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“Son unos tristes” o “váyanse a otro lado a abortar”: un año de exabruptos de Ayuso en la Asamblea de Madrid

Los plenos broncos en la Asamblea de Madrid han pasado de ser la excepción a convertirse cada vez más en la norma. No son raras ya las salidas de tono, las expulsiones o los exabruptos de los diputados y consejeros, o los choques de la presidenta, Isabel Díaz Ayuso, con la oposición. Con el pleno extraordinario de este jueves se acabó este período de sesiones, que deja un curso parlamentario repleto de frases incendiarias en los debates de diferentes temas: desde el caso de la pareja de Ayuso a la inmigración o el aborto. De “importar pobreza masiva” a “váyanse a otro lado a abortar”.

El año parlamentario en la Asamblea de Vallecas se divide en dos períodos de sesiones: el primero, que va de septiembre a diciembre y suele arrancar con el Debate del Estado de la Región, y el segundo, que va de febrero a junio. Este año excepcionalmente se ha alargado un poco más con el último pleno extraordinario celebrado este jueves para aprobar la ley que reconoce al embrión como miembro de la unidad familiar, conocida como la ley del “concebido no nacido”, y una de las grandes apuestas del Gobierno de Ayuso.

“Váyanse a otro lado a abortar”

El periodo de sesiones arrancó con un pleno de broncas que vaticinaba lo que iba a ser el resto de sesiones parlamentarias hasta verano. En octubre, fue la propia Ayuso quien calificó esa sesión de un pleno de “hooligans”, por dos temas principales: la flotilla de la libertad a Gaza y el registro de objetores al aborto. Dos ejes, Gaza y el aborto, que marcaron el inicio del curso durante meses.

Durante el debate sobre el registro de objetores del aborto, la presidenta autonómica cargó contra este, a pesar de que la ley obliga a las comunidades a llevar este seguimiento. “No voy a hacer una lista negra de médicos nunca”, comenzó Ayuso, que acusó al Gobierno central de que “desde que llegaron” en España “un millón de personas” habían abortado. “En la mayoría de los casos se podía evitar”, continuó Ayuso entre aplausos de la bancada del PP y con críticas a la oposición por “poca humanidad”. “No se va a señalar a ningún médico por practicar un aborto o no practicarlo. ¿Les parece poco? Pues váyanse a otro lado a abortar”, añadió.

“Son unos tristes”

El mes de febrero comenzó con la polémica de fondo por la denuncia contra el alcalde de Móstoles de una exconcejala de su propio partido, que le acusa de acoso sexual y laboral. Al comienzo del periodo, esta demanda centró el debate de la sesión de control a Ayuso, con PSOE y Más Madrid acusando a la presidenta autonómica de “proteger” a Manuel Bautista después de que la presidenta no recibiera siquiera a la exedil después de que esta denunciara el presunto acoso.

¿La respuesta de Ayuso? ETA y ataques a la oposición. “Hablando de víctimas, me gustaría recordar a las del señor [el miembro de ETA] Txeroki que ustedes han puesto en la calle”, le dijo a la portavoz socialista, Mar Espinar. “Son unos frustrados que no admiten que el pueblo de Madrid no les quiere, ni España entera”, añadió, además de pedir a Espinar que no se comportara “como si estuviese en una taberna de puerto”.

Además, Ayuso, sin entrar en el caso del alcalde de Móstoles, acusó a la portavoz de Más Madrid, Manuela Bergerot, de centrar el discurso en “ataques personales”. “Son unos tristes y unos frustrados”, añadió durante su intervención.

“¿También está mal?”

Pero febrero también estuvo salpicado por otra polémica. La conocida como “crisis de los Pocholos” que comenzó tras la destitución del consejero de Educación, Emilio Viciana, y la posterior dimisión de dos altos cargos de su departamento y tres diputados del PP en la Asamblea —todos del grupo denominado como Los Pocholos—, y que se cerró con la toma de posesión de tres nuevos diputados.

