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Coches eléctricos en España: evolución y desafío
En las últimas décadas, los automóviles eléctricos han surgido como una forma de movilidad sostenible en muchas partes del mundo. Aunque los primeros modelos se hicieron alrededor de 1830, los coches de gasolina los superaron en popularidad. Sin embargo, el incremento en la conciencia medioambiental y el apoyo de distintos gobiernos al ahorro energético han hecho que su uso se dispare. En España, cada vez más madrileños se suman a esta tendencia. Pero, ¿qué desafíos enfrentan los usuarios de coches eléctricos en España? ¿Cómo podemos consolidar esta tecnología? ¡Descúbrelo con nosotros!
La movilidad eléctrica en España
¿Cuántos eléctricos hay en circulación?
En años recientes, el parque automotor eléctrico del país se ha incrementado. Aunque su presencia en el mercado aún es modesta, el crecimiento anual ha sido significativo. La cantidad de vehículos 100% eléctricos con registro se ha multiplicado con relación al año pasado. Sus cifras, sin embargo, continúan siendo bajas al lado del mercado de vehículos de combustión (cerca de 599 877 EVs en circulación en 2024).
Madrid: la capital que lidera la movilidad eléctrica
Entre las distintas provincias del país, Madrid destaca por varios motivos relacionados con sus políticas públicas y sus beneficios. Por ejemplo:
- Restricciones a vehículos contaminantes en Zonas de Bajas Emisiones (ZBE) (puede consultarse en el sitio del Ayuntamiento de Madrid). Muchos conductores han empezado a utilizar el transporte público, utilizar aparcamientos disuasorios, alquilar vehículos, usar aplicaciones de taxi, e incluso, optar por EVs.
- Los carriles específicos implementados para los conductores de coches eléctricos han popularizado esta opción. El Bus-VAO ayuda a combatir el tránsito y contribuye a la sostenibilidad.
- Beneficios para los conductores de coches eléctricos: que incluyen estacionamiento gratuito, exención y bonificaciones en impuestos, así como acceso a Áreas de Prioridad Residencial (APR).
¿Por qué están ganando terreno los eléctricos?
Incentivos económicos y ventajas fiscales
- El Plan MOVES III provee beneficios estatales y autonómicos para la adquisición de coches eléctricos, así como la instalación de puntos de recarga.
- Las ventajas fiscales incluyen exenciones en el Impuesto de Matriculación. Además, puedes obtener bonificaciones de hasta el 75% en el Impuesto de Circulación.
- También se ofrecen descuentos en estacionamiento y acceso libre a zonas de baja emisión.
Conciencia medioambiental y nuevas prioridades
Aunque los beneficios económicos son un estímulo importante, el auge de los modelos cero emisiones también responde a un cambio cultural profundo en los consumidores. El ciudadano común hoy en día entiende la importancia de la sostenibilidad y su responsabilidad medioambiental. En busca de reducir su huella de carbono, y al mismo tiempo obtener eficiencia y rendimiento, los compradores van cambiando sus preferencias en el mercado. La creciente popularidad de los coches eléctricos tiene que ver con valores individuales y prioridades sociales.
Los retos aún por superar
Puntos de recarga: el gran cuello de botella
A pesar del auge de esta nueva industria, hay que decir que la infraestructura de carga para los modelos cero emisiones continúa siendo insuficiente. La red de puntos de recarga ha tenido una notoria expansión, sin embargo, siguen siendo escasos (38 por cada 100 000 habitantes, datos de 2024), particularmente en zonas rurales. Por otra parte, instalar nuevos puntos en comunidades de vecinos o zonas residenciales no es tan fácil a nivel burocrático, y es problemático para aquellos que no tienen un garaje individual.
Precio de compra y brecha de acceso
Es importante tener en cuenta que el coste inicial de un coche eléctrico no es el más asequible para una familia promedio española. Los modelos actuales se han vuelto poco a poco más accesibles, sin embargo, continúa siendo considerablemente más alto que la de un auto de combustión. Aunque el ahorro en combustible y el mantenimiento pueden recompensar parcialmente este costo, el pago inicial continúa representando una brecha de acceso entre la población de menor y mayor poder adquisitivo.
Madrid frente al espejo europeo
¿Cómo nos comparamos con otras capitales?
Madrid es la ciudad con mayor cantidad de autos eléctricos en España. Sin embargo, si la comparamos con otras capitales de Europa como Berlín, Oslo y Ámsterdam, las cifras continúan siendo bajas. Además, estas ciudades disfrutan de una infraestructura de carga muy avanzada y bien planificada, por lo que los ciudadanos pueden acceder a puntos tanto públicos como privados. Sus incentivos son mayores a nivel político, por lo cual la demanda de EVs ha penetrado el mercado.
¿Qué falta para igualarnos?
Acelerar el proceso de expansión masiva de la infraestructura de carga en puntos estratégicos. Por otra parte, el proceso burocrático para crear nuevos puntos de carga debe simplificarse, especialmente para las comunidades de vecinos. Si a esto se le suma la creación de incentivos mayores y a largo plazo, no solo subvencionando el costo inicial, sino también reforzando su viabilidad cotidiana. Tomar estas acciones le permitiría a la capital dar un paso adelante en el mercado de EVs, para ser un referente continental.
Un camino sin retorno, pero lleno de curvas
Utilizar un auto eléctrico no es solamente una opción ecológica, es un cambio profundo en el estilo de vida del ciudadano y un símbolo del futuro urbano. Es un compromiso personal en la reducción de la huella de carbono. Aunque muchos continúan escépticos o renuentes debido al alto precio, y a la falta de puntos de recarga, muchas otras personas se muestran optimistas.
“No solo ahorro en gasolina, sino que me siento bien sabiendo que contamino menos. Espero que en el futuro Madrid pueda estar a la par de otras ciudades europeas y más personas puedan disfrutar de un coche eléctrico”, dice Laura, una diseñadora de 35 años. Además, es una apuesta para una ciudad más silenciosa y más limpia.
La imagen del vehículo eléctrico en la mente colectiva llegó para quedarse. El futuro ya está en marcha, pero aún necesita más energía colectiva, inversión sostenida y un esfuerzo conjunto entre gobiernos, empresas y ciudadanos para llegar al destino. Solo así lograremos que el futuro eléctrico no solo avance, sino que llegue a todos.