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Silvia Intxaurrondo y la libertad de información

José Andrés del Valle Pérez

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Poder informar con libertad es uno de los derechos básicos que permiten que una democracia se defienda de sus enemigos. ¿Y quiénes son sus enemigos? Pues son de muchos tipos, pero tienen una característica en común. Todos ellos pretenden impedir la existencia de foros libres de intercambio de información que se escapen a su control. El grado de descaro de esta labor es lo que les diferencia. Los grupos de presión neoliberales y los partidos creados por ellos han ido mejorando las estrategias de las dictaduras puras y simples en la búsqueda de este objetivo. La capacidad de control y de fiscalización que puedan ejercer tanto los contrapoderes públicos independientes (la Justicia y la Prensa sobre todo) como las estructuras y organizaciones sociales autónomas creadas por los ciudadanos con ánimo de defender la pluralidad, son el frente a batir, bien tomando y prostituyendo esos espacios y organizaciones o simplemente desactivándolos. Evitar la depuración de los medios a los que estos grupos pretenden controlar, expulsando y condenando al ostracismo a los profesionales que no les hacen la ola, es vital.

Ejemplos de esta situación son cada vez más habituales, también en las democracias consolidadas, aunque últimamente nos venimos sorprendiendo de cuan frágiles son. En este marco quiero referirme a la labor de zapa que venimos observando sobre los pocos medios independientes que aún resisten. El caso de Silvia Intxaurrondo es paradigmático. Desde que la dirección de RTVE ha puesto la carne en el asador para intentar servir de contrapeso a la caverna mediática que controla, a base de dinero público y privado, la mayor parte de los medios de información y las redes sociales, vemos actuaciones más o menos soterradas para eliminar a una serie de periodistas independientes que desarrollan su labor profesional en este ámbito. Su finalidad es controlar completamente la difusión de mensajes y la opinión pública en nuestro país para derribar los obstáculos que les impiden alcanzar el poder. Con amenazas y con persecución por medios legítimos o espúreos pretenden acabar con ellos para desactivar los reductos de honestidad que representan. Esta mujer, que ha venido creando y manteniendo en el programa matinal La Hora de la 1 una isla de libertad real en el ámbito de la información, está siendo perseguida con denuncias falsas e interesadas por parte de la oposición política del Partido Popular y Vox con la ayuda de algunos medios de prensa, radio y televisión afines que no desdeñan ningún medio de presión. En este capítulo y tras intentar desprestigiarla por todos los medios, han emprendido una batalla contra ella, a lo largo de 2025, con el periódico El Mundo como punta de lanza, con su director Joaquín Manso a la cabeza y el apoyo cerrado de algunas cabeceras digitales. Esta batalla ha acabado dirimiéndose en los tribunales y se ha visto coronada con el fracaso más estrepitoso de la cabecera mencionada, que ha sido condenada en costas en todas las instancias. Esta estrategia ha tomado a Intxaurrondo como objetivo inicial, pero no será el único, pues detrás vendrán otros profesionales de RTVE que se han significado al igual que Silvia con su buen hacer. Lo último que hemos sabido es la denuncia anónima sobre el contrato que mantiene con RTVE, que pretende con una argucia legal expulsar a esta periodista de la parrilla diaria. Quieren obligar a la cadena a reducir bruscamente los ingresos que ha venido percibiendo con la excusa de que es una falsa autónoma. Habiendo perdido la flota la mencionada batalla en el Tribunal Supremo, vuelven a la carga por el medio que sea. Lo que subyace es el temor del PP y Vox hacia estos profesionales limpios e independientes que luchan contra la manipulación y amenazan cada día con ponerlos en evidencia. No ocultan su deseo de hacerlos desaparecer al no poder corromperlos para sustituirlos por voceros y pesebreros afines. Y cuando lo consigan, cuando tomen el poder tras la destrucción de lo que han bautizado ya hace años como “sanchismo”, se acabará la posibilidad de recibir información veraz y contrastada en nuestro país. Esperemos que el muro resista y este ejército monstruoso que forma el capitalismo más soez y descarnado pase a la historia de la vergüenza.

Como dijo algún individuo que no recuerdo, el que pueda decir que diga.