Los musulmanes de Jumilla celebran el fin del Ramadán en un parking tras la prohibición de PP y Vox de actos islámicos en espacios públicos
Un parking disuasorio junto a la piscina municipal. Este ha sido el espacio al que los musulmanes de Jumilla han sido relegados para celebrar este viernes el fin del Ramadán. En este municipio murciano se aprobó el pasado agosto un acuerdo entre PP y Vox, que prohibió la celebración de actividades religiosas en el polideportivo local. En la moción original, presentada por los de Abascal, se especificaba el veto al Ramadán o de la Fiesta del Cordero en espacios públicos.
Tras la aprobación de la medida, Jumilla se convirtió en el primer consistorio en aprobar el veto de actividades del culto islámico. Se trata de municipio con una población -según datos del INE- de unas 1.500 personas procedentes de países donde se profesa el Islam.
Técnicamente, la prohibición no llegó a aplicarse. La Abogacía del Estado recurrió el acuerdo el pasado mes de octubre y exigió la suspensión cautelar de la moción. Pero el Juzgado de lo Contencioso 6 de Murcia rechazó el recurso de la Abogacía del Estado, alegando que “lo acordado no pasa de ser una petición de inicio de unos trámites”.
En efecto, la moción no llegó a rubricarse, pero representantes de la comunidad islámica en Jumilla y del Ayuntamiento acordaron el traslado del rezo a un lugar distinto al polideportivo municipal, que es donde se había hecho otros años.
Es por ello que, por primera vez, el rezo ha tenido que ser trasladado al aparcamiento, donde se han colocado vallas para delimitar el perímetro. Unos 2.000 fieles han concurrido en este encuentro, que se ha desarrollado con “normalidad”. En otras ciudades de la Región, como Cartagena, el rezo ha sido multitudinario, con unos 4.500 fieles acudiendo a esta cita.
Al rezo en Jumilla han acudido también representantes de la oposición, en concreto la portavoz del PSOE en el municipio, Juana Guardiola; y la edil de IU-Podemos, Ana López. En declaraciones a medios, la portavoz socialista ha expresado su agradecimiento a la comunidad musulmana, “por su comportamiento ejemplar, humilde, sencillo, discreto, su generosidad y aceptando las condiciones impuestas por el Gobierno local”. “Me ha emocionado, pero he sentido vergüenza de que no hayan podido realizar este rezo en mejores condiciones, porque no hay ningún motivo para no hacerlo, somos un pueblo acogedor, que llamamos a la convivencia y se les ha negado”.