Miedo
Si se visiona el vídeo del incidente ocurrido en el Congreso de los Diputados cuando un diputado de VOX, saltándose todas las reglas del juego democrático y respeto institucional, que debería presumirse a un representante ciudadano, subió a la tribuna de la Mesa y de manera irrespetuosa y en tono intimidatorio se dirigió a una letrada y al propio Vicepresidente, la actitud corporal y la cara de este mostraban miedo. Lo ha confirmado en declaraciones posteriores que pensó que iba a ser agredido. Seguro que en ese momento se le pasaron por la cabeza desagradables situaciones traumáticas previas.
Hace ya un tiempo, diría yo que, desde las pasadas elecciones generales, en ciertos sectores de la derecha española, la de siempre, ha rebrotado un afán intimidatorio hacia todos aquellos que no comulgamos con sus tesis y, sin duda, lo están consiguiendo.
El pasado domingo en el programa de Jordi Évole, el actor Fernando Tejero manifestó sentir miedo a no trabajar por su posicionamiento político. Ya lo dijo un eminente representante de la derecha española como Espinosa de los Monteros “si salimos nosotros elegidos para gobernar el mundo de la cultura se va a cagar. Este franquista irredento es más de toros que de teatros y bibliotecas.
Destacados periodistas independientes, rigurosos con sus informaciones, que tienen la osadía de contar la verdad y de no achantarse ante los poderes fácticos, son perseguidos y acosados por agitadores ultras como Vito Quiles. También han declarado sentir miedo.
Que decir de los trabajadores de sedes de algunos partidos que han sufrido ataques. Los socialistas han sido, no los únicos, pero sí los más atacados. También tienen miedo.
El colectivo LGTBI sigue sufriendo agresiones no solo verbales, sino también físicas por parte de la ultraderecha por el mero hecho de su condición sexual. Miedo
Qué decir del feminismo. Descalificaciones, insultos, menosprecio. También sobre este colectivo han descargado su ira y odio los fascistas. Miedo.
Podría seguir con testimonios de personas anónimas que, viendo lo que está pasando en el mundo y con las situaciones del pasado no muy lejano que les tocó vivir, manifiestan una percepción bastante preocupante del peligro real que supone toda esta estrategia de sembrar odio y actuar con hostilidad hacia el diferente. Miedo.
Como decía anteriormente, la estrategia del miedo le está funcionando a la derecha, la de siempre. Solo con la audacia y valentía de los ciudadanos decentes que creemos en los derechos fundamentales seremos capaces de acabar con esta lacra miserable.