Saliva para medir el rendimiento: un laboratorio móvil acompañará a la Selección Española en el Europeo de Bádminton

Rápido, eficaz y nada invasivo. Los análisis de saliva se han revelado en los últimos años como un indicador de biomarcadores que permiten detectar diferentes tipos de alteraciones en el organismo de una forma sencilla e inmediata y, sobre todo, sin causar molestia alguna al paciente. Son varios los grupos de investigación que trabajan en diferentes lugares del mundo para el seguimiento diario de pacientes oncológicos y otras patologías. Aquí, en España, uno de esos grupos de investigación, TECNODEF, de la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR) ha dirigido su acción también al mundo del deporte.

Manuel Jiménez, director científico del proyecto e investigador del grupo, lleva tiempo aplicando los análisis de saliva al rendimiento deportivo en diferentes disciplinas. En este momento, de hecho, los realiza a diversos equipos de fútbol masculino en Champions League. Ahora acaba de incorporar una novedad que supone un importante avance en la eficiencia de este diagnóstico; por primera vez su laboratorio será itinerante y servirá, en el Campeonato de Europa de Bádminton que se disputa en abril en Huelva, para monitorizar en tiempo real el rendimiento de la Selección Española. Esto permitirá el seguimiento psicofisiológico de los jugadores y jugadoras mediante el análisis de biomarcadores salivares día a día y al minuto.

“La ventaja es enorme”, explica Jiménez, “no tendré que llevar las muestras al laboratorio y volver al día siguiente sino que podremos tener resultados al momento y actuar en base a ellos. Además, la molestia es mínima para los deportistas. Nadie se plantearía hacerles un par de analíticas de sangre antes de un partido pero con la saliva, en apenas unos segundos, podemos hacerlo”. De esta forma, se consigue monitorizar la respuesta biológica de los deportistas durante el torneo, ajustando de forma personalizada las cargas de entrenamiento, los periodos de descanso o las estrategias nutricionales, con el objetivo de optimizar el rendimiento físico, la toma de decisiones y la capacidad de recuperación poscompetitiva.

El doctor Manuel Jiménez pone un ejemplo claro. “El día de partido tomamos una muestra al jugador nada más levantarse y volvemos a tomar otra media hora después. Con tal solo cuatro biomarcadores vamos a poder ver lo que está ocurriendo en su cuerpo y cuál es su percepción biológica respecto al día que le espera. Si está ajustada, perfecto; si por el contario es exagerada, vemos que va a gastar una energía que le va a resultar necesaria al final del partido, y por eso se decide actuar, bien sea con el psicólogo o bien con el fisioterapeuta en función del origen de ese desajuste”, explica. Así se consigue reducir la ansiedad competitiva y activar la adecuación fisiológica para afrontar en partido en las mejores condiciones.

Puede darse el caso de que los biomarcadores (cortisol, testosterona, interleucina 6 e inmunoglobulina A) indiquen que un jugador presente condiciones complicadas pero el entrenador decida que tiene que jugar. En ese caso, el equipo médico interviene para que el deportista salte al campo en las mejores condiciones. “No se consiguen evitar todas las lesiones porque hay muchas que son por impacto o por movimientos extremos que no pueden evitarse”, añade Jiménez, “pero sí podemos reducir el riesgo en una de cada tres, en las relacionadas con la sobrecarga muscular”.

Son el cortisol y las interleuquinas las proteínas que detectan esta sobrecarga y que, con este sistema, consiguen evitar lesiones y ahorrar además importantes sumas de dinero a los clubes. “Ten en cuenta que tener a un jugador lesionado cuesta mucho dinero cada día y una sobrecarga supone al menos entre dos y cuatro semanas parado, por lo que las pérdidas pueden ser millonarias y, por tanto, cualquier forma de evitarlas es muy bien recibida”, explica el responsable de la investigación. “Es un sistema además que tiene muy buena acogida en los equipos porque es mínimamente invasivo, en apenas veinte segundos metiendo un bastoncillo a la boca y salivando como si fueras a escupir, sin interferir en la dinámica y las rutinas del deportista, se pueden conseguir datos de gran relevancia”, explica, “y eso es lo que yo busco como fisiólogo del ejercicio: ayudar pero interfiriendo lo menos posible”.

