La biografía política de Adolfo Suárez bien podría compararse a la de una vieja estrella de rock: vivió deprisa y (políticamente) murió joven. Apenas cuatro años y medio como presidente del Gobierno le valieron para hacer historia aunque fue empujado a dimitir cuando sólo tenía 50 años.
Por el camino, una trayectoria llena de pasajes tristes y críticas despiadadas. Ni tan bueno ni tan malo, fue un producto de la España cainita de la época.