¿Qué hacer ante las atrocidades de Israel y USA? Boicot ciudadano
Muchas personas están horrorizadas y escandalizadas desde hace tiempo por lo que Israel y Estados Unidos (su aliado incondicional e imprescindible) están haciendo en Gaza, Cisjordania, Irán y Líbano, y por la inacción de los países occidentales, que con un vergonzoso doble rasero mantienen su tratado de asociación con Israel, y bajan la cabeza ante Trump, mientras sancionan económicamente e intentan aislar diplomáticamente a Rusia por su agresión a Ucrania.
Y muchas de estas personas se sienten frustradas e impotentes porque no saben qué hacer para protestar contra Israel y Estados Unidos, más allá de criticarlos en conversaciones con amigos, firmar cartas de protesta on-line, o asistir a manifestaciones que no parecen tener ningún efecto práctico sobre los dirigentes de la Unión Europea (aunque sí en los gobiernos de algunos países, como España, Irlanda o Eslovenia).
Pues bien, es falso que un ciudadano de a pie no pueda hacer nada para protestar contra Israel y Estados Unidos. Se puede hacer un boicot comercial, simplemente dejando de comprar productos de compañías de estos países, y en sustitución comprar productos locales, o europeos, o al menos de otros países que no participan en la guerra.
Se dirá que no es fácil hacer un boicot a Israel, y es cierto, porque en nuestras tiendas no solemos encontrar productos que sepamos que están producidos en Israel (o por empresas con capital israelí). Pero sí es fácil reconocer y dejar de comprar productos de compañías estadounidenses. Todos las conocemos, especialmente las grandes multinacionales.
El boicot, si es masivo, tiene efecto, porque afecta a los resultados económicos de las compañías boicoteadas, y porque estas, al tener menos beneficios (o entrar en pérdidas), pagan menos impuestos al gobierno norteamericano, impuestos que pueden acabar alimentando la industria de la guerra.
Por lo tanto, el boicot a Israel y Estados Unidos no es difícil de hacer: se trata de no comprar productos de compañías de estos países, y también de no viajar a ellos.
De paso, como alternativa aprenderemos a reconocer, comprar y consumir productos de proximidad, que además son opciones más ecológicas porque requieren menos transporte.
Yo conozco gente que hace ya más de 20 años que hace boicot consciente a los productos norteamericanos, a raíz de la guerra de Irak en la que Aznar quiso involucrar a España, en su seguidismo de Estados Unidos y el Reino Unido.
Hagamos boicot, para mostrar nuestra protesta y rechazo a las guerras y atrocidades de Israel y Estados Unidos. El poder del ciudadano, como consumidor, es grande, y no debe ser subestimado.