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Animales atrapados y talas: las denuncias contra la macroplantación de pistacho en Valdetorres de Jarama

¿Qué podría unir al influencer que sube un vídeo a la plataforma TikTok sobre la última novedad de chocolate de Dubai con la lucha de los vecinos y vecinas de la localidad madrileña de Valdetorres de Jarama? La fiebre del pistacho hace años que llegó para quedarse y las empresas lo aprovecharon. Pero esa moda de utilizar este fruto seco tiene consecuencias, no solo por la enorme cantidad de agua que se necesita para su cultivo, sino que también puede suponer un auténtico “atropello” medioambiental, según denuncian desde hace años ecologistas y personas que conviven con un macroproyecto del pistacho: vallado de caminos públicos, tala de árboles centenarios, animales salvajes afectados... Y, de fondo, críticas a la “connivencia” de las administraciones.

Los vecinos del municipio madrileño llevan denunciando la situación desde 2022, después de que la empresa Sancorganic S.L.U., del grupo SANCOR CAPITAL, aterrizase en la zona. Según la empresa, tienen 500 hectáreas compradas con miles de árboles, pero planean expandirse hasta los 200.000 ejemplares. La Asociación Vecinal Somos Silillos, una de las principales afectadas, critican que ni el Ayuntamiento ni la Comunidad de Madrid toman medidas efectivas que pongan coto a la compañía: “La empresa ocupa y cierra lo que interesa”, lamenta un integrante de la asociación, que resume la situación: “Pistachos de sangre y alambre”.

El problema es que la finca comprada está al lado del río Jarama y mucho de ese terreno se encuentra junto a zonas protegidas por la Red Natura 2000. Según la propia web de la Comunidad de Madrid, el término municipal de Valdetorres de Jarama se incluye en dos listados: el de zona de especial conservación y el de zona de especial protección para las aves. “En el 90% de la superficie de este espacio protegido predomina el uso agrícola de cereal, que ha conformado una estepa cerealista”, incluyen en la página institucional.

Sin embargo, el cultivo de pistacho es muy diferente del de cereal: necesita mucha más agua y una orografía concreta, lo que, según denuncian los vecinos y asociaciones ecologistas, ha llevado a arrancar varios fresnos centenarios “con el pretexto de aprovechamiento forestal”. Uno de estos ejemplares era el conocido como Viejo Fresno de Silillos, un “majestuoso” árbol centenario que se taló hace dos años pese a las protestas, aunque hay más casos de encinas y olivos también arrancados.

La empresa asegura que las fincas compradas “estaban sin usar” y defienden el vallado para proteger los árboles. En declaraciones a elDiario.es, explican que los caminos afectados no son públicos “como tal” y sobre las talas de árboles argumentan que se han pedido los permisos necesarios a la Comunidad de Madrid. “Somos conscientes de que los terrenos que conforman la finca estuvieron abandonados” y que “algunos vecinos los utilizaban para dar paseos”, dicen.

“Hemos definido un plan de negocio con el que esperamos generar un retorno positivo en sentido amplio. Y no hablamos solo del aspecto económico, nosotros estamos convencidos de que la plantación de los árboles de pistachos va a generar un impacto positivo en toda el área y, además, será sostenible en el tiempo”, aseguran por correo electrónico.

Petición a la Comunidad para deforestar 56 hectáreas

Una de las últimas peticiones que ha hecho la empresa este mismo año a la Comunidad de Madrid tiene como objetivo cambiar a cultivo de pistacho una extensión de 56 hectáreas. Los afectados denuncian que se trata de bosque y sotobosque ubicado en la ribera del Jarama, un espacio de “máxima protección medioambiental”. En caso de aprobarse, lamentan los vecinos, se hará “sin reparar en la ya torturada biodiversidad” del ecosistema. La empresa ha hecho la petición al gobierno autonómico, que ya ha emitido un informe favorable este año con algunas restricciones.

