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Jugada de sobrecarga

Nacho Soriano

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La reciente imputación del expresidente José Luis Rodríguez Zapatero no es un hecho aislado, sino una jugada calculada en un tablero mucho más amplio. Me permito utilizar el ajedrez para explicar por qué esta estrategia es tan eficaz y, al mismo tiempo, tan perversa.

Existe una figura táctica conocida como “jugada de sobrecarga” o “ataque de descubierta forzada”. Consiste en que un jugador no mueve directamente su pieza contra el rey enemigo, sino que realiza una acción aparentemente menor que, sin embargo, obliga al rival a reaccionar bajo una amenaza latente. Lo importante aquí no es la fuerza de la amenaza, sino que el adversario no puede ignorarla sin perder inmediatamente.

En nuestro caso, las filtraciones y la presión internacional —muy probablemente procedentes de agentes externos vinculados al gobierno sionista de Israel, dadas las tensiones diplomáticas con el actual gobierno español— han construido un entramado de indicios y denuncias con un empaque de verosimilitud suficiente como para que un juez imparcial no tenga más remedio que admitir la investigación.

He aquí el punto clave: el juez no es libre. En ajedrez, cuando un jugador recibe un jaque, no puede elegir ignorarlo. Está forzado a mover el rey, bloquear o capturar. Del mismo modo, ante una denuncia que presenta pruebas internacionales con apariencia de solidez —aunque sean hipotéticas o construidas—, la autoridad judicial no puede archivar sin más. Si lo hiciera, incurriría en una negligencia procesal. Las normas le exigen investigar lo verosímil. Y ahí está la trampa.

El verdadero objetivo no es una condena, que requeriría años y pruebas sólidas. El objetivo es la imputación misma. El tiempo que dure la investigación —meses, quizás años— es el auténtico daño. Durante todo ese periodo, el expresidente y, por extensión, el gobierno que representa simbólicamente, quedarán bajo una nube de sospecha. La justicia, por su propia naturaleza lenta, se convierte involuntariamente en cómplice del desgaste político.

¿Existe una defensa contra esta jugada?

En ajedrez, cuando te fuerzan a una posición de sobrecarga, la única salida es la contraofensiva sobre otra parte del tablero. Es decir, no se trata de responder directamente a la amenaza inmediata —pues responder es precisamente lo que el atacante desea—, sino de generar una amenaza aún mayor en otro flanco que obligue al rival a retirar sus piezas.

En términos políticos, esto significa que el gobierno no debe limitarse a esperar la resolución judicial, sino exponer públicamente la estrategia de lawfare, acelerar la investigación con todas las garantías y, al mismo tiempo, lanzar una ofensiva diplomática clara contra quienes están fabricando estas pruebas internacionales. Solo así se puede recuperar la iniciativa.

Pero mientras tanto, el juez seguirá en su obligada posición: moviendo su rey porque le han dado jaque, aunque sepa que esa huida es exactamente lo que su adversario esperaba.

Atentamente,