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El tesoro vegetal de la corona de la cumbre exhibe el esplendor de sus joyas

Los retamones en flor brillan estos días en las partes más altas de la Isla con unos destellos de amarillo intenso de una belleza deslumbrante.

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En la imagen, un retamón en flor con el Telescopio William Herschel al fondo. Foto: ÁNGEL PALOMARES.

En la imagen, un retamón en flor con el Telescopio William Herschel al fondo. Foto: ÁNGEL PALOMARES.

El tesoro vegetal de la corona de la cumbre de La Palma exhibe el esplendor de una de sus joyas más valiosas. Los retamones (Genista benehoavensis) en flor brillan estos días en la cúspide de la Isla, a más de 2.000 metros sobre el nivel del mar, con unos destellos de amarillo intenso de una belleza deslumbrante.  Las ramas de este frondoso arbusto, único en el mundo, conforman en el espectacular entorno una sucesión de relieves y cascadas de pétalos de oro.

Retamones en flor, al borde de la carretera,  a la altura del Pico de La Cruz. Foto: ÁNGEL PALOMARES

Retamones en flor, al borde de la carretera, a la altura del Pico de La Cruz. Foto: ÁNGEL PALOMARES


En la actualidad,  existen en el planeta del orden de 10.000 ejemplares de esta especie endémica y exclusiva de La Palma, todas en la Isla. Hace 25 años, en 1988, únicamente quedaban ocho plantas. Desde entonces, gracias a las campañas de protección y repoblación se ha conseguido recuperar “en gran parte”, ha señalado a LA PALMA AHORA el director-conservador del Parque Nacional de La Caldera de Taburiente, Ángel Palomares.

Este endemismo palmero de flores solitarias, dispuestas a lo largo de las ramas, vive en las cumbres de La Caldera y El Roque de Los Muchachos .

En la imagen, retamones de una parcela situada al lado de la carretera LP-4, a un km al Este de la residencia IAC. Foto: ÁNGEL PALOMARES

En la imagen, retamones de una parcela situada al lado de la carretera LP-4, a un km al Este de la residencia IAC. Foto: ÁNGEL PALOMARES


Es un arbusto muy ramificado, de hasta  cuatro metros de altura, con ramas estriadas y seríceas. Las hojas son simples o trifoliadas, sésiles, de elípticas a casi lineares. Las flores, de color amarillo intenso, surgen de forma solitaria al final de las ramas. Los frutos son legumbres de color amarillento, densamente argénteo-pilosas, y contienen 6-8 semillas.

Hasta hace poco era una de las plantas canarias más amenazadas, aunque gracias al importante esfuerzo realizado desde las administraciones públicas, actualmente está fuera de peligro.

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