El investigador principal del caso Kitchen: “No ofrece dudas de que el Asturiano es Mariano Rajoy”
El inspector jefe Gonzalo Fraga, al frente de la investigación de la Unidad de Asuntos Internos en el caso Kitchen, ha asegurado este lunes en el juicio por el espionaje a Luis Bárcenas que “el Asturiano”, al que se refieren los miembros de la brigada política en sus conversaciones, es el entonces presidente del Gobierno y del PP, Mariano Rajoy. “Es el mote para referirse a Mariano Rajoy. No ofrece duda”, ha dicho el policía.
Fraga ha respondido a las preguntas del fiscal Anticorrupción, César González Rivas, sobre la identidad que se escondía tras Asturiano“. El policía ha explicado cómo el acusado José Manuel Villarejo y otros imputados utilizaban este alias para referirse a Rajoy cuando aludían a él como conocedor de la operación Kitchen o para que intercediera en conflictos internos.
El inspector jefe Fraga ha dicho que en los primeros compases de la operación pudo haber dudas porque las atribuciones que se hacían a El Asturiano podían concederse a otros implicados, como Jorge Fernández Díaz, ministro del Interior. Esas atribuciones eran que podía cesar al jefe entonces de Asuntos Internos, Marcelino Martín-Blas –enfrentado con Villarejo– o con capacidad para cesar al secretario de Estado de Seguridad.
Pero llegó 2019 y los investigadores tuvieron acceso a un audio en el que Villarejo le cuenta “de forma superficial” a la comunicadora Ana Rosa Quintana qué es la operación Kitchen en una comida en la que ambos estan acompañados de sus parejas. En ese audio, Villarejo afirma sin dudas que El Asturiano es Rajoy.
Antes, Fraga ya tenía fundadas sospechas. En una conversación entre el comisario Villarejo y el abogado Javier Iglesias, alias 'El largo', el primero pide a este que traslade mensajes a Rajoy, al que llama 'El Asturiano'. Después anota en su agenda que Iglesias cumplió con su petición de trasladar un mensaje a “Raj”. En otro punto, el policía ha dado total credibilidad a las agendas del comisario. “El señor Villarejo no se engaña a sí mismo. Eran para consumo interno”, ha asegurado.
Rajoy no llegó a declarar siquiera como testigo en la instrucción del caso porque el juez García Castellón cerró la investigación cuando había diligencias pendientes respecto al posible conocimiento de la operación Kitchen que tenía el entonces presidente. Mariano Rajoy sí deberá comparecer como testigo durante el juicio.
Mariano Rajoy ha vuelto a aparecer en la declaración de Fraga cuando se ha abordado el allanamiento de un local perteneciente a Rosalía Iglesias, la mujer de Bárcenas. El asalto, admitido por Enrique García Castaño, El Gordo, perseguía encontrar dos grabaciones realizadas por Bárcenas que implicarían al ex presidente del Gobierno y a Javier Arenas, antiguo secretario general del PP, en el dinero negro del partido. García Castaño aseguró que allí no encontró nada, pero Gonzalo Fraga ha recordado hoy la conversación en la que el propio Gordo le dice al secretario de Estado de Seguridad: “¿Y si saco el pendrive de Bárcenas, qué pasa?”. Nunca ha trascendido el contenido de esas supuestas conversaciones.
La grabación de las conversaciones habría sido ordenada eliminar por Bárcenas desde prisión. El ex tesorero del PP escribió una nota en la cárcel, destinada a otro interno, con esa instrucción. El interno salió de permiso pero volvió a ser detenido. Sin embargo, y según Bárcenas, cuando él salió de la cárcel, las grabaciones ya no estaban en la nube.
Cospedal, a los 14 minutos de declaración
No habían pasado 14 minutos de su declaración cuando Fraga ha debido referirse por primera vez a María Dolores de Cospedal, contra quien el juez García Castellón archivó las actuaciones de forma sorpresiva. Ha ocurrido cuando el fiscal le preguntaba por las denominaciones de los acusados en las agendas de Villarejo y en las conversaciones con el resto de implicados. El comisario Andrés Gómez Gordo era llamado por Villarejo “Cospedín”. Al respecto, Fraga ha dicho: “Era una persona que él relacionaba con María Dolores de Cospedal”.
