine.

Este colectivo ha podido geolocalizar sectores de escalada en territorio ocupado de Cisjordania que la Federación Israelí usa para encuentros y entrenamientos. “Hay un vínculo directo entre la Federación y la ocupación”, apunta Villar, que atribuye el éxito del boicot en la escalada a que se trata de un deporte con una afición pequeña, lo que ha facilitado que estas cuestiones se puedan “debatir con mayor visibilidad”.

Desde Climbers for Palestine explicitan el rechazo a que su deporte sea usado como una “herramienta de sportswashing”. Esta reflexión es compartida por Cristina, una aficionada que se desplazó hasta Alcobendas y también irá a Montmel·lo. “Puede parecer demasiado gritarle a un deportista a la cara, decirle que se vaya y llamarle cómplice de genocidio. Pero es que es lo que es”, cuenta esta joven, que recuerda que en la escalada, a diferencia de lo que sucede con otros deportes, la afición se encuentra a escasos metros de los atletas.

“Podría decirte que no es personal, pero sí lo es, porque representan a un país genocida y a una federación que se financia con la ocupación. No dejaremos que compitan en nuestro deporte mientras haya atletas palestinos presos”, zanja.

Este es el mensaje que se trasladó a los escaladores israelíes en Alcobendas mientras competían. Dos de los deportistas reprocharon a la audiencia su actitud, ya fuera tapándose los oídos ante los gritos o poniéndose los dedos frente a los labios, pidiéndoles silencio. Diferente fue la actitud de las mujeres, que si bien no recriminaron nada a los manifestantes in situ, sí lo hicieron en redes.

Adi Bark aseguró que no disfrutó en Alcobendas y que, “desde el momento” en que llegó a la ciudad, quiso que “la competición acabara” debido al rechazo recibido. Por su parte, su compatriota Ayala Kerem definió a los manifestantes como “multitud hostil”.

“No somos ninguna multitud hostil. Hostiles son quienes bombardean hospitales y escuelas y masacran a pueblos enteros. Pero si notaron que en nuestras ciudades y competiciones no son bienvenidos, es que hicimos un buen trabajo”, remacha Cristina, que espera que en la votación de la próxima semana el boicot sea se convierta en norma.

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