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Merlín, los okupas y el truco de la vivienda

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Si la tierra fuera plana habría salido disparada del sistema solar, los océanos estarían en el centro, los árboles crecerían en diagonal, el sol caería sobre la tierra o la luna. Todas estas cosas que parecen evidentes no contentan a esa antipática pandilla de la teoría del No. El geofísico de la Universidad de Columbia, James Davis, desmontó hace tiempo la gran tontuna con ejemplos tan sencillos como estos. Los sabios, desde su verdad, tienen paciencia, pero no la firmeza suficiente para detener la sinrazón. En cambio, los conspiranoicos de otros ramajes distintos, como los antivacunas, han conseguido traer enfermedades erradicadas, como la rubeola o el sarampión. Son las consecuencias de que la ciencia comparta titulares con la superchería.

Hace siglo y medio Mark Twain planteó una reflexión sobre las ventajas del progreso y el peligro de las patrañas en su maravilloso libro ‘Un yanki en la corte del rey Arturo’ que, en tiempos tan solemnes y ombligocéntricos como estos conviene leer, porque el humor libera y es la llave con que se abre la inteligencia. A Twain, que era mordaz y brillante, le han encasillado injustamente en la literatura juvenil, pero sus reflexiones eran tan libres que rompieron las etiquetas. Los primeros capítulos de la novela inspiraron al genio de Terry Gilliam para su película ‘Monty Pithon and the Holy Grail’, a medias con las sagradas fuentes de Thomas Malory y el maquillador del ciervo de aquellos descacharrantes créditos. Aunque sin tirar cohetes, los Python no fueron tan implacables con Merlín como Mark Twain en su historia. Sin saberlo, se adelantó casi doscientos años para explicar el perfil magufo: desfasado, manipulador, fatuo, impostor.

Hay buenas noticias este año: los españoles no somos en su mayoría negacionistas. Lo dice el cuarto estudio sobre Cultura Científica del BBVA. La ciencia estadística navega entre los números exactos y lo impredecible de esta época. Las tres preocupaciones de los murcianos eran, hace unos meses, la vivienda, la inmigración y los políticos, por este orden, según la encuesta del Centro de Estudios Murcianos de Opinión Pública (CEMOP), lo que demuestra que ese cansino relato ultramontano de relacionar inmigración con delincuencia sigue calando en regiones pobres como esta, con el máximo índice de fracaso escolar de todo el país. En Murcia, Merlín habría triunfado con su truco más rentable: construir Stonehenge por arte de magia. Ya estoy viendo dólmenes y menhires bien plantados en suelo público, con sus luces de neón en color rosa, anunciando casas de apuestas. O convirtiendo en manantial los secarrales, para regar campos de golf.

En nuestra propia Camelot también se hace magia con el nuevo Anteproyecto de Ley Asequible de la Región de Murcia, que es de todo, menos asequible. Por supuesto, esto es hablar sólo de oídas, porque quizá en el texto se concreta cómo pagar ciento setenta mil eurípides con un sueldo de los de aquí (o dos si son pequeños) sin vender tus órganos en el mercado negro, o hipotecar a tus bisnietos. Bueno, quizá los que gobiernan, esa tercera inquietud para los murcianos, quieren volver al ladrillo, que dejó miles de casas vacías, pobreza para la gente, riqueza para los fondos de inversión. A lo mejor no importa la vivienda, ni la familia ni los jóvenes. ¿Y si lo importante no es tener techo, sino edificar hasta que no se vea suelo?. Obedecer otra vez a los de siempre, más los amigos nuevos. El viejo truco del murciano prestidigitador. O depredador.

Lo conmovedor de este anteproyecto es el apartado contra la ocupación ilegal. Ese donde dice que la persona que compre o alquile una vivienda asequible no puede haber sido condenada mediante sentencia firme por allanamiento de morada, o usurpación de vivienda, o sancionada por resolución administrativa firme en los últimos diez años. Me asombra, porque en este punto que parece dictado por los ultras, se atribuye el poder omnímodo de crear y aplicar leyes. Siempre había pensado que esto de dictar sentencias era cosa de los jueces, pero quizá esté en un error. Igual estos políticos nos ven a los ciudadanos como okupas y, aunque no salga en las encuestas, que cosas, también somos su problema.