Grace Mausser, líder de los Socialistas de Nueva York: “Mamdani podría ser quien rompa con el bipartidismo en EEUU”
El alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, ha sacudido la política estadounidense y parte de la del resto del mundo. La victoria del primer edil musulmán de la ciudad, que se ha atrevido a congelar alquileres y a plantear un transporte público gratuito, contrastó con un ascenso global de la extrema derecha y las políticas conservadoras. Detrás de su campaña hay muchos nombres y uno de los más importantes es el de Grace Mausser (Houston, Texas, 1995), copresidenta de Democratic Socialists of Americ (DSA) en Nueva York y compañera de filas del alcalde desde hace años.
Ambos militan en esta organización política –que no partido– inscrita en el Partido Demócrata. Alejado de las premisas centristas y de corte más conservador de otras facciones de la formación, el DSA se define como socialista y comunista en un país en el que estos términos todavía causan rechazo entre la población.
Entre sus filas están nombres como el de Alexandria Ocasio-Cortez o el mismo Mamdani que, aprovechando su popularidad, está ayudando a ganar las primarias demócratas a diversos miembros del DSA, que prácticamente ha doblado el número de afiliados en menos de un año. “La gente se ha dado cuenta de que las posturas moderadas no funcionan; los Demócratas han fallado”, sostiene Mausser en una entrevista en Barcelona, con motivo de su participación en la Universitat Progressista d’Estiu de Catalunya (UPEC).
Está siendo un momento dulce para Mamdani, que ha conseguido congelar los alquileres y está viendo refrendado su mandato, de manera indirecta, con la victoria en las primarias demócratas de los candidatos que apoya. ¿Cómo se están viendo estos cambios en Nueva York, que sería el centro del mundo capitalista?
Es cierto que Nueva York es vital para el capitalismo, pero la gran mayoría de gente que vive allí es clase obrera y, en el fondo, no son capitalistas. Por eso, están emocionados por las posibilidades que se abren ante ellos y los cambios que ya hemos llevado a cabo.
Imagina saber que tu alquiler no subirá el año que viene; es un alivio para mucha gente. Y lo mismo pasará cuando finalicemos el programa de cuidados para niños de hasta dos años, que cubrirá el segundo gasto más alto de las familias. Somos muy afortunados de estar construyendo este legado tan fuerte para el socialismo y demostrar que la gente, no sólo la de Nueva York, sino la de todo el país, puede y debe pedirle más a sus gobiernos.
No todo el partido Demócrata está de acuerdo con esta vía más socialista. ¿Cómo llevan las disputas internas?
Hay algunos líderes demócratas que actúan como si fuéramos una fuerza hostil que quiere tomar el control del partido, pero lo que queremos es que se convierta en un actor más audaz para disputar el poder a la derecha. Donald Trump es el adalid de esa extrema derecha que crece internacionalmente y los demócratas, hasta ahora, no han sabido pararle.
Desde el DSA creemos que hay que potenciar una visión positiva de lo que los gobiernos pueden hacer. El Partido Demócrata debe entender que, aunque no sean socialistas, hay ciertas ideas que hay que poner en marcha para mejorar la vida de la ciudadanía. El problema es que mucha gente a la que le damos miedo no se ha tomado el tiempo para entender cómo trabajamos.
¿Los americanos siguen asustados del socialismo?
Sí, pero cada vez menos. Hace cosa de un año y medio, nuestros oponentes decían al electorado: “No les escuchéis, son socialistas”. Pero ganamos, especialmente en Nueva York, sin avergonzarnos de ello. Así que ahora han cambiado de estrategia y dicen: “No les escuchéis, son comunistas”.
Algunos de los miembros del DSA son, en efecto, comunistas.
