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Siete años de Ayuso bajo la lupa: de las “ocurrencias” como el Zendal a la guerra sin cuartel con el Gobierno

La gestión de un dirigente político suele estar marcada por dos aspectos: sus leyes aprobadas —no solo en cantidad, también la pertinencia de las mismas y su necesidad— y la gestión pura y dura, es decir, la transformación de los recursos públicos para mejorar la vida de los vecinos. Cuando se nombra a personajes que han marcado la política madrileña, es posible que una de las cuestiones que se le venga a la cabeza a un ciudadano medio sean las corruptelas y los escándalos que han marcado sus nombres para siempre. Pero también otros hitos que caracterizaron su gestión. Puede suceder con, por ejemplo, Esperanza Aguirre, que construyó ocho hospitales. O con Alberto Ruiz-Gallardón, que llevó a cabo una ampliación del metro de la capital de más de 100 kilómetros. Pero ¿qué hay de Isabel Díaz Ayuso, al margen de polémicas? ¿Qué es lo que define su gestión después de siete años de gobierno?

Le hemos hecho esta pregunta también a todos los grupos políticos de la Asamblea de Vallecas y a expertos que resumen las legislaturas de la baronesa del PP en una oposición constante desde la capital al Gobierno de Pedro Sánchez y no tanto en labrarse un perfil de gestora pública. “El modelo de neoliberalismo puro norteamericano es claramente lo que representa a Ayuso”, resume Carmen Lumbierres, doctora en Ciencia Política.

El Hospital Zendal y los pagos a Quirón

Para Lumbierres, no solo es necesario ver cuánto dinero en los presupuestos va hacia un departamento u otro, sino también realmente cómo se ha ejecutado esa inversión. Pone como ejemplo a Esperanza Aguirre y su modelo sanitario, que, aunque es cierto que construyó ocho hospitales, también cambió el modelo en la Comunidad de Madrid e introdujo el modelo de la sanidad público-privada, modificando “un consenso sobre la sanidad pública que existía en toda España”.

Esa fórmula es la que hereda después Ayuso, muy vinculada políticamente a Aguirre desde el inicio de su carrera y que acaba asumiendo esas propuestas neoliberales. “Ella no se siente elegida para crear infraestructuras o para ampliar el Estado del bienestar porque no cree en ese modelo”, explica la politóloga, en conversación con elDiario.es. Y ejemplo de ello es el Hospital Zendal.

Cuando se inauguró en 2021 durante la pandemia, se convirtió en uno de los grandes hitos de la presidenta autonómica. A partir de entonces, ha sido regado por millones de euros de dinero público y Ayuso asegura que es el “mejor hospital de pandemias del mundo”. En la memoria de 2024, reflejaba 266 ingresos y 331 altas en la Unidad de rehabilitación Funcional y 120 “canalizaciones” a otros centros sanitarios en el centro de día especializado para el ELA. En los últimos años, el centro busca asentarse como un “centro de neuro-rehabilitación” y, a pesar de que se planteó como un centro para pandemias, no acogió a los españoles que viajaban en el crucero del hantavirus porque no estaba preparado para ello.

Para el PSOE de la capital, es la “prueba irrefutable” de que la gestión de Ayuso “es nefasta”: “La presidenta se preocupó mucho de que llevara su mismo nombre de pila [Hospital Enfermera Isabel Zendal] en un alarde absurdo de egocentrismo muy característico de su forma de desgobierno”. “Carece de servicios, de personal y de dotaciones”, critican los socialistas, que aseguran que han denunciado ante los tribunales “esa opacidad”.

El Zendal es un símbolo, según la politóloga Lumbierres, de la política de la líder regional, que es “reactiva”: “Ante un problema saca rápidamente de la manga una ocurrencia, pero no porque tuviera una planificación sobre que la Comunidad necesitaba un hospital, sino porque a medida que van sucediendo las cosas, ella intenta poner parches”. Pero más allá del simbolismo, la apariencia o la retórica, para la experta la gestión sanitaria sigue siendo una extensión de ese modelo heredado de la Aguirre de 2003, cuando repetía el mantra de que la gestión privada para los centros de salud públicos era la “más eficaz”.

Ahora, uno de los planes que destacan desde el Grupo Popular de la Asamblea de Vallecas es el conocido como “Ciudad de la Salud”, que va de la mano de la polémica Ciudad de la Justicia, cuya construcción ha vuelto a impulsar Ayuso. Cuando se presentó, la baronesa del PP dijo que era el “proyecto más importante de la legislatura” y, en la práctica, se trata de la ampliación y reforma del Hospital Universitario La Paz. Las obras acaban de empezar y se espera que se extiendan durante los próximos años.

