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La “prioridad nacional” es frenar a la ultraderecha

21 de abril de 2026 21:41 h

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Ha vuelto a pasar: Vox echa a rodar un nuevo concepto, que inicialmente genera rechazo por extremista y contrario a la ley, pero consigue que todos hablemos de él; al principio poniéndole comillas, luego ya integrado con normalidad en la conversación, los medios lo manejan con ligereza, los tertulianos lo discuten, los columnistas le buscamos la vuelta ingeniosa, el concepto sigue cogiendo vuelo, se pronuncia ya sin escándalo en parlamentos autonómicos, en el Congreso, hasta que el PP lo acepta en un pacto de gobierno, lo matiza, le quita importancia, y finalmente lo hace suyo y lo acaba reivindicando.

Pasó con los ‘menas’, si te acuerdas: el acrónimo de “menores extranjeros no acompañado” era usado por la ultraderecha para deshumanizar y criminalizar a las niñas y niños que llegan a España sin familia. Su uso provocaba rechazo social, político y mediático. Pero la ultraderecha, con la inestimable colaboración de la derecha “moderada” y de no pocos medios, logró que se normalizara su uso, se le cayesen las comillas, presentadoras televisivas de las mañanas lo incorporasen a su vocabulario ya sin matices, el PP lo usase con naturalidad (incluido el muy moderado Feijóo), y acabase entrando en el diccionario de la Real Academia, que no le pone cursiva y aclara que se usa en sentido despectivo, sí, pero solo “a veces”: es decir, que se puede decir mena sin ser racista. Sí, claro.

La última aportación de Vox es la “prioridad nacional”. El partido ultra lleva años usándolo en sus discursos y programas, metiéndolo en mociones en el Congreso, y ahora ha conseguido colarlo en el pacto con el PP en Extremadura. He dicho “colarlo”, y cualquiera diría que lo han metido con disimulo, o en forma de acróstico leyendo la primera letra de cada párrafo, pero qué va: aparece repetido varias veces en el documento, tiene un apartado propio (“Seguridad, libertad y prioridad nacional”), y se aplica al acceso a ayudas, subvenciones y prestaciones públicas, a la vivienda protegida y al alquiler social. Todo ello se “inspirará” en “el principio de prioridad nacional”.

Luego añaden algunos matices que el PP quiso incluir en el pacto (“adecuado a la legalidad vigente”, el arraigo), y con los que ahora hace un poco de mimimí para que no se note demasiado y no fastidiarle la campaña a Moreno Bonilla. Pero solo hay que leer con detalle el pacto extremeño para comprobar en qué quedaron otros mimimís del pasado: los ya citados “menas”, término con el que alguna vez el PP mostró incomodidad, aparecen en el documento con mayúsculas: MENAS, para que se entienda bien. A ellos dedican PP y Vox varias medidas concretas, todas cargadas de odio y sospecha sobre los menores.

Cuando derecha y ultraderecha dicen prioridad nacional, es prioridad nacional, está muy claro. Los mimimís que el PP le pone estos días desaparecerán en pocos meses, y en la campaña de las generales escucharemos a Feijóo defender la prioridad nacional.

Por eso, la única “prioridad nacional” hoy debería ser frenar a la ultraderecha. Que no está ya solo en Vox.