Trucos y consejos para una cesta de la compra más barata
Buenísima noticia: por primera vez en muchos meses las familias hemos llegado algo mejor a final de mes, sin tanto agobio. ¿Por las últimas medidas sociales del Gobierno? ¿El mejor comportamiento de los precios? ¿La excepción ibérica, el IVA reducido, la ayuda de 200 euros…? No: lo que ha aliviado un poco la economía de los hogares en febrero ha sido… que solo tenía veintiocho días.
Pero como marzo tiene treinta y un interminables y carísimos días, y dado que los alimentos han vuelto a subir en el último IPC, aquí les traigo el típico artículo con la lista de trucos y consejos útiles para estirar un poco el sueldo y no volver llorando del mercado. Aplíquenlos todos, ya verán como notan alivio:
-Planifique menús semanales, vaya a la compra con lista cerrada, la barriga llena y sin críos.
-Compre menos veces llenando más el carro, aproveche las promociones y los envases grandes.
-Busque bien las ofertas: marcas blancas, productos con fecha de caducidad próxima, y atención los sábados por la tarde, que rebajan los alimentos perecederos.
-Tenga paciencia y espere a que la bajada del IVA haga su efecto, y a que la desaceleración del IPC se acabe trasladando a los precios, que “la paciencia es una buena virtud”, como dijo el ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación hace una semana tras reunirse el Observatorio de la Cadena Alimentaria.
-Pida un esfuerzo a los productores, distribuidores y supermercados para que moderen los precios y trasladen la bajada de costes y del IVA, tal como el propio ministro hizo en esa reunión, y como ha hecho ya varias veces en el último año. Pones en Google “Luis Planas pide…” y te salen las veces que el ministro ha pedido responsabilidad, compromiso, esfuerzos, generosidad, etc., a la gran industria alimentaria. Por ahora, ni caso, pero aquí también vale el punto anterior: paciencia.
-Si todos estos consejos no han funcionado, y su cesta de la compra sigue disparada, pruebe a exigir al Gobierno que tome medidas, y que lo haga de manera urgente: que intervenga el mercado con alguna de las propuestas que están sobre la mesa: topar el precio máximo de los alimentos de primera necesidad, crear una cesta de productos con un precio fijo y al alcance de las familias, o bonificar la compra de alimentos (un 14,4% propone Unidas Podemos), pero no como se hizo con la gasolina: no para todos por igual, sino beneficiando más a quienes peor están. Y si además la bonificación sale de los márgenes empresariales en vez de sacarlo del presupuesto público, pues mejor que mejor.
-Un último consejo, por si todo lo anterior falla: hagan la compra en el mismo súper al que van los responsables de calcular el IPC. Porque en enero dijeron que los alimentos habían subido un 15,4% en un año, y a ninguno nos salían las cuentas. El dato es alto, pero parece poca cosa comparado con las subidas de los alimentos más consumidos: la leche y el aceite de oliva se encarecieron un 30% en el último año, el arroz un 60%, el pollo un 20%, las frutas y verduras entre un 25% y un 50%, los huevos un 33%… Pero además, la subida acumulada de los alimentos desde el principio de la pandemia es del 27%. Si le añades el subidón hipotecario y los alquileres récord, más la electricidad, los carburantes… ¿Hay algo que no haya subido? Sí, claro: los sueldos.
Tomen buena nota de los trucos y consejos, que ya no hay más meses de veintiocho días este año. Y la paciencia no quita el hambre, ni tampoco la aceptan como método de pago en la frutería.