El Ayuntamiento de Madrid detiene las licencias sobre 439 edificios neomudéjares para estudiar su protección

Buenas noticias para el movimiento ciudadano que desde hace unos meses reclama en las calles, con concentraciones, paseos y catalogaciones masivas, una protección para los edificios del conocido como neomudéjar popular que abundan en los distritos situados junto al centro de Madrid y que hasta ahora estaban siendo consumidos por obras de remodelación que no respetaban sus elementos o, en los casos más graves, por la demolición.

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El Ayuntamiento de Madrid va a estudiar si 439 de estos edificios merecen ser incluidos dentro del Catálogo de Edificios Protegidos, una herramienta municipal para facilitar su conservación. Lo ha aprobado este jueves en Junta de Gobierno, a propuesta del Área de Desarrollo Urbano, ya que será necesario iniciar una modificación del Plan General de Ordenación Urbana para hacerlo.

En consecuencia de la primera medida, el consistorio suspenden cautelarmente las licencias para construcción, edificación y ejecución de actividades durante un año en estos 439 puntos distribuidos en 17 distritos de Madrid (Arganzuela, Barajas, Carabanchel, Ciudad Lineal, Chamartín, Fuencarral-El Pardo, Hortaleza, Latina, Moncloa-Aravaca, Puente de Vallecas, Retiro, Salamanca, San Blas-Canillejas, Tetuán, Usera, Villa de Vallecas y Villaverde). Se excluye el distrito Centro porque en esa zona ya se estudian de forma pormenorizada con otros mecanismos.

El área de Desarrollo Urbano no ha detallado aún la ubicación exacta de los edificios que serán objeto de análisis. En la nota de prensa distribuida por el consistorio solo ha citado los emplazados en calle de las Mercedes, 2; calle Antonio López, 28; el centro de formación de la calle Francisco Laguna, 38 o el centro sociocultural de la calle Manuel Vélez, 10.

En la lista de 439 edificios el Ayuntamiento ha descartado los que ya se encuentran protegidos en el Catálogo de Edificios Protegidos del PG97 con nivel 3 Parcial o superior, los que pertenecen a colonias históricas, edificios que se hayan transformado mucho con respecto a su configuración original o aquellos que no se considera por parte del área que tengan “suficientes elementos definitorios de este estilo para que deba valorarse su protección”.

En cuanto a la suspensión cautelar de licencias, no afectan a las de primera ocupación y funcionamiento que sean consecuencia de obras y de actividades con título habilitante anterior a la adopción de este acuerdo de suspensión.

Buenas noticias para el movimiento ciudadano que desde hace unos meses reclama en las calles, con concentraciones, paseos y catalogaciones masivas, una protección para los edificios del conocido como neomudéjar popular que abundan en los distritos situados junto al centro de Madrid y que hasta ahora estaban siendo consumidos por obras de remodelación que no respetaban sus elementos o, en los casos más graves, por la demolición.

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El área de Desarrollo Urbano no ha detallado aún la ubicación exacta de los edificios que serán objeto de análisis. En la nota de prensa distribuida por el consistorio solo ha citado los emplazados en calle de las Mercedes, 2; calle Antonio López, 28; el centro de formación de la calle Francisco Laguna, 38 o el centro sociocultural de la calle Manuel Vélez, 10.

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En cuanto a la suspensión cautelar de licencias, no afectan a las de primera ocupación y funcionamiento que sean consecuencia de obras y de actividades con título habilitante anterior a la adopción de este acuerdo de suspensión.

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Una historia de cuidado patrimonial nacido de la ciudadanía

Paseando por Tetuán, Carabanchel, Ventas o Prosperidad, vemos como subsisten, a veces milagrosamente, muchos ejemplos de la arquitectura residencial que vio nacer sus barrios entre el ultimo tercio del siglo XIX y el primero del XX.

Se trata de caserío popular y obrero, normalmente sin grado alguno de protección urbanística –ambiental en el mejor de los casos, la de menor rango– que asociamos al estilo neomudéjar popular. Vivienda en ladrillo no muy distinta de la que encontramos en otros barrios periféricos de las grandes urbes europeas que crecían a la vez que Madrid y que adoptaban soluciones decorativas con el propio ladrillo, a veces muy ingeniosas, para ennoblecer viviendas humildes. Con aleros y rombos dibujados a soga y a tizón que encontramos también en la arquitectura escolar, hospitalaria o religiosa de la época, cuya coherencia urbana decrece con la desaparición de su humilde pero noble versión popular.

Este peculiar estilo de construcción popular, muy presente en los antiguos extrarradios de Madrid –los que nacieron alrededor del Plan de Ensanche decimonónicos– han sido puestos en valor por un movimiento ciudadano que comenzó en el distrito de Tetuán en el verano de 2021, y que ha suscitado desde entonces la atención de otros vecinos de Madrid interesados por el patrimonio.

Al mapeo vecinal de inmuebles en este distrito siguieron charlas, trabajos de difusión y de defensa de inmuebles amenazados por la piqueta, vehiculizados a través del Grupo de Protección del Patrimonio de Tetuán, que agrupa a distintos profesionales y vecinos del distrito.

El colectivo entregó el pasado mes de marzo un detallado informe con dos centenares de fichas de edificios de viviendas de Tetuán pertenecientes al estilo arquitectónico susceptibles de ser protegidos, o de subir la protección con la que ya cuentan en algunos casos.

La identificación de parte del vecindario con este patrimonio artístico, pero también relativo a la memoria e identidad de los barrios, ha ido creciendo, como se vio con motivo del reciente derribo de una modesta –pero interesantísima– vivienda en la calle de Genciana, que derivó en protestas por su demolición.