La abogada del Estado le ha consultado por las referencias en la causa a las presiones al investigador del caso de la caja B del PP por parte de los acusados. “Hay bastante referencias al investigador del caso Gürtel, de apellido Morocho. Lo menciono porque hay muchas anotaciones en las que se refieren a él como Moroch. Incluso en algún audio se refieren a él como Pinocho. Hacen referencias al malestar con los informes que está tramitando en Gurtel, que si ha renunciado a un puesto en Lisboa, que se va tres meses a un curso del FBI, que lo importante es quitárselo de encima”, ha relatado Fraga.
“El 1 de febrero de 2013 –ha dicho Fraga de memoria– se emite un informe sobre Ana Mato y Sepúlveda [en el caso Gürtel]. Una semana antes hay anotaciones vinculadas a Olivera que infoma del informe a Villarejo y este a Ignacio Lopez del Hierro”, ha añadido el inspector jefe. Se da la circunstancia de que Ignacio López del Hierro no era ningún subordinado de Villarejo sino un empresario, antiguo cargo del franquismo y en ese momento marido de la secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal.
Fraga ha añadido, también de memoria, que el 20 de abril de 2013 hay una anotación en la agenda de Villarejo en la que se afirma –continúa de memoria– que el 12 de julio de 2014 ha informado de la oferta de una plaza a Morocho para Lisboa, que rechazó, “tanto a Chisco, como a Cospe”, en referencia al secretario de Estado de Seguridad, Francisco Martínez, como a la número dos del PP, María Dolores de Cospedal.
La operación Kitchen en prisión
En la declaración del inspector jefe se han ido repasando todos los indicios incriminatorios de los diez acusados. Citando de memoria atestados policiales, direcciones e incluso matrículas, Gonzalo Fraga ha ido confirmando las conclusiones de sus atestados. Por ejemplo que exisitó una Kitchen en prisión, por la que el juez García Castellón decidió investigar a nadie. “Hay un control en tiempo real de Villarejo, García Castaño y Francisco Martínez de lo que ocurre en prisión en tiempo real. Es una operación absolutamente coordinada en el ámbito del Ministerio”, ha dicho Fraga.
También se ha referido a la maniobra para intentar blanquear la operación Kitchen como una investigación más de la Policía. Lo realizó Andrés Gómez Gordo al introducir en 2015 en las bases de datos policiales lo que debería haberse comunicado dos años antes. Esa dación de cuentas se hace para conocer si otra unidad está investigando y no cruzar las pesquisas. Al introducir los datos de la Kitchen se produjo una coincidencia con la UDEF y el caso Gürtel. “No ha habido voluntad de generar un cruce cuando realmente se estaba investigando porque había una opacidad evidente en lo que se estaba investigando”, ha explicado Fraga.
En este sentido, Fraga ha dicho que no hay ninguna constancia de que el juez del caso de la caja B o los policías a su mando fueran informados de nada de lo que se hizo en la operación Kitchen. Muy al contrario son los propios acusados los que comentan el carácter ilícito de la operación, como cuando Villarejo le dice a García castaño, el Gordo: “Es una información para quitarle [a Bárcenas] los papeles que afectan al presidente”.
La declaración del investigador principal resulta muy perjudicial para los intereses de los investigados. Primero, porque ratifica que cada uno de los alias que les implican en las maniobras corresponden a cada uno de ellos, caso de 'Chisco' para Martínez, el número dos de Interior, o 'Pin' para Eugenio Pino. Para ambos solicita Anticorrupción un total de 15 años de cárcel. “Es una constante el control que tiene Francisco Martínez sobre la operación, al que Villarejo describe como el colaborador”, ha afirmado Fraga.
Del carácter ilicito de la operación hablan también los mensajes que envía a sus superiores Villarejo, amenazando con hablar de la operación Kitchen si le ocurre algo, tal y como ha recordado el inspector jefe en su declaración.