Recuperar el prestigio de la arquitectura: balance y horizonte

Decano del Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid —
9 de enero de 2026 06:02 h

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La profesión de arquitecto ha vivido en los últimos años un periodo difícil, marcado por interferencias, solapamientos profesionales y una pérdida de reconocimiento social vinculada a la crisis inmobiliaria. El año 2025 ha supuesto, en este sentido, un punto de inflexión: un año complejo, pero también decisivo. Complejo porque los problemas estructurales del sector persisten; decisivo porque desde el Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid (COAM) hemos demostrado que recuperar el prestigio de la arquitectura no es un eslogan, sino un trabajo constante, visible y basado en la confianza ciudadana y en la puesta en valor de nuestra aportación a la sociedad.

Uno de los grandes retos sigue siendo la defensa de nuestras competencias profesionales frente al intrusismo de otras disciplinas no capacitadas para desempeñar funciones que, por formación y responsabilidad, corresponden exclusivamente a los arquitectos. No se trata de una guerra corporativa, sino de una defensa de los ciudadanos, que deben saber que solo un arquitecto puede garantizar la seguridad del entorno construido y la conservación del patrimonio. Defender la arquitectura es defender la identidad de nuestros edificios, calles y ciudades; si se pierde esa conciencia, perdemos todos.

Frente a este contexto, el COAM ha entendido que la verdadera batalla no se libra únicamente en los despachos o en los boletines oficiales, sino en la esfera pública, ante la sociedad. Por eso, hemos apostado por explicar lo que hacemos, mostrar nuestro impacto y reforzar el trabajo colaborativo con otras profesiones y con todo el sector en defensa de la calidad. Dos grandes hitos de 2025 lo evidencian: la Semana Internacional de la Arquitectura y el Madrid Foro Urbano Internacional 2025. Ambos eventos han permitido abrir la profesión y transmitir un mensaje claro: el arquitecto es una pieza esencial junto a la Administración, la industria y la sociedad civil cuando se diseña vivienda, infraestructura, espacio público o equipamiento urbano.

La mirada integral del arquitecto aporta una visión estratégica y humanista que permite generar espacios de reflexión y colaboración para afrontar desafíos comunes como la emergencia climática o la crisis de la vivienda. Las visitas guiadas, los debates y las actividades institucionales desarrolladas este año han acercado la arquitectura a los madrileños, recordando que una arquitectura de calidad no es un lujo estético, sino un derecho que dignifica la vida, la hace más saludable, sostenible, accesible e inclusiva.

Pero el trabajo del COAM no se limita a la proyección exterior. Cuidar de los propios profesionales es una cuestión de coherencia y credibilidad. En 2025 se ha avanzado silenciosamente pero con firmeza hacia la esperada homologación de las pensiones de los arquitectos mutualistas con las del resto de titulaciones. No es aceptable que quienes han dedicado su vida al servicio público y privado vean sus pensiones reducidas a menos de la mitad del salario mínimo, condenándolos a la vulnerabilidad. La previsión de una solución en el Congreso de los Diputados supone mucho más que una mejora económica: es un acto de dignidad profesional y un reconocimiento a una generación que ha contribuido decisivamente al desarrollo de nuestro entorno.

Calidad, concursos y ciudad

Mirando al futuro inmediato, la recuperación del prestigio social de la profesión pasa necesariamente por la calidad en el diseño urbano y la gestión de los concursos públicos. El incremento de concursos en 2025 y las previsiones para 2026 son fruto de un trabajo intenso con las administraciones y de la convicción de que los mejores espacios surgen cuando prima la calidad sobre otros criterios menos exigentes. El COAM desempeña aquí un papel clave, no solo en Madrid capital, sino en todos los municipios de la Comunidad, impulsando un modelo de concurso transparente, que beneficia al ciudadano y mejora la ciudad.

A este impulso se suma una actividad cultural y formativa que consolida la identidad del Colegio. La celebración del 50 aniversario del Servicio Histórico y del 75 aniversario del fondo histórico de la Biblioteca del COAM han servido para reivindicar nuestra memoria como parte del patrimonio colectivo. La gran exposición dedicada a Álvaro Siza, uno de los grandes hitos culturales de 2025, ha marcado un listón que queremos mantener en 2026 con nuevas muestras de arquitectura contemporánea de referencia. La cultura, la formación y el debate son pilares que mantienen viva la profesión y hacen del COAM una institución de referencia.

Modernización, innovación y servicio

En el ámbito práctico, también hay avances tangibles. Se han reducido los tiempos de visado y se ha trabajado para agilizar trámites administrativos sin perder las garantías que protegen a profesionales y ciudadanos. Hemos reivindicado la dignidad salarial acorde con la formación y responsabilidad que exige nuestra labor, y hemos apostado por la innovación tecnológica, incorporando herramientas que modernizan la profesión y la hacen más eficiente y competitiva.

Defendemos con convicción la colegiación obligatoria, no como un privilegio, sino como una garantía de servicio público: la certeza de que quien firma un proyecto es arquitecto y que su trabajo cumple estándares verificables de calidad, seguridad y ética profesional. En un tiempo en que la confianza ciudadana se construye sobre la transparencia, la colegiación es sinónimo de responsabilidad.

Institucionalidad y futuro

Durante estos cuatro años, el COAM ha reforzado su presencia institucional en los principales foros donde se decide el futuro urbano: asesorando en el Plan General de Madrid, participando en la nueva Ley del Suelo o colaborando con ayuntamientos en la gestión de concursos y selección de técnicos. La arquitectura debe estar presente en todos los espacios donde se define la ciudad. Cuando hablamos de rehabilitación, eficiencia energética o vivienda nueva, el arquitecto no es un actor opcional, sino imprescindible.

Proyectos de gran envergadura como Madrid Nuevo Norte o los desarrollos del sureste son una oportunidad para demostrar el valor de la arquitectura española. Si alcanzan la calidad urbana que prometen será gracias al trabajo de arquitectos y urbanistas con proyección internacional, muchos de ellos formados y respaldados por nuestras escuelas. En el contexto europeo, los equipos españoles continúan destacando por su creatividad y rigor, lo que evidencia que la arquitectura española no ha perdido su lugar; simplemente necesitaba volver a explicarse y reconectar con la sociedad.

Una profesión al servicio de la ciudadanía

El año 2025 ha sido, en definitiva, el momento de recuperar la voz de los arquitectos, de afirmar con claridad que seguimos siendo esenciales para el progreso y el bienestar de nuestras ciudades. Pero esta tarea no termina aquí. El 2026 debe ser el año de consolidar esa posición, de reafirmar la confianza ciudadana y de demostrar que la arquitectura, más allá de una disciplina técnica o artística, sigue siendo un servicio público al ciudadano.

El trabajo del COAM en estos años demuestra que la profesión puede y debe evolucionar sin perder su esencia: el compromiso con la calidad, la sostenibilidad, la ética y el interés común. Solo así podremos seguir construyendo no solo edificios o ciudades, sino una sociedad más justa, habitable y consciente del valor de la arquitectura.