Una de las medidas compensatorias exigidas es la reforestación de 124 hectáreas, pero en otro municipio, en Fuentidueña del Tajo, una solución que vecinos y asociaciones ecologistas no consideran como tal alegando que carece de sentido al tratarse de un terreno a kilómetros de distancia. Prevén cómo terminará la petición: “La Comunidad autorizará esta barbaridad contra el medio ambiente, que arrasará más de medio millón de metros cuadrados de pura naturaleza y biodiversidad”, aseguran. Y apuntan también al Ayuntamiento: “No ha hecho ningún tipo de objeción”. “Una vez más el pueblo de Valdetorres de Jarama está siendo humillado por la empresa”, afirman.

Además, en las épocas de lluvias, se crean lagunas naturales y humedales que son parte del ecosistema de la zona. Si se plantan pistachos, previsiblemente este humedal podría desaparecer al cambiar la orografía. “Recientemente, hemos recibido autorización de la Comunidad de Madrid para el cambio de uso de forestal a agrícola de unos terrenos que forman parte de la finca de Silillos. Cabe señalar que los terrenos calificados como forestales apenas suponen un 10% de la finca, el resto está calificado como agrícola. Sancorganic no ha plantado ningún árbol de pistacho en estos terrenos que estaban pendientes del cambio de uso”, argumentan desde la compañía.

Caminos rurales tradicionales cortados y animales atrapados

Una de las primeras actuaciones de la empresa por la que comenzaron los choques fue cuando vallaron el terreno, cerrando varios caminos rurales tradicionales “utilizados durante generaciones” para acceder al río Jarama. Ahora, según critican los vecinos, hay ya un total de cinco caminos cortados, lo que dificulta el paso sobre todo a personas con movilidad reducida, que tienen que dar un rodeo. Pero es que además, los residentes indican que los cerramientos se han extendido incluso a zonas verdes públicas del término municipal: “El Ayuntamiento permite su ocupación privada”, lamentan. elDiario.es ha intentado ponerse en contacto con el Ayuntamiento, pero no ha obtenido respuesta.

El problema no se limita solo a la zona cortada. También tiene que ver con qué se hacen esos cerramientos, unos cercos que los vecinos han apodado como la “valla de la muerte”. Remiten unas imágenes de 2022 y 2023 que permiten saber el porqué de ese nombre.

Según denuncia la asociación vecinal y las plataformas ecologistas, los animales mueren en muchas ocasiones al no poder salir del vallado para llegar al río Jarama y beber. Después de la polémica cuando salieron las primeras fotografías, la empresa asegura haber tomado algunas medidas, como la apertura de puertas en el vallado, la instalación de puntos de agua dentro del terreno o de rampas. Desde la compañía aseguran que los vídeos e imágenes se remontan al año 2022 y que desde entonces no han “vuelto a observar ningún problema”.

Aun así las declaraciones de Sancorganic no terminan de convencer a los vecinos: “Dicen y dicen, pero a día de hoy, algo parecido a dos rampas están inutilizadas por la vegetación y dentro de la finca dicen que ponen agua, pero es para un rebaño de ovejas que tienen en un rincón. No hay pasos de fauna, a través de los alambrados solo pueden pasar conejos y animales de similar tamaño. Los grandes imposibles”. Además, indican a este diario que siguen viendo animales atrapados dentro del terreno vallado.

Denuncias contra la empresa y sanciones “insuficientes”

La empresa acumula ya varias denuncias por parte de agentes forestales, SEPRONA e incluso el Ministerio de Transición Ecológica por las muertes de los corzos o la afectación de la vegetación. La mayor multa hasta la fecha por la actividad de la empresa vino por parte de la Confederación Hidrográfica del Tajo, con hasta 212.149 euros al Ayuntamiento de Valdetorres de Jarama. También la Comunidad de Madrid ha llegado a abrir ocho expedientes a la empresa, de los cuales uno de ellos acabó en sanción. Multas que los vecinos consideran “insuficientes” y que no solucionan las críticas que llevan años repitiendo.

Por ahora, una parte de los vecinos, especialmente los más próximos a la finca, continúa su batalla que viene desde hace años y se siguen sumando las críticas, mientras la empresa asegura que existe una interlocución con los afectados y que intentan tomar medidas para solucionar la situación, ya que “la intención es tener una buena relación”, aseguran. Mientras, los vecinos de Los Silillos miran con escepticismo las palabras de la compañía y esperan que, de alguna manera, la situación pueda mejorar.