El tejido ciudadano de Retiro Sur clama por la permanencia del Centro Social Seco a 35 años de su fundación
¡Nunca más un barrio sin nosotras! Bajo este espíritu y el lema ¡Salvemos el centro social! transcurrirá una manifestación de apoyo al Centro Social Seco el próximo 18 de octubre a las 12 h. El colectivo vive estos días sumido en la incertidumbre, sin saber si la concesión del espacio que mantiene en el distrito de Retiro será renovada este mes de noviembre y Seco podrá seguir siendo la casa de todo el tejido asociativo del barrio.
El clamor por su permanencia se ha visto respaldado recientemente con el apoyo de centenares de asociaciones, algunas tan importantes como la FRAVM (Federación Regional de Asociaciones Vecinales de Madrid), Ecologistas en Acción o EAPN Madrid, que agrupa a decenas de asociaciones que luchan contra la pobreza y la exclusión social, ente muchos otros.
Lejos queda ya la okupación del antiguo colegio Juventud por el Kolectivo Adelfas en 1990, que puso la semilla del proyecto. En los primeros 2000, el barrio se enfrentó a una remodelación largamente postergada y tuvieron que afrontar a un dilema extraño para un colectivo que entonces era okupa: enfrentarse al proceso que acabaría con su propio desalojo o sumarse, junto con el resto del tejido vecinal, a él para tratar de influir desde un punto de vista social. en un barrio por nacer. Y esto último es lo que hicieron.
De estos tiempos datan las primeras marchas rosas. Entre muchas cosas, se consiguió que se mantuviera la vieja corrala del barrio, que hoy es parte del Centro cultural Luis Peiró-Las Californias y acoge Seco desde 2013. Nace también entonces el símbolo de la Pantera Rosa que caracteriza el proyecto, una metáfora basada en el célebre personaje animado “que ante la amenaza pintaba un agujero rosa en la pared y se metía dentro, desdibujando sus contornos a la vez que dejaba pintado el mundo de rosa”, explican.
Seco lo sustenta un proyecto formado por muchos colectivos y asociaciones que llevan a cabo una intensa actividad cultural en una parte del centro cultural. La renovación de la concesión tiene lugar cada cuatro años. Llevan desde tiempos de Ana Botella y la primera de las renovaciones fue sencilla. Entonces era concejal del distrito Nacho Murgui, de Ahora Madrid. Lo mismo sucedió en 2022 con Santiago Saura Martínez de Toda, concejal presidente por Ciudadanos.
La llegada de Andrea Levy (PP) al distrito cambió las cosas. “Tenemos muy poca interlocución a nivel de la Junta Municipal, probablemente es el momento de menor comunicación en los veinticinco años que llevo en Seco”, explica Jose Luis Fernández Casadevante, miembro del centro social, con quien hemos hablado.
La primera constatación del divorcio llegó a propósito de la participación vecinal en las fiestas de San Juan. Tradicionalmente, una comisión de fiestas gestionaba una pequeña partida para la parte popular de las fiestas y la caseta vecinal. “Eran unas fiestas muy singulares, en los últimos cuarenta años se había mantenido con gobiernos del PP y con Ciudadanos, pero ahora son unas fiestas absolutamente institucionales en las que ya no pintamos nada”, explica Fernández Casadevante, que advierte que han conseguido organizar por su cuenta unas fiestas pequeñitas de un solo día de duración de todas formas.
En ese contexto de ausencia total de relación con la junta de distrito se dieron cuenta de que, esta vez, la renovación del convenio sería más complicada. “Enviamos distintos correos a la Junta de Distrito y a los asesores sin contestación, la situación era de total incertidumbre. Finalmente, conseguimos que aceptaran una mediación con la FRAVM que ha surtido efecto y ha llevado a que la Junta saque un concurso público para la gestión de las salas que actualmente gestiona el centro social”.
Entregaron a finales de julio un nuevo proyecto, más trabajado que nunca, pero la preocupación no ha desaparecido. “Seco cumple 35 años y deberíamos estar de celebración, pero seguimos inmersos en un periodo de incertidumbre”, explica nuestro interlocutor, y aclara que desconocen la fecha de resolución del concurso.
La fecha de la manifestación del próximo día 18 está reservada desde antes del verano. Que sea una celebración o una reivindicación dependerá de la resolución de un concurso público que aún no se conoce. “Hemos sacado un periódico en papel con una tirada de mil ejemplares sobre Seco que estamos repartiendo por el barrio”, cuentan.
Lo que sucede en Seco no se queda en Seco, se expande por el barrio
En el Centro Social Seco tiene su sede la seminal Asociación Vecinal Los Pinos Retiro Sur, pilar de la lucha vecinal en los barrios de Pacífico y Adelfas desde 1981. Se reúne –es un tema candente– la Mesa de Vivienda de Retiro. Cultivan la tierra junto a las vías del tren en un huerto público de gestión comunitaria. Se reúne el veterano Grupo Scout Paz, ensaya un grupo de teatro y recogen sus verduras, mientras charlan y tejen redes comunitarias, los miembros de otro grupo de consumo. Las ondas de radio salen del edificio a través de la programación de Ágora Sol Radio, la emisora nacida ya hace quince años al calor de la acampada de Sol. Hay un coro, un espacio intergeneracional llamado Ludoseca, un club de lectura de novela negra… Se practican capoeira y danza inclusiva para personas con discapacidad.
En Seco confluyen también distintos colectivos, ONG y fundaciones sin ánimo de lucro cuya mirada se proyecta sobre los vecinos más necesitados de ayuda (o autoayuda). Hacenderas es una asociación que coge el nombre de la denominación de quienes llevaban a cabo el trabajo comunitario para el común. Hoy en día, las hacenderas de Retiro ponen en pie una despensa comunitaria, entre otros proyectos.
Y Flipas-GAM, un grupo de apoyo mutuo en salud mental. O Fundación Naif, que ayudan mucho más que con los deberes a menores en riesgo de exclusión social. Y la Asociación Mil Colinas, que fomenta el desarrollo humano a través de la educación y la cultura en lugares muy, muy, lejos del distrito de Retiro.
A estos colectivos –y a los que se nos quedan en el tintero– habría que sumar decenas más que han pasado por allí durante las últimas décadas, algunos tan prominentes como la PAH (Plataforma Afectados/as por la Hipoteca) que tuvo casa en el centro social en sus inicios.
“Conviven la gestión de cada proyecto con un espacio de gobernanza. Hay asambleas cada dos meses, más o menos, y luego una serie de actividades comunes que organizamos entre todos. Solían ser las fiestas del barrio, el Ciclo de Cine Social de Las Californias o distintasj ornadas de encuentro a principios de curso para ponernos cara”, explica Fernández Casadevante.
La vieja corrala rehabilitada es, explica, “una especie de infraestructura social en el distrito”, el espacio de referencia del tejido asociativo más activo de Retiro y, especialmente, de su zona sur. “Su desaparición dejaría a una decena de colectivos sin espacio”, advierte.
Desde Seco hacen bandera de los mecanismos de gestión público-comunitaria, cuyo éxito encarnan, y piden “poder salir de la angustia permanente en la que vivimos los proyectos sociales. Que pasemos de los mecanismos de desconfianza recíproca a entender todo lo que se aporta en iniciativas como la nuestra”. Manifiestan un deseo que late en la reivindicación del próximo domingo: que “las administraciones velen por la continuidad de este tipo de proyectos en vez de asfixiarlos o ignorarlos”.
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