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La historia de 'Las Mujeres de Negro' que quiere romper el silencio y entrar en las aulas

Una niña se limpia las lágrimas y se frota los ojos al acabar el vídeo. En la pantalla ha visto cómo transcurre el día 1 de noviembre en el memorial de La Barranca de Lardero, la primera fosa común que se dignificó en España. Con la canción “Los Olvidados' de Pedro Pastor de fondo, las imágenes muestran un día de encuentros, de flores, de poesía, de abrazos... Un día de honrar, de alzar la voz como dice la canción: ”No olvidaré. Para poder hablarle a mis hijos de los abuelos. Para que un día al fin descansen justos los huesos. No olvidaré“.

Es el momento casi final de una charla–taller organizada por FAPA, la Federación de Asociaciones de Padres y Madres de Alumnos, que ha llenado el salón de actos de la Biblioteca de La Rioja y en la que varios niños y niñas ocupan las primeras filas y el resto están ocupadas por familias. Rober Astorgano acerca así el documental “Las Mujeres de Negro” como primer paso para llevarlo a las aulas.

“La principal preocupación de las familias es la salud mental y emocional de los adolescentes. En ese contexto se cuelan la polarización, los mensajes de odio y de falta de respeto a los derechos humanos”, explica el presidente de FAPA, Manuel Pérez. Por ello, creen muy importante en este momento acercar este documental a los centros educativos.

“El objetivo de este elemento didáctico es contrarrestar los mensajes contrarios a la democracia. Los chicos y las chicas deben conocer la memoria, que es un bien frágil que puede sufrir ataques. El documental es una herramienta muy poderosa para recuperar memoria democrática y para hacer ver a la juventud que esos mensajes de odio pueden llevar a un resultado muy destructivo”, subraya Pérez.

Desde FAPA creen, además, que se tendría que hablar en clase de este periodo histórico de forma transversal. “Se tiene que hablar de los valores de la democracia en todas las etapas educación”.

“Este documental nos recuerda que la guerra no es nada bonita y trae mucha desgracia. Esto ocurrió en La Rioja y no estamos libres de que vuelva a ocurrir. La única vacuna es educarnos”, presenta el presidente de Fapa al ponente. Rober Astorgano llama precisamente a romper el silencio que rodea la memoria histórica con una película documental con 35 entrevistas a descendientes directos de las víctimas y las Mujeres de Negro, las viudas que lucharon contra el señalamiento y que lograron erigir La Barranca como lugar de memoria.

“A mí tampoco me hablaron de la historia de mi familia”, asegura Astorgano, que solo conocía la vida de su abuela desde que se casó. Sin embargo, siempre que le enseñaba una foto de la antigua fábrica de embutidos de Badarán se ponía a llorar y no podía articular palabra. Era la única fotografía que tenía de su padre –el bisabuelo de Rober– al que sacaron de casa y lo asesinaron con 40 años la misma noche que a otros 17 vecinos de Badarán en La Barranca. La bisabuela Joaquina se quedó viuda con nueve hijos, y al mayor lo asesinaron y sigue desaparecido y el segundo murió por el llamado “mal de la teta”. Joaquina fue una de las Mujeres de Negro, las pioneras en la recuperación de memoria histórica. “Fueron mujeres de culto, gente valiente, maestras de vida”.

A través de su historia familiar, el documental se adentra en otros hogares –“porque eran los únicos lugares donde se contaba la historia, donde se podía hablar”. Desde el relato de José Caperos, cuyo hermano pequeño no conoció a su madre, con el pelo rapado, al reencontrarse con ella en la frontera después de años separados; el de Jacqueline, que sigue hablando con una dulzura que duele de su “mamá” a quien asesinaron cuando Jacqueline tenía cuatro años; o la de Amalia, que guardaba como un secreto en un estuche las cartas que su padre les escribía desde la cárcel cuando lo asesinaron. Así, explica el alzamiento militar, la Guerra Civil y la represión franquista desde esas historias personales.

“Consiguieron transmitir el amor, nunca el odio y fueron una lección de convivencia. En La Barranca no hay venganza, solo se recuerda”, aplaude con orgullo Astorgano. Como destaca en la charla, “la perseverancia de estas mujeres fue lo que hizo que no se olvidase nadie”. “Fijaos si es importante la memoria”, recalca ante las familias asistentes. Por eso, como a él no se lo contaron en el colegio, quiere que no se imponga el silencio y que los estudiantes de La Rioja puedan conocer la historia, “y ponerles caras, son nuestros vecinos o nuestros familiares”.

Ni Fapa que organiza la charla–taller, ni las familias asistentes ni Rober Astorganos son ajenos a los relatos de la juventud que banalizan la represión franquista. “Queremos que vayas a centros docentes pero te puedes encontrar con resistencias”, le advierte Manuel Pérez al autor del documental al acabar la charla. La respuesta es rápida: “¿Qué me van a decir? ¿Que se vivía mejor? Es mentira. Yo muestro aquí la realidad. Es muy fácil rebatir esos discursos sabiendo lo que pasó”.