Sí, así que es un término del que tampoco nos avergonzamos. Creo que nos ayuda mucho Zohran [Mamdani], que le ha enseñado al mundo qué significa ser gobernado por alguien que se define como socialista. No, no te va a llevar a la catástrofe inmediata, sino que va a pensar ideas para llevar a cabo políticas basadas en principios claros y que pueden mejorarte la vida. Y eso no puede asustarte.
La victoria de Mamdani les ha dado mucho impulso y casi han doblado el número de afiliados desde las elecciones. Pero su crecimiento se nota, sobre todo, en las ciudades. ¿Qué esperanzas tienen en las zonas rurales?
Nuestra estrategia es sólo presentarnos a las primarias allá donde la victoria sea segura. Y, hasta ahora, con alguna excepción, esto es en las ciudades. Pero la intención es expandirnos y será interesante ver que las ideas socialistas pueden ganar en zonas rurales. Creo que las políticas de vivienda, cuidados infantiles, educación pública o salud universal pueden interpelarte igual, vivas en una ciudad o en una granja.
Pero sus políticas estrella, que son la congelación de alquileres y la gratuidad del transporte público, están muy enfocadas al electorado de ciudad.
Sí, pero nos ayudan a hacerle entender a la gente qué significa realmente el socialismo. Si lo explicas con estos ejemplos, no sólo los demócratas más conservadores, incluso algunos republicanos, dejan de mostrarse hostiles. Quizás no les guste el término, pero si les preguntas si quieren sanidad gratis, mucha gente que se identifica como conservadora te dirá que sí.
El DSA no es un partido, pero habla de ello como si lo fueran.
Es que si tuviéramos un sistema electoral como el de España, seguramente lo seríamos. Pero tal y como funciona en Estados Unidos, nos hemos establecido como una organización política vinculada al Partido Demócrata que tiene unos socios, con cuyas cuotas nos financiamos.
Los partidos no pueden escoger directamente a sus candidatos, sino que se deciden mediante primarias. Nosotros, aunque no seamos un partido, sí tenemos miembros como Zohran que concurren a las elecciones y hacemos campaña por ellos. Como decía antes, sólo nos presentamos a procesos en los que nos parece claro que vayamos a ganar y sepamos que nuestro candidato va a acabar accediendo a un cargo de gobierno.
¿Por eso no se quisieron presentar contra Hakeem Jeffries en las primarias de su distrito en Nueva York? Dijeron de él que representaba la facción más conservadora del Partido Demócrata, esa de la que se quieren desprender. Pero aun así no le disputaron el escaño.
Lo debatimos mucho y decidimos no hacerlo. Una de las razones fue precisamente que no teníamos claro que pudiéramos ganar. Hakeem es muy popular en su distrito, pero, además, tiene acceso a una ingente cantidad de dinero. Es un recaudador muy eficiente y usa ese talento para financiar también a otras personas del Partido Demócrata. Pero es que además, Hakeem es el primer líder negro en Nueva York y no queríamos ese duelo en los primeros seis meses del mandato de Zohran. Habría sido una historia muy potente que podría habernos jugado a la contra.
Están cuidando al máximo la imagen de Mamdani, cuya popularidad no deja de subir. ¿Le ve liderando el Partido Demócrata?
Quizás algún día, pero, por ahora, le queremos en Nueva York. Además, recuerda que está excluido para concurrir a la presidencia porque no nació en Estados Unidos. Aunque sí creo que podría presentarse a gobernador en 2030. Para la presidencia pienso en alguien como Alexandria [Ocasio-Cortez].
¿Sería la candidata que podría arrebatar la presidencia a Trump?
Sí. Creo que, para ganar a la derecha, necesitamos un buen aspirante.
Que todavía no tienen.
No. AOC [Alexandria Ocasio-Cortez] todavía no se ha decidido y, personalmente, espero que lo haga. Porque los demócratas moderados han fallado. Kamala Harris perdió frente a Trump porque no supo darnos una alternativa positiva. Sólo decía que Trump era malo, pero no explicaba qué haría ella si ganaba.
