TRIBUNA ABIERTA

Las licorerías 24 horas triplican su número en Malasaña ante la inacción del Ayuntamiento de Madrid

Asociación Vecinal Maravillas

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Los locales de venta de alcohol se han triplicado en los dos últimos años aprovechando un vacío legal y la inacción del Ayuntamiento.

Según el inventario realizado recientemente por la Asociación Vecinal Maravillas, hay veintisiete puntos de venta de alcohol que permanecen abiertos día y noche en el barrio de Malasaña. Esta cifra triplica los nueve existentes en agosto de 2023, —según los datos recabados en aquellas fechas por Somos Malasaña— y ha disparado las alarmas en un vecindario castigado por el ruido, el acceso de los menores al alcohol y su consumo nocturno en las calles y plazas más emblemáticas.

El mayor número de establecimientos se concentran en un breve tramo de la calle San Bernardo (seis en total) y en un par de manzanas de la calle San Andrés, que suma cinco locales al borde de la popular plaza del Dos de Mayo. Otras calles como Puebla y la Corredera Baja de San Pablo, con tres licorerías cada una, encabezan también un listado que no deja de crecer. La última incorporación, un establecimiento en la calle Fuencarral, en un lugar muy transitado, junto a la plaza de Barceló y el metro de Tribunal, tradicional punto de encuentro de la gente joven.

La apertura de nuevas licorerías 24 horas contraviene en la práctica las intenciones de la llamada “ley antibotellón” de 2002, que prohibía la venta de bebidas alcohólicas entre las diez de la noche y las ocho de la mañana, así como su consumo fuera de las terrazas. El propósito era impedir la “barra libre” en la calle y a cualquier hora de la noche, con los habituales quebraderos de cabeza para el vecindario. Sin embargo, la propia ley hacía una salvedad con tiendas de pequeño tamaño que permanezcan abiertas al menos dieciocho horas al día, permitiéndolas dispensar bebidas alcohólicas, pero con la obligación de vender otros productos. El consumo en la calle estaba prohibido, en cualquier caso, y la ley dejaba a las autoridades locales la posibilidad de fijar normas más estrictas.

Según una encuesta de 2023 (cuando había la tercera parte de licorerías en Malasaña), la edad media del inicio del consumo de alcohol era de 14 años y los adolescentes de entre 14 y 18 años consideraban fácil o muy fácil conseguir bebidas alcohólicas. A tenor de estos datos el Consejo de Ministros aprobó en marzo de 2025 el proyecto de “Ley de prevención de consumo de bebidas alcohólicas y sus efectos en los menores de edad”.

Dicho proyecto incluye, entre otros aspectos, la prohibición de emplazar publicidad de bebidas alcohólicas “en un radio de 150 metros de centros educativos, centros sanitarios, parques y lugares de ocio infantil”. El texto subraya que las administraciones públicas podrán limitar de apertura de nuevos establecimientos teniendo en cuenta la concentración de puntos de venta minorista de bebidas.

Hasta la fecha, el Ayuntamiento de Madrid no ha mostrado ninguna intención de imponer nuevas restricciones. La proliferación de licorerías parece aprovecharse de esa tolerancia de las autoridades municipales y su presencia es habitual junto a lugares de “quedada”, centros escolares e Institutos. Un ejemplo muy significativo son las diversas licorerías 24 horas de la calle San Bernardo, emplazadas frente al Instituto Lope de Vega. El alumnado solo tiene que cruzar la calle para encontrarse con una variada oferta de bebidas alcohólicas en los escaparates.