La familia de Kerman Villate recoge hasta 22 antecedentes de agresiones de los porteros de la discoteca Mítika de Vitoria
La familia de Kerman Villate, un joven al que un portero golpeó y mató a la entrada de la discoteca Mítika de Vitoria, ha encontrado hasta 22 precedentes de agresiones cometidas por porteros de la plantilla del local, que van desde 2022 hasta dos meses antes de la vigesimotercera, acaecida en febrero de 2025 y que fue la mortal. La familia apunta que en seis de ellos —más de los que tenía recabados en febrero, cuando se cumplía un año de la muerte— el autor directo de las agresiones habría sido la misma persona implicada en el fallecimiento de Villate, que también habría participado en otras dos junto con el responsable de esos trabajadores.
Han recabado información detallada a partir de atestados de la Ertzaintza y de la Policía local, así como de la sentencia de un procedimiento civil y a través de un testimonio recogido de forma directa. Lamentan, en cualquier caso, que en manos de la Policía local, y por tanto del Ayuntamiento, obran más datos que permitirían efectuar un “análisis del conjunto de las agresiones verificadas”.
El primer precedente se remonta a febrero de 2022, tres años antes de la muerte de Villate, con una agresión que se saldó con una sentencia que imponía una multa de 10.000 euros a la empresa que gestionaba Mítika. Unos meses después, en octubre, la Ertzaintza recogía en un atestado que a una persona se le habían propinado “patadas y puñetazos”, que la dejaron “desorientada y sangrando por la boca”, lo que requirió de un traslado al hospital. Apenas dos semanas después, a comienzos de noviembre, un portero de Mítika habría cometido otra agresión. “La víctima es noqueada y como consecuencia del ataque pasó una noche en el hospital en observación”, recoge la familia de un testimonio directo.
En diciembre, apunta la familia apoyándose en otro atestado confeccionado por la Ertzaintza, “un cliente del local presentaba un corte profundo debajo de la nariz, requiriendo traslado en ambulancia al hospital de Txagorritxu”. Como corroboró otro cliente presente en la discoteca, un portero sacó a la víctima del local y la agredió ya fuera. Hay otro atestado datado dos meses después, en febrero de 2023, con un cliente expulsado del local mediante “empujones y tortazos”. En abril, el agresor de Villate, señala la familia, “fue denunciado ante la Policía local por atacar por detrás a un cliente, que cayó al suelo perdiendo la conciencia”. Esta agresión es la única de las recogidas que se produjo en otro local de la ciudad. En el juicio quedó absuelto con una sentencia en la que la magistrada apuntaba que la versión del denunciante ofrecía “dudas”, dado que no se había podido determinar “si fue el acusado quien le propinó el golpe”.
Este hombre volvió a estar implicado, según relata el informe, en una agresión de marzo de 2024. Se interpuso ante la Ertzaintza una denuncia “por empujar y tirar al denunciante al suelo para golpearle posteriormente en la oreja”. En el atestado, señala la familia, se recoge que “le propinó un empujón tirando al denunciante al suelo” y que después, al volverse a poner en pie, “sin mediar palabra le propinó un golpe con la mano en la oreja izquierda”. Menos de un mes después, una persona denunció a este mismo portero ante la Policía local por haberle impedido el acceso por la ropa que llevaba, considerando que la medida era discriminatoria. Esta persona, apunta el informe, se vio atacada “sorpresivamente por el agresor de Kerman en la misma zona opaca a la videovigilancia”. En el atestado se recoge que “le dio un buen tortazo, dejándole un ojo morado, heridas dentro de la boca y comenzando a sangrar de la nariz”.
Todavía en abril, el día de San Prudencio, otra persona denunció que había sufrido una agresión en el interior del local al volver a acceder para recuperar una cazadora que se había dejado olvidada. “La agresión es colectiva y dos de los agresores de Kerman participan en la misma (el responsable de porteros y el agresor directo), siendo grabados por la videovigilancia”, indica la familia. Una semana después, el 4 de mayo, según un atestado de la Ertzaintza, “una persona es agredida de forma sorpresiva por estos mismos porteros”, apunta el informe. “A consecuencia del ataque el ciudadano perdió la conciencia y estuvo ingresado una noche en el hospital en observación. Al parecer uno de los porteros de la discoteca, tras intentar entrar de nuevo en el local, le golpeó causándole una pérdida de conocimiento”, abunda.
Varios meses más tarde, en noviembre, la Ertzaintza confeccionó un atestado después de que un portero empujara a dos clientes a la entrada de Mítika. Una de las víctimas presentaba heridas tanto en la nariz como en la ceja. Un mes más tarde, en diciembre, en otro atestado de la Policía vasca se recoge el testimonio de un testigo que, según la familia, relató que “entre varios porteros estaban sacando de malas formas a empujones a dos clientes, resultando uno de ellos herido en la pierna izquierda”. Es la última agresión de la que la familia tiene constancia antes de la muerte de Villate, acaecida en febrero de 2025.
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