Zohran ganó porque él sí hizo propuestas, hablaba de cosas a las que la gente podía aferrarse y les daba esperanzas. Por eso quiero a un socialista en la carrera hacia la presidencia, porque creo que sólo ahí está la claridad que se necesita para vencer al fascismo y para mostrar a los estadounidenses cómo debería ser el futuro.
¿Por qué cree que en Nueva York ganó un candidato socialista mientras, en el resto del mundo, crecía la extrema derecha?
Creo que fue una demostración de que, en Estados Unidos, la gente está cansada de los demócratas mainstream que han fallado. Cuando Biden ganó a Trump la primera vez fue gracias a una conjunción de diversas fuerzas, pero no supo aprovecharlo. Hizo cosas buenas, aunque no fue suficiente. Dejó la carrera electoral en manos de Kamala Harris, que no fue tan inspiradora como para impedir la segunda victoria de Trump.
Eso hizo que mucha gente se diera cuenta de que las posturas moderadas no funcionan, que triangular entre la derecha y la izquierda no interpela a nadie. No existe el centro y, por eso, cada vez hay más gente dispuesta a tantear las ideas socialistas de líderes como Zohran. Él triunfó en zonas en las que no nos suele ir bien porque supo activar una base de nuevos votantes a los que nunca nadie había hablado y que le seguirán a él y al DSA.
Viendo las discrepancias que tienen con diversas ramas del Partido Demócrata y el tirón que ahora mismo tiene Mamdani, ¿Se han planteado romper el bipartidismo y crear su propia formación?
Sí, aunque no todavía. Lo estamos pensando. Siempre lo estamos pensando. Hasta ahora, nuestra estrategia ha funcionado y no creo que sea algo que nos interese en el corto plazo, sobre todo porque nuestro sistema electoral hace que sea muy difícil para un hipotético tercer partido concurrir y tener representación. Pero también podría ser que los Demócratas nos echen… Espero que no, porque necesitamos una coalición para vencer a la extrema derecha.
Muchos partidos que han roto el bipartidismo han nacido aprovechando el rebufo de un líder carismático. ¿Ve a Mamdani como esta persona?
Es clarísimamente un líder carismático que podría liderar un nuevo partido; podría ser él quien rompiera con el bipartidismo en Estados Unidos, sí. Aunque, por ahora, está centrado en ser un buen alcalde y un buen líder para el Partido Demócrata. Él cree que se tiene que plantar cara a la derecha y, eso pasa por delante de romper el bipartidismo.
¿Será capaz de cumplir todas las promesas que ha hecho?
Son ambiciosas, pero algunas ya han empezado a implementarse. Siempre intentamos tener muy claro dónde están los límites del poder y las competencias. Antes incluso de que nos planteáramos a Zohran como alcalde, sabíamos que sólo podríamos aspirar a aquellas políticas que el Estado de Nueva York [gobernado por la demócrata Kathy Hochul] viera con buenos ojos porque, para que salieran adelante, necesitábamos que nos aprobara ciertas leyes y aceptara la posibilidad de cambiar los impuestos.
Por eso nunca hemos planteado construir más vivienda pública, porque es algo para lo que necesitas al gobierno federal. Queremos dejarle claro a la gente que hay que entender quién controla el dinero y, por tanto, a qué podemos aspirar. Sólo presentamos a la gente expectativas razonables.
Tienen las competencias sobre los alquileres, pero los propietarios ya han anunciado que llevarán la congelación a los tribunales por anticonstitucional. ¿Podrán gestionar la frustración de los neoyorquinos si la medida acaba tumbada?
Es un riesgo que estas medidas caigan, claro. Pero la gente cada vez tiene más claro que los tribunales no son independientes ni los bastiones neutrales que fingen ser. Es importante mostrar apoyo popular porque eso los jueces lo ven. Evidentemente, necesitamos buenos abogados de nuestro lado para proteger nuestras medidas, pero también necesitamos a la gente.
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