A mirarte con ternura
Yo aprendí desde pequeño
Porque tú eres gloria pura
Porque tú eres gloria pura
Cocidito madrileño
A Madrid ya no le gusta tanto la fruta. Que se lo digan a los dueños de Fruta House, un novedoso negocio que combina la venta de estos alimentos, verduras y hortalizas con pinchadas ocasionales de música house. Abierto el pasado septiembre en la plaza del Dos de Mayo, en pleno corazón de Malasaña, sus dos promotores han anunciado ya la clausura apenas cuatro meses después. Y eso que el pasado diciembre, en un vídeo publicado en sus redes donde desgranaban su situación, consiguieron un enorme impacto en redes con más de 1,5 millones de reproducciones solo en TikTok. Hay veces en las que ni siquiera un viral es suficiente.
Era la segunda publicación en la que avisaban sobre una inminente clausura, después de que en la primera confesasen que estaban “pensando en cerrar la tienda en un mes más o menos”. “Todo depende de si logramos aumentar las ventas estas semanas. Por eso, os animamos a visitarnos y conocernos”, avisaban. Martha, copropietaria, comentaba además que tenían la idea de que “Malasaña es un barrio moderno y muy de comunidad, así que pensábamos que este concepto iba a calar”.
El principal argumento en el que se amparan para explicar la falta de respuesta de los clientes es que “la gente está acostumbrada a comprar en los supermercados”. “Pensábamos que faltaba una frutería en la zona, pero al final nadie viene”, apostilla su compañero.
Martha insiste en este y otros vídeos en la cuestión de los precios e indica que los habían puesto “igual o incluso por debajo” que en las grandes superficies. Pero el problema parecía más bien de concepto o diseño: “Quizá es demasiado bonita”. Así se lo trasladó un usuario de TikTok en respuesta a una de sus publicaciones: “Mi abuelo fue frutero toda la vida. Como recomendación, tenéis que petarlo todo de fruta y verdura, dejaos de cestitas de mimbre donde caben tres tomates y usad las grandes de plástico de toda la vida, que no quede ni un hueco de pared. El precio no es siempre lo más importante. Si yo entrase ahí pensaría uy esto tiene pinta de exclusivo y caro y me iría. Pasad de las modas de que todo esté muy cuqui, que lo importante en una frutería es el género y la sensación de cercanía con el cliente”.
Pese a estos y otros consejos, Fruta House ha acabado echando la persiana. Lo anunciaron sus dos impulsores con el inicio de 2026: “Vamos a cerrar definitivamente”. En ese vídeo muestran cómo ya han recogido los productos de los estantes y han comenzado a vaciarla de mobiliario. “Ha sido una decisión superdifícil. Todo ha sido superrápido. Creemos que cerrar era lo mejor aunque habéis dicho unas ideas superbuenas en redes”, lamenta Martha.
Entre los mensajes de apoyo, los consejos y las críticas por el “moderneo” o la “gentrificación” del lugar, las redes han dejado algunos análisis verdaderamente pormenorizados sobre los motivos de este fracaso. Uno de los más contundentes procede de la cuenta de TikTok Cero Tontería Negocios Online: “El márketing de la lástima creo que no funciona”, asegura la empresaria Yolanda Cambra en un post con casi 400.000 visualizaciones. Otro de sus diagnósticos coincide con el de los propios dueños: “Se dieron cuenta de que no había una frutería de barrio. Probablemente es porque la gente se ha acostumbrado a comprar en el supermercado. Necesitamos ir a hacer la compra a un sitio en el que esté todo junto. Cuando alguien se toma la molestia de ir a una frutería de barrio es porque la calidad es diferencial, el trato es espectacular o hay muchos factores que sumen”.
Para esta analista, el concepto también es un inconveniente: “No se trata de mezclar cualquier cosa. Una sus diferencias era que pinchaban house con una mesa de DJ mientras la gente estaba haciendo la compra. Hay combinaciones que pueden molar. Ahora, el house mientras elijo las mandarinas, a mí no me encaja. A lo mejor se han pasado de innovadores”. Algunas opiniones vertidas en X apuntan en la misma línea.
Martha defiende por contra que la hibridación musical no ha sido uno de los problemas. Según cuenta en uno de los vídeos de redes, “la idea de pinchar y todo eso ha tenido muchísimo éxito”. El problema es otro: “No hemos enganchado con el cliente habitual”.
Unas sesiones en las que no está claro si estos emprendedores respetaron la normativa de Malasaña, que por su condición de Zona de Bajas Emisiones de Especial Protección impide la reproducción musical en los establecimientos que no estén específicamente adaptado para ellos. Esto incluye un mero hilo musical, así que por supuesto también esas sesiones de house.
Precisamente esta es una de las vertientes que los dos emprendedores quieren conservar pese al cierre, como anunciaban en uno de sus posts: “La idea es mantener el cátering, las bandejas de fruta, la música y el tema de las fiestas. Estar como Fruta House, pero sin frutería física”. Martha cierra esa última publicación con un aviso a uno de los aspectos más comentados en sus redes: “Seguiréis viendo los petos de Carhartt”.