Dos años después de haber disfrutado por primera vez al volante del Tesla Model 3, hemos tenido días atrás la ocasión de probar la evolución del exitoso modelo californiano, un eléctrico que ha roto moldes y que ahora recibe una serie de notables mejoras destinadas a fortalecerse ante una competencia que cada vez reduce más la ventaja competitiva con la que ha contado en estos años.
Si en mayo de 2019 condujimos la deslumbrante versión Performance, de 480 CV (puedes leer aquí el artículo), hoy nos ha tocado en suerte una variante menos extrema y, por lo mismo, más eficiente que aquella: la denominada Long Range, equipada con dos motores eléctricos, uno por eje, que confieren al vehículo tracción a las cuatro ruedas y un total de 351 CV que tampoco son poca cosa.
La autonomía en ciclo WLTP del Model 3 Performance ha aumentado, con la presente actualización del modelo, hasta 567 kilómetros -por 530 del anterior-, en tanto que la Long Range que hemos probado nosotros se va a nada menos que 614 km, por 560 que otorgaba la generación previa.
Si comparamos la aceleración de 0 a 100 km/h de ambos, podemos caer en el error de considerar -a priori- que estamos ante un vehículo lento, pues completa la operación en 4,4 segundos y no en los 3,3 de su hermano más deportivo. Pero nada más lejos de la realidad, porque la sensación de quedarse pegado a la butaca al pisar el pedal a fondo es muy similar y casi igual de excitante.
Lo que uno siente en ese momento a bordo del Tesla debe de parecerse mucho a lo que experimenta un hombre bala al salir disparado del cañón. Si nos propulsaran -con coche y todo- por medio de un tirachinas gigante, nuestro cerebro tampoco notaría demasiado la diferencia.
Más importante que esta montaña rusa de emociones que es inevitable querer probar en un principio nos parece el paso adelante en eficiencia (léase autonomía) que ha dado el modelo estadounidense. Este era al fin y al cabo su principal valor -y el que lo distinguía de los fabricantes tradicionales-, de modo que las mejoras introducidas mejoran lo que ya era muy bueno.
En primer lugar, hereda el sistema HVAC de bomba de calor del Model Y, lo que se traduce en mayor alcance en kilómetros dado que la batería de 75 kW está sometida a menos exigencias para subir o bajar la temperatura del habitáculo. Los neumáticos más eficientes y mejoras en el sistema de propulsión y de software también ayudan a que el Model 3 supere sus anteriores registros en cuestión de autonomía e incluso haya podido batir su propio récord como el automóvil de producción más eficiente del mundo.
En nuestro recorrido habitual de pruebas, y pese a darnos más alegrías de las que se permitirá el usuario habitual del coche, pudimos recorrer con el Long Range unos 435 kilómetros, con 55 aún disponibles en la batería y un consumo combinado -muy contenido- de 16 kWh/100 km.
Practicando una conducción medianamente eficiente que incluya jugar con los niveles de recuperación de energía, es fácil cubrir 500 km entre recargas, siempre y cuando no viajemos por autovía u otras vías rápidas a alta velocidad mantenida, situación en que la autonomía se resiente de forma considerable, en este y en cualquier vehículo eléctrico puro.
Teníamos curiosidad por probar la actualización del conocido Autopilot, un sistema avanzado de asistencia al conductor que se sitúa en el nivel 2 de automatización, con arreglo a la normativa vigente en nuestro país. Esto significa que el piloto automático ayuda al usuario pero exige que este no se desentienda de sus obligaciones, principalmente la de mantener las manos en el volante.
Gracias a ocho cámaras externas, radares y 12 sensores de ultrasonido, el sistema muestra todos los vehículos que nos rodean e informa de la distancia que nos separa de ellos; en carretera, opera como un control de velocidad adaptativo y, además, permite adelantar al coche que nos precede siempre que indiquemos la maniobra con el intermitente.
Al volante con el Autopilot activo
Del mismo modo que -en su devoción minimalista- Tesla ha logrado agrupar prácticamente todas las funciones del vehículo en la gran pantalla de 15 pulgadas que preside el salpicadero (y el habitáculo entero en realidad), la operativa con el Autopilot se define por idéntica sencillez. Basta con desplazar hacia abajo el mando del intermitente derecho para poner en marcha el control de velocidad, y con pulsarlo dos veces para activar este piloto semiautomático.
Bien utilizado, el Autopilot reduce, en definitiva, la carga de trabajo del conductor y le permite viajar de una forma más relajada y placentera, propósito al que se suman el silencio de marcha que proporcionan en general los vehículos eléctricos.
En cuestión de recarga, hoy en día el usuario de un Tesla puede hacer uso en España de 35 instalaciones de Supercargadores, en las que puede cargar a una potencia máxima de 250 kW y recuperar energía para 250 kilómetros en alrededor de 20 minutos.
Con respecto al modelo anterior, el nuevo Model 3 incorpora tiradores de las puertas y otros detalles exteriores en color negro satinado, llantas de 18 o 19 pulgadas (y hasta 20 en el modelo Performance) y los ya mencionados neumáticos de mayor eficiencia.
En el interior, las novedades radican en el acabado negro mate que reemplaza al brillante de tipo piano, las plazas de umbral en negro en este caso satinado, los controles de asiento con acabado de grafito y las ruedas scroll del volante metalizadas.
La consola central se ha rediseñado para albergar un compartimento frontal con tapa deslizante, alfombrillas fijas de carga inductiva para dos teléfonos móviles y dos puertos USB-C de alta potencia adicionales para cargar dispositivos a alta velocidad, a los que se añade un puerto USB-A en la guantera que sirve como dispositivo de almacenamiento para las imágenes grabadas por el modo centinela y la cámara de salpicadero del coche.
Como último detalle novedoso del interior observamos que la lámina de madera que recorre el salpicadero ahora se extiende por el interior de la puerta. Para algunas personas que, debido a la falta de instrumentación al uso -reunida íntegramente en la pantalla central- y al carácter totalmente diáfano del habitáculo, se sienten un tanto perdidos o desprotegidos a bordo, este detalle les ayuda a reducir algo su incomodidad.
Tanto el Model 3 Long Range como el Standard Range Plus, con un solo motor eléctrico de 238 CV y 448 kilómetros de autonomía, pueden beneficiarse de las ayudas del Plan Moves III por tener una base imponible inferior a 45.000 euros, lo que los hace ahora especialmente atractivos. Este último cuesta 45.990 euros y puede salir por menos de 39.000 si se achatarra un coche antiguo al acogerse al plan y formalizar la operación de compra.
En cuanto al Long Range que hemos probado, tiene un precio de tarifa de 52.390 euros que con el incentivo pueden quedarse en 45.390. Con respecto a la unidad que puedes ver en las fotografías, serían opcionales la pintura multicapa y las llantas de 19 pulgadas (las de serie son de 18), que cuestan en conjunto cerca de 3.000 euros.