Las ayudas que no ayudaban a nadie: Ciencia deja vacantes 277 contratos FPU, los más prestigiosos para futuros doctores
Solo entre 2022 y 2023 se perdieron 277 ayudas FPU (Formación de Profesorado Universitario) del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, uno de los principales mecanismos de financiación a nivel estatal para el inicio de la carrera investigadora. Dicho de otra manera, en ese periodo años hasta 277 personas se quedaron sin un contrato público para trabajar en su tesis durante los siguientes cuatro años.
La situación amenaza con repetirse este año (correspondiente a la convocatoria de 2024) con otras 61 ayudas que van camino del limbo. Estos contratos perdidos corresponden a personas que resultaron beneficiarias de una FPU tras presentarse al proceso selectivo, pero luego renunciaron a ella por diferentes razones (estas convocatorias son tan lentas en su resolución que es habitual que el personal investigador concurra a varias a la vez, y para cuando se resuelve una puede estar ya trabajando en otro sitio).
En tres convocatorias Universidades habrá escatimado 338 contratos a futuros doctores, que ahora tendrán que plantearse cómo afrontan la tarea de redactar la tesis, una empresa de varios años, sin una fuente de ingresos estable y predecible.
Elena es una de las personas a las que le tocaría una FPU en segunda ronda, pero ante el silencio institucional y los precedentes está empezando a pensar que no va a ser. Y le genera todo un problema, cuenta, porque ella se mudó desde Madrid a Santiago de Compostela porque era el mejor lugar para hacer su tesis sobre Patrimonialización de lugares de memoria vinculados al franquismo. Pero, sin el contrato, todo el plan se tambalea.
“Contaba con que me iban a dar la ayuda”, explica, “y si no sale bien tendré que continuar la tesis de otra manera, compatibilizarla con alguna otra cosa, porque hacerla a tiempo completo en cuatro años sin recursos económicos es inviable para mí. De momento comparto una habitación y no es tan caro como en Madrid, pero es un dinero. Estoy viviendo de los ahorros conseguidos con trabajos previos mientras esto se resuelve”, cuenta.
El colectivo de investigadores perjudicados se ha reunido en ocasiones con el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades para pedir explicaciones porque no entienden que si se convocan 900 plazas, y tienen su presupuesto como poco preasignado (porque si ningún adjudicatario inicial renunciara sí se ejecutarían esos 900 contratos) luego se pierdan algunas. Según su versión el ministerio señala a la Intervención General, que “no ha sido propensa a publicar estas resoluciones”, de manera que “el remanente se redirige a otras partidas presupuestarias, es decir, el presupuesto se libera y se destina a otras ayudas”.
El departamento que dirige Diana Morant ha explicado a este periódico que la Secretaría General de Universidades “está analizando la eventual reasignación de las plazas no cubiertas en la última convocatoria”, pero también admite que “en este momento no es posible confirmar si dichas plazas podrán ser objeto de redistribución ni el calendario en el que, en su caso, podría materializarse”.
Cuatro años remunerados
La convocatoria de ayudas para la investigación FPU ofrecía 900 plazas para desarrollar el doctorado en un plazo de cuatro años a razón de 31.923,72 euros anuales. Son la principal ayuda que ofrece Universidades para estudiantes predoctorales y el proceso selectivo es “altamente competitivo y lento”, explican algunos aspirantes en una carta en la que denuncian el silencio del Ministerio ante la posibilidad, certeza si el resultado depende de lo que ha pasado los años anteriores, de que se pueden perder esas seis docenas de puestos en esta convocatoria.
No siempre fue así. Hasta 2022, cuando alguien renunciaba a su contrato lo normal era que corriera turno y se adjudicara esa ayuda a la siguiente persona de ese campo de conocimiento, explican los investigadores.
“Desde siempre, en las órdenes de convocatoria de los contratos predoctorales de Formación del Profesorado Universitario se establece que podrán concederse nuevas plazas en resolución complementaria siempre y cuando las disponibilidades presupuestarias lo permitan y los candidatos cumplan los requisitos”, ilustran desde la Asociación FPU Investiga. “Sin embargo, a partir de la FPU22, que fue cuando cambió el baremo, se dejaron de publicar las resoluciones complementarias. La FPU22 sentó este peligroso precedente: la FPU23 tampoco tuvo complementaria. La FPU24 [la convocatoria que se acaba de resolver] aún tiene tiempo, pero también puede ir por el mismo camino”, advierten.
El problema no lo tiene solo quien está pendiente de que le den la ayuda o no. Si esta persona disfruta de otro contrato, una situación habitual en ciencia, lo liberaría al aceptar la FPU, beneficiando a un tercero
Otro problema, tercia G. S., número 1 en la lista de espera de su área, es que esto no solo afecta al posible beneficiario. Debido a que al modus operandi de las convocatorias de ayuda a la investigación, que se resuelven a meses o incluso años vista, muchos científicos solicitan varias a la vez y, como le ocurre a él, pueden estar disfrutando de otro contrato en el momento de resolución de la convocatoria FPU.
Es el caso de G. S., que actualmente cuenta con un contrato de la universidad en la que acaba de empezar la tesis. Pero, cuenta este investigador, si finalmente le concedieran la FPU que otra persona rechazó, renunciaría a su actual contrato en favor de la FPU, mejor dotada económicamente y, sobre todo, de mucho más prestigio, un imponderable que puede ser decisivo en el hipercompetitivo mundo del acceso a la universidad. Así, G. S. se haría con una FPU, abandonaría el contrato que tiene actualmente y otra persona lo ocuparía. “Somos bastantes en esta situación”, asegura.
A diferencia de Elena, G. S. no tiene problemas para empezar con su tesis porque tiene ya un contrato que le permite trabajar. Pero a Elena su actual situación no le deja avanzar como le gustaría. “Ahora estoy limitada a avanzar bibliográficamente e ir cumpliendo con los plazos del programa del doctorado, que exige realizar una serie de cursos, etc. Pero la investigación como tal no la he empezado, pese a llevar matriculada un año en el doctorado, porque me gustaría hacer trabajo de campo y necesito un contrato para eso por riesgos laborales, seguros, etc. También para asistir a congresos, etc.”, parte fundamental de realizar un doctorado.
FPU Investiga cree que el ministerio debe modificar el proceso de resolución de estas convocatorias, históricamente problemáticas. “Manifestamos reiteradamente la necesidad de determinar un procedimiento transparente de concesión y marcado por tiempos definidos, que elimine la ambigüedad actual que deja en el limbo a decenas de personas cada año, esperando sin certezas la readjudicación de un posible contrato que puede no llegar”, sostienen desde la asociación.
El ministerio ha informado de que la convocatoria FPU 2026 cuenta con una dotación inicial de 124,1 millones de euros y prevé la concesión de 900 contratos predoctorales en universidades y centros de investigación españoles, las mismas que se han convocado en los últimos tres ejercicios, pero que finalmente no se han concedido en su totalidad en ninguno de los tres.
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