El Ayuntamiento de Madrid aprueba más espacio para las terrazas en la plaza de Salvador Dalí
En el vacío de agosto, cuando muchos vecinos se aíslan por vacaciones, los negocios cierran y la actividad política se suspende, aún queda margen para algunos movimientos administrativos. Este mismo lunes, el Ayuntamiento de Madrid ha publicado en su boletín oficial (el BOAM) una resolución del pasado 13 de agosto, que modifica entre otras cuestiones el espacio disponible para instalar terrazas en la plaza de Salvador Dalí, distrito de Salamanca: la superficie permitida pasa de 456,24 a 528,13 metros cuadrados, ampliando en casi 72 metros cuadrados los disponibles para estos negocios. Es decir, un 15% más que antes.
El consistorio explica en su resolución que, actualmente, el espesor del suelo es “insuficiente” para anclar las sombrillas en las terrazas de forma estable y segura, puesto que bajo sus pies se extiende un aparcamiento subterráneo. De ello advirtieron los hosteleros de la zona al solicitar autorizaciones para sus veladores, y el Ayuntamiento asegura haberlo constatado durante las obras para renovar la plaza, que concluyeron el pasado mes de mayo después de una ambiciosa inversión de 1,5 millones de euros para mejorar su accesibilidad, reparar el pavimento o pulir la zona circular donde se ubica el monumento al artista de Figueres.
A nivel técnico, esta última publicación en el BOAM modifica un estudio de ordenación conjunta (EOC) publicado en 2023 tanto para la plaza como en la Avenida de Felipe II, ambas colindantes. Fuentes municipales consultadas por Somos Madrid recuerdan que la modificación anunciada aún se encuentra en trámite de información pública y solo afecta a un área concreta del EOC, la Zona 2, que abarca 5.120 metros cuadrados de la plaza de Salvador Dalí.
Con la modificación de agosto, las terrazas en ese área podrán ocupar hasta 71,89 m² más de superficie que en la previsión de hace tres años, y sus sombrillas pasan de tener que estar ancladas al pavimento a una preferencia por los modelos móviles, con idea de que la condición del suelo no perjudique su uso. Desde el equipo municipal insisten en que nada de esto supondrá un aumento del aforo en las terrazas, y se respetará el itinerario actual añadiendo únicamente “el espacio necesario para garantizar la estabilidad de los separadores móviles”. Es decir, los 50 centímetros extra al fondo de las terrazas.
La superficie máxima de la banda destinada a los veladores también crece 50 centímetros: de los 3,60 metros de ancho permitidos, que ya estaban ocupados por dos filas de mesas y sillas, se pasa a 4,10 metros para que el espacio restante sea el que albergue los separadores móviles con jardineras. Estos ya estaban permitidos por la normativa anterior, aunque los hosteleros notificaron que con esa disposición no quedaba hueco para incluirlos sin prescindir de otro mobiliario.
No aumenta el aforo, pero sí el uso privativo
La diferencia puede parecer pequeña sobre el plano, pero tiene consecuencias sobre la superficie de uso privativo. Aunque el Gobierno de José Luis Martínez-Almeida hace hincapié en que este aumento de suelo útil “no conlleva un incremento del aforo” en las terrazas, dado que servirá para abrir hueco a elementos de separación, la vía pública en este tramo quedará ligeramente reducida, dejando menos espacio al peatón.
En la regulación de 2023, la Comisión de Terrazas de Hostelería y Restauración (que pertenece al Área de Gobierno de Vicealcaldía, Portavoz, Seguridad y Emergencias) estipuló un diseño específico para concentrar los veladores en una banda de la plaza, frente a los establecimientos, y mantener un itinerario peatonal continuo junto a las fachadas y otro en el centro. Ahora, los nuevos separadores deberán incorporar una jardinera de hasta 50 centímetros de anchura para garantizar su estabilidad y podrán colocarse en los laterales o en el fondo del velador, dejando un acceso de al menos 1,80 metros y manteniendo siempre liberada la entrada principal.
Otro cambio estipulado tiene que ver con las sombrillas, que ahora podrán disponerse en una única fila de hasta 4,10 metros, o bien en dos filas separadas con 2,05 m cada una. En ambos casos, si se instalan al fondo de la terraza deberá liberarse el mismo espacio que con los separadores para facilitar el paso. La modificación contiene, asimismo, una cautela relacionada con los usos de la plaza: ninguno de los elementos de las terrazas en la zona afectada podrán quedar anclados al pavimento, ni se autorizarán elementos industriales permanentes.
“En caso de evento, la plaza debe quedar libre de obstáculos”, se detalla en la modificación aprobada este mes de agosto, que ofrece a su vez un período de adaptación más largo para los negocios que ya tenían autorización: el plazo pasa de un mes a tres meses, algo que el Ayuntamiento defiende aludiendo a que el tiempo inicial era escaso para completar todos los trámites administrativos que eran necesarios. Desde el área de Medio Ambiente y Movilidad, que lidera el edil Borja Carabante, no responden por el momento las preguntas trasladadas por este periódico. Tres años después de la ordenación que delimitó los veladores de Salvador Dalí, la fotografía completa ha cambiado ligeramente.