Eso sí, la Comunidad de Madrid ha duplicado los pagos a Quirón desde que gobierna en solitario. A partir del 2021, el gigante sanitario aumentó el dinero recibido de las arcas madrileñas en cuatro centros que gestiona. En 2020, esos hospitales ingresaron 504 millones por prestar servicios, por deudas de años anteriores y por otros pagos. En 2024, ese dinero ascendía a 1.611 millones. La oposición insiste en sus críticas que se trata de un modelo que, a su juicio, erosiona la sanidad pública. “Hoy hay el doble de personas en una lista de espera sanitaria que hace siete años, se ha convertido en normal esperar dos semanas para ver al médico de familia y han dejado de funcionar las urgencias extrahospitalarias tal y como las conocíamos”, recoge el balance de Más Madrid.

Durante el Debate sobre el Estado de la Región celebrado el jueves y viernes en la Asamblea de Vallecas, la presidenta autonómica anunció un paquete de “100 medidas” que querían implantar en la Comunidad. Algunas de ellas eran nuevas y otras anunciadas anteriormente o ampliadas, como es el caso de la intención de eliminar las guardias obligatorias de 24 horas, un plan que pretende chocar contra el Ministerio de Sanidad dirigido por Mónica García. También aseguraron que querían implantar mejoras salariales para sanitarios o ampliar el programa de cribado natal.

“La región más próspera y dinámica de España”

“La gestión de Isabel Díaz Ayuso está transformando Madrid. Su modelo de libertad ha convertido a la Comunidad en la región más próspera y dinámica de España”, resume el PP de la Comunidad, que saca pecho de otra de las medallas que se ha colgado la presidenta: las bajadas de impuestos. Un informe del think tank Fedea de 2024 recogía las consecuencias de esa política fiscal, situando entonces a la capital como la región donde los más ricos destinan menos renta a pagar impuestos. Una estrategia que, en la zona más rica de España, tiene inevitablemente éxito y que bebe de ese nuevo ultra neoliberalismo que se aplica también en Estados Unidos o Argentina.

Esa gestión de libertad total en lo económico se hizo patente sobre todo durante la pandemia de la covid-19, cuando mientras el resto de España apostaba por los cierres perimetrales, Madrid decidió mantener abierta la hostelería pese al criterio de los expertos epidemiólogos, convirtiendo el tomarse una caña en prácticamente un acto de rebeldía frente al Gobierno de Pedro Sánchez.

Posiblemente por esa idiosincrasia de la capital y esas altas rentas se explican también sus mayorías absolutas. Unas características que ella aprovecha para sustentar el nacionalismo madrileño, que cada vez está más extendido, explica Lumbierres: “El sentimiento de nacionalidad es otra de las cosas que les favorece en intención de voto”. ¿Y cómo lo hace? Situando la capital en un agravio constante respecto a otros territorios como Catalunya: “¿A quién no le gusta ese nacionalismo populista de ”nosotros aportamos más y nos tratan peor?“, se pregunta la politóloga.

Ese nacionalismo se materializa también a través de la experiencia de vivir en Madrid bajo ese paraguas construido por Ayuso del neoliberalismo, el entretenimiento y el “estar de moda”. Ejemplos de ello son los macroeventos como conciertos multitudinarios, cada vez más habituales, pero también la Fórmula 1, que llega este fin de semana a la capital pese a las críticas de los vecinos y asociaciones y que se presenta como otra de las grandes apuestas del Ejecutivo autonómico de los últimos años.

“El proyecto de Ayuso”, indica la experta en política, “ha sido hacer de Madrid una ciudad de diversión y espectáculos, que no de cultura”. “Pues sí, nos gustan. Sí que somos callejeros. Somos de Madrid, nos gustan las terrazas, la alegría, la cervecilla, el vino. ¿Qué pasa?”, es una las frases de la presidenta de la anterior precampaña.

Vivir en Madrid

Al margen de los grandes proyectos y de las ocurrencias de la líder madrileña, vivir en Madrid no son solo los atascos, tomar cervezas o no encontrarse con un ex. Otro de los grandes hitos de los que saca pecho el Ejecutivo regional es su plan de vivienda que, por otro lado, es también uno de los constantes focos de críticas de la oposición y de organizaciones sindicales. En 2025, Ayuso anunció un nuevo plan a pesar de negarse a aplicar la ley estatal en una nueva pelea contra Sánchez.

Las medidas contemplaban un relajamiento de los controles de los usos del suelo y del proceso de construcción de vivienda protegida del Plan Vive. Este último proyecto, además, también nació con críticas de los inquilinos, que cargan contra el Gobierno madrileño por los precios finales que tienen que pagar, entre otros problemas. “Nadie está obligado a permanecer en su vivienda”, dijo el consejero del ramo sobre las críticas hace unos meses. “Hoy comprar una vivienda para vivir es mucho más difícil que hace siete años y alquilar se ha convertido prácticamente en pagar un impuesto feudal. Hoy las universidades públicas están peor financiadas y pierden terreno ante las privadas por no tener dinero para dar más plazas en las carreras más demandadas”, critican desde Más Madrid sobre el modelo propuesto en la capital.