Laboratorio móvil en el europeo de bádminton

Ahora, con la instalación del laboratorio móvil en la sede del Campeonato de Europa de Bádminton, se consigue una ventaja competitiva clave al eliminar los tiempos de espera logísticos. El sistema está diseñado para procesar las muestras durante el propio torneo, sin necesidad de enviarlas a centros externos, y obtener resultados en plazos compatibles con la toma de decisiones técnicas previas a la participación de cada jugador en cada partido que disputen en el torneo.

Jiménez destaca el cambio de paradigma que supone esta tecnología: “Este enfoque transforma el control del rendimiento de un modelo retrospectivo a un modelo dinámico y preventivo, que posibilita la toma de decisiones inmediatas sobre el descanso y el ajuste de cargas ad hoc”.

El análisis se basa en la neuroendocrinología del estrés y utiliza algoritmos especializados para comparar a cada deportista consigo mismo. “El uso de perfiles individuales nos ayuda a detectar de forma temprana la fatiga acumulada tanto física como mental; el objetivo es que el deportista rinda mejor y con el menor riesgo posible de desadaptación”, señala el investigador de UNIR.

Este proyecto, que se enmarca en la estrategia de innovación científica de la FESBA, sitúa al bádminton español en la vanguardia del alto rendimiento y adopta metodologías que ya emplean clubes de fútbol de élite, como el Borussia Dortmund, en competiciones de la Champions League.

El grupo de investigación TECNODEF de UNIR es pionero a nivel internacional en el uso de biomarcadores salivares para mejorar el rendimiento, prevenir lesiones y controlar las cargas de entrenamiento.

Con una trayectoria que incluye la colaboración con más de 400 deportistas profesionales en disciplinas como ciclismo, balonmano, hockey hierba, judo, e-sports, baloncesto o atletismo, el grupo destaca especialmente por su trabajo con equipos de la Liga de Fútbol Profesional y clubes internacionales de la Champions League.

Los resultados que se obtengan en Huelva no solo optimizarán el rendimiento inmediato de la Selección Nacional de Badminton, sino que establecerán un modelo científico exportable a otras federaciones y futuras citas internacionales, como Campeonatos del Mundo o Juegos Olímpicos.

La saliva para detectar el estrés y anticipar el Alzheimer

Además de esta faceta dirigida a la medicina deportiva, Manuel Jiménez trabaja en otros proyectos de investigación ligados a los análisis de la saliva para la detección de patologías o enfermedades. En concreto, uno de sus próximos avances será la puesta a disposición de kits de venta en farmacias para el control del estrés. “En dos o tres años, comprando un kit por cuatro o cinco euros en la farmacia, podremos saber al momento si nuestros niveles de estrés son altos para poder tomar medidas preventivas”, explica.

Además, de la mano de la Texas Tech University, trabaja en la creación de un kit de detección de alteraciones neuronales. “En un futuro próximo, si notas por ejemplo que tu padre tiene muchos olvidos, podrás conseguir el kit en la farmacia, tomarle una muestra y, pasando la cámara del teléfono móvil, conocer a través de la IA si todo es correcto y te recomienda simplemente repetir la prueba en seis meses o si ha detectado alguna alteración y te recomienda confirmar el diagnóstico en una consulta de neurología”, detalla. “Con el Alzheimer ya hemos conseguido a través de la saliva detectarlo entre siete y trece años antes de que se manifieste clínicamente, lo que permite anticipar tratamientos que, aunque no lo curan ni lo evitan, si ralentizan su aparición y su desarrollo”, añade el investigador de UNIR, “y esto se puede elevar al cáncer y a otros ámbitos de la salud pública”.