El “pelotazo” de Ermita del Santo añadirá más pisos con el flex living, gracias a un “agujero normativo” que critica el PSOE

Las viviendas que se construirán en el desarrollo de la Ermita del Santo, una polémica operación urbanística aprobada por el Gobierno de Almeida, serán más de las inicialmente planificadas. La irrupción en este complejo del flex living será la razón por la que a los 530 pisos previstos se les añadan varios cientos, que serán levantados en una de las parcelas dedicadas a construcciones terciarias.

El caso lo denuncia el PSOE explicando que al planeamiento de viviendas aprobado se le cuela ahora otros 5.763 m2 y 1.200 m2 adicionales de uso dotacional privado comprados por la empresa Dazia Capital para un proyecto de flex living. La misma empresa ha comprado allí otra parcela residencial de 11.040 mtros cuadrados. Por ambas ha pagado 50 millones de euros.

Los vecinos se han opuesto al proyecto y mantienen un recurso contencioso-administrativo en el Tribunal Superior de Justicia de Madrid, que fue admitido a trámite en mayo del año pasado. Consideran que la recalificación es un “pelotazo” sobre un suelo que no debería habe transformarse en vivienda y que la llegada de más habitantes al barrio tensionará los servicios públicos de la zona. Sus temores se verán acrecentados ahora con la suma de este proyecto de flex living.

El PSOE alerta de que este tipo de promociones no está regulado como una categoría urbanística, ni en la normativa autonómica ni en la municipal. Lo considera un “agujero normativo” porque permite construir pisos para alquileres de hasta un año, evitando la Ley de Arrendamientos Urbanos pero a la vez usando una licencia de apartahotel, más pensada inicialmente para turistas.

Los socialistas, que llevarán una pregunta sobre este asunto a la comisión de Urbanismo que se desarrolla este lunes, advierten que el flex living impacta sobre la prestación de los servicios públicos. “No hay garantía de que existan los servicios y equipamientos que sí están vinculados a la construcción de viviendas”, apuntan fuentes del partido. Y permiten que se puedan ofrecer habitáculos sin los mismos espacios y calidades mínimas que las normativas muncipales les exigen a las viviendas y sus precios acaban siendo mucho más elevados que los del alquiler tradicional.

Según el PSOE, permitir este tipo de proyectos “contribuye a expulsar a los vecinos del centro de Madrid, encareciendo los precios, pero también de los barrios, donde los fondos de inversión compran edificios completos para convertirlos en esta modalidad de alojamiento”.

El Ayuntamiento de Madrid defiende los proyectos de flex living que se construyen en la ciudad. Uno de ellos fue visitado hace unos meses por el concejal de Urbanismo, Medio Ambiente y Movilidad, Borja Carabante, para demostrar “el compromiso del Gobierno municipal con el desarrollo de distintas alternativas de estancia en Madrid”.

Según el Ejecutivo municipal, “este modelo de alquiler permite elegir la duración de la estancia en la vivienda, que puede ir desde unos días o semanas hasta varios meses, gracias a la flexibilidad y variedad de contratos que oferta”.

“La flexibilidad del flex living beneficia sobre todo para los promotores privados”, responden desde el PSOE. Los socialistas consideran que este modelo convierte a los “inquilinos en clientes” y les ofrece “habitaciones de hotel” en lugar de hogares, donde es más difícil “iniciar proyectos de vida”.