Condenado a dos años de cárcel por enviar correos a empresas navarras para que no contratasen a inmigrantes
La Sección Primera de la Audiencia Provincial ha condenado a dos años de prisión y 720 euros de multa a un vecino de una localidad del valle de Baztan de Navarra que entre 2020 y 2023 envió correos electrónicos a diversas empresas para que no contrataran a trabajadores inmigrantes. Se le ha condenado por un delito de odio y se ha acordado la suspensión de la pena de prisión con la condición de que el condenado no delinca en dos años y cumpla un programa formativo en materia de igualdad.
En los correos, enviados de manera anónima a varias empresas, entre ellas una residencia de Estella, se pedía que, “de cara a la posible reactivación económica” tras la pandemia, se “nacionalizara” la plantilla de trabajadores. Para ello, el autor del correo indicaba la forma en la que se debía realizar tal acción, esto es, “sustituir inmigrantes por nacionales” o, en caso de “aumentar la plantilla, a contratar solo nacionales”. Asimismo, el texto añadía: “Obviamente marroquíes ninguno”, una frase en la que la Fiscalía ve un claro “rechazo racista expreso y contundente hacia las personas nacionales de Marruecos”, por lo que ha decidido denunciar los hechos.
Pero el mensaje no se quedaba ahí. En un siguiente párrafo se incluía una amenaza a las empresas en caso de que no atendieran a sus reclamaciones. “Sabemos ya qué empresas tienen demasiados extranjeros y con esa información se han hecho listados de empresas según sectores para que la gente sepa a quien da empleo con su dinero. La contratación es libre, pero el consumo también”, rezaba el mensaje.
Según consta en la resolución judicial, los mails remitidos por el acusado tenían como finalidad extender el sentimiento de rechazo hacia los inmigrantes, ya que se anunciaba la confección de un listado de las empresas que tenían demasiados de ellos contratados, “con el fin de que la gente tuviera conocimiento de ello, vinculando así, veladamente, ese conocimiento al consumo”.
La Audiencia de Navarra señala que con el fin de reparar el daño causado a las personas que recibieron el mensaje, “y como forma de restaurar la convivencia social y las normas democráticas de convivencia”, el procesado remitió otro correo con posterioridad.
“Por este medio, quisiera disculparme porque entiendo que el contenido del mismo ha contribuido al clima de odio y prejuicio hacia la comunidad de inmigrantes, y ha causado un dolor significativo y un sentimiento de inseguridad y rechazo hacia los mismos. Le comunico que voy a reconocer mi responsabilidad en los hechos de acusación en la causa penal dirigida contra mí por estos hechos, ya que, además, ello contribuye a mi compromiso de promover un entorno de respeto, tolerancia y convivencia, propias de nuestro estado social y democrático de derecho”, rezaba el correo electrónico.
Por ello, los magistrados concluyen que los hechos enjuiciados son constitutivos de un delito cometido con ocasión del ejercicio de los derechos fundamentales y libertades públicas garantizados por la Constitución, con la concurrencia de la atenuante muy cualificada de reparación del daño.
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