Después de que la crisis sacudiera internamente a la presidenta autonómica, le salpicó también durante el pleno de la Asamblea con una nueva bronca, especialmente por las posibles consecuencias que podría tener el cisma en las políticas educativas. Tanto es así que Bergerot aseguró que la caída de Viciana no se debía a la ley de educación, sino a las denuncias que presentó en la fiscalía sobre el caso de la FP. Ayuso respondió: “Si iba tan mal la educación y doy un cambio, ¿también está mal? Aclárense un poco, sea coherente”.

Además, la presidenta comparó a sus cargos cesados con los que la izquierda “trae a la política”: “Acróbatas a caballo, quemacajeros, personas que gestionaban saunas, porteros de puticlub y saltimbanquis”.

“Le persigue la izquierda”

Después de que imputaran a Miguel Ángel Rodríguez, jefe de gabinete de la presidenta autonómica, por la filtración de datos personales de dos periodistas —cuya causa finalmente ha sido archivada—, el PSOE acusó al máximo hombre de confianza de Ayuso de convertir a Madrid en una “región sin ley”.

La respuesta de ella fue asegurar que a “MAR (sic) no le persigue la justicia, le persigue la izquierda”. “Son ustedes los que están detrás de todas las acusaciones contra mi equipo y mi entorno para hacer daño, por eso las pierden todas”, afirmó.

“Obras, saunas, escuchas y cloacas”

Otro de los puntos calientes en cuanto a discusiones en el pleno es el caso de la pareja de Ayuso, Alberto González Amador, así como las relaciones del Gobierno regional con el grupo Quirón. En abril, volvió a ser motivo de choque: mientras la presidenta defendía las relaciones de su gobierno con el gigante sanitario, Mar Espinar le reprochaba el nuevo contrato para que Quirón gestione el laboratorio central. Ayuso respondió aludiendo al caso del exministro José Luis Ábalos, condenado a 24 años de cárcel recientemente.

“¿Y tienen todavía la caradura de hablarnos de corrupción esta semana ustedes? Obras, saunas, escuchas, cloacas, y eso sí, siempre con la conveniencia del presidente del Gobierno, porque se lo debe todo al señor Ábalos, el dos de su partido, el que organizaba su partido, el que traía los sobres, el que organizaba absolutamente todo”, dijo en el pleno. “Trabajan ustedes menos que miss Asturias”, lanzó Ayuso.

En el mismo mes, pero en otro pleno, la oposición criticó a Ayuso por el uso de su jefe de despacho para negociar la compra de un piso. “Por las mañanas les tiene tapando los chanchullos de su novio y por las tardes aumentando su patrimonio. Hay que ver lo que le está dando de sí Quirón”, ironizaba la portavoz socialista, mientras Manuela Bergerot exigía a la presidenta que aclarara si su nueva casa estará “a su nombre”.

“Importan pobreza masiva”

Una de las últimas broncas en el parlamento regional vino con motivo de la visita del Papa a la capital. Durante los días previos y posteriores, la oposición acusó al Gobierno autonómico de hipocresía, ya que el pontífice se había mostrado a favor en diferentes ocasiones de los derechos para las personas migrantes, mientras Ayuso trataba de paralizar la regularización extraordinaria de migrantes aprobada por el Gobierno. “¿Le ha dicho que intenta boicotear la regularización de migrantes?”, le preguntó la oposición. “Usted es servil con el fuerte, pero es una despiadada como no hay otra con el débil”, aseguró Espinar.

Aunque tras la intervención de la portavoz de Vox, Isabel Moñino, Ayuso hablaba de que “gracias a los inmigrantes” iban a poder construir “viviendas”, entre otras cosas, luego el tono cambiaba para acusar al Gobierno central de aplicar una supuesta “estafa electoral” —de la que no ha dejado de hablar a lo largo de este mes— para modificar el censo e intentar “importar pobreza masiva”.