Los socialistas también critican este tipo de proyectos: “Al Plan Vive renuncian los propios adjudicatarios porque las casas son tan caras como la vivienda libre, mientras pone alfombras rojas a los fondos buitres”.

Además de los planes de vivienda, la Comunidad de Madrid también presume públicamente de otro aspecto muy conectado con la vida en la capital: el metro. En la época de Alberto Ruiz-Gallardón, su gobierno construyó más de 100 kilómetros de red, uniendo cinco municipios del sur que supuso 1.700 millones de euros a las arcas públicas. A lo largo de las últimas legislaturas, Ayuso ha introducido modificaciones como la automatización de la línea 6, aunque la gran apuesta es la ampliación de la línea 11. Este proyecto ha contado con algunos problemas recientes porque su trazado afectaba a instalaciones del Ministerio de Defensa.

Ahora, entre las medidas adelantadas en el Debate de la Asamblea, Ayuso anunció también una ampliación del Metro de Madrid de la línea 10 por Alcorcón hasta Móstoles después de que su grupo lo rechazara hace seis meses, además de la intención de abrir la nueva línea Circular sin maquinistas 24 horas todos los fines de semana.

Las leyes aprobadas

¿Y qué hay de las leyes aprobadas? En el último balance del Grupo Popular, el partido aseguraba que había consolidado su “liderazgo legislativo” con 29 iniciativas aprobadas y el “96% del programa electoral ya cumplido”, pero de nuevo, esta es una visión que no comparte la oposición.

“Toda la actividad legislativa de Ayuso se ha dirigido a construir una agenda ideológica reaccionaria, como vimos con el vaciado de las leyes trans y LGTBI que fueron sus primeras leyes de esta legislatura, o a aumentar los poderes discrecionales del ejecutivo y, por lo tanto, debilitar las instituciones democráticas madrileñas. Como ha ocurrido con la reforma de Telemadrid, la Cámara de Cuentas o el Consejo de Transparencia, que han perdido independencia en favor del control de la Comunidad de Madrid”, resumen desde Más Madrid.

“Algunos ejemplos de leyes aprobadas: la de vivienda que favorece la especulación, la de concebido no nacido, que no ayuda a las familias más vulnerables. Es más importante las que ha derogado: Leyes Trans y LGTBI o la que no ha aprobado, la Ley de Igualdad”, critican desde el PSOE.

La mayoría absoluta del PP en la capital legisla con lo ideológico y lo identitario, explica Carmen Lumbierres. “Buscan el espacio de Vox, que en la Comunidad lo tiene Ayuso también hasta este momento. Legislan buscando a una parte de sus votos más fieles e intentando ampliar los votos por la derecha, demás de buscando el conflicto, ya que ella se crece en él”, argumenta a elDiario.es. Dos de los ejemplos más claros se han dado en esta última legislatura.

Por un lado, la modificación de las leyes trans y LGTBI para esquivar los recursos del Gobierno ante el Constitucional. El PP eliminó el “requisito” de contar con informes médicos para que los menores puedan recibir tratamientos hormonales y se limitó a establecer el “apoyo” de esos profesionales. Pero también una de sus últimas y más polémicas normas, la conocida como “Ley del Concebido No Nacido”, que pretendía considerar al embrión como miembro de la unidad familiar. Una norma muy influida por la estrategia antiaborto de la ultraderecha de Estados Unidos y que, con su aprobación, marcó de nuevo el paso a la política nacional del líder de su propio partido, Alberto Núñez Feijóo, que acabó anunciando una ley similar a nivel estatal.

Incluso Vox, que puede que entre en el próximo gobierno autonómico como ha ocurrido en otras regiones de España, habla de las dificultades de jóvenes que no pueden emanciparse, de las listas de espera o de familias que no pueden acceder a una vivienda, aunque lanzando proclamas xenófobas contra los inmigrantes y asegurando que “Madrid está colapsado”, sin mencionar la gestión de la presidenta más allá de la migración.

“Ayuso sabe que parte de las leyes que aprueban se las van a tumbar [el Gobierno central o los tribunales] porque choca, pero así ocupa foco durante días, espacio en los periódicos, se habla de ella. Su mayor objetivo es la supervivencia, sobrevivir a sí misma y generar un ambiente para que crezca su figura política”, asegura la politóloga, que sitúa como clave esta permanente confrontación con Sánchez para entender el balance de la presidenta madrileña a lo largo de los años.

Esto, para Lumbierres, la convierte en todo un “animal político”, la que “mejor maneja el populismo” y con un equipo a su alrededor que la ayuda en esa construcción no tanto centrada en la gestión o legislación, sino más en llamar a las emociones, en decir “yo soy una persona normal como vosotros, una madrileña más. Eso ha calado mucho”. E incluso ha hecho que cuando otros políticos, especialmente de su mismo signo, intentan imitarla, no les sale igual la jugada: “Si Feijóo intenta hacer lo que ella hace, queda en evidencia”, zanja la experta.