Sánchez espera que el “éxito” en la OTAN relance al Gobierno aunque se prepara para un futuro económico incierto

Irene Castro

0

Vladímir Putin ha conseguido reforzar la OTAN y Pedro Sánchez confía en que la cumbre de Madrid sirva como punto de inflexión para relanzar a un Gobierno que se encontraba en medio de una tormenta perfecta por la inflación y varias derrotas electorales que atestiguan el desgaste de la coalición evidente en las encuestas que sitúan al PP como fuerza más votada. La de Madrid ha sido la cumbre de la ampliación y la unidad, escenificada por mandatarios internacionales con sonrisas, abrazos y buen rollo. En Moncloa rezuman euforia por lo que Pedro Sánchez denominó un “gran éxito” tanto en la organización como en los contenidos de la cita. El propio presidente, habitualmente hierático, irradiaba felicidad como anfitrión de los líderes de la alianza y la UE, especialmente durante la recepción en el Museo del Prado para la cena euroatlántica con la que España pretendía afianzar los lazos entre la organización militarista y las instituciones europeas y celebrar sus 40 años en la alianza. Sin embargo, el socialista ha comenzado a preparar el terreno para un alargamiento de la crisis. “Debemos prepararnos para cualquier escenario”, ha avisado en una entrevista en La Sexta en la que ha apuntado a la posible escasez de gas cuando llegue el invierno.

Sánchez confía en el apoyo de Unidas Podemos al aumento del gasto militar y la presencia de EEUU en Rota

Saber más

La advertencia llegaba a última hora del jueves después de que la emoción de apoderara de Moncloa, donde sostienen que Sánchez ha salido reforzado como “actor global” y que su “liderazgo” ha sido generalizadamente reconocido por los jefes de Estado que han pasado las últimas 72 horas en una capital absolutamente blindada y que no registró apenas incidencias. Para el socialista, la agenda internacional había sido fundamental desde que llegó a la presidencia en 2018, pero últimamente ha redoblado su importancia. Apenas dos meses después de prometer el cargo, hizo la primera maleta para una gira latinoamericana y desde entonces prácticamente no ha parado. 

La cumbre de la OTAN le ha permitido engordar aún más esa agenda tras mantener encuentros bilaterales con sus homólogos de Japón, Turquía, Canadá, Nueva Zelanda, Suecia, Islandia… Y, sobre todo, resarcirse del mal sabor de boca que le dejó su último encuentro con el presidente de EEUU, Joe Biden, el pasado año en Bruselas. Esta vez la amplia comitiva americana se trasladó al Palacio de la Moncloa, donde despacharon durante algo más de una hora y escenificaron la sintonía entre los mandatarios a lo largo de la cumbre. 

“Ha sido perfecta, excelente e impecable”. Así ha definido el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, la “cumbre histórica” que, a su juicio, se ha celebrado “en el mejor sitio”. Biden, Boris Johnson, Recep Tayyip Erdoğan… coincidieron en las felicitaciones tras dos días de trabajo salpicados con momentos de distensión en sendas cenas en el Palacio Real y en el Museo del Prado, que dejan multitud de imágenes, entre ellas una de Sánchez y el ultraconservador Viktor Orbán cogidos por la espalda admirando el cuadro de 'Las Meninas' de Velázquez. Cada detalle estaba medido, incluso los menús en los que los líderes degustaron exquisiteces de la gastronomía tradicional española: aceituna esférica​, brioche de atún rojo a la mostaza antigua, tortilla de camarón, gazpacho al aceite de albahaca… Y de la orquesta sinfónica de Kiev en homenaje a Ucrania. 

“Todo el mundo ha coincidido en calificarla como un gran éxito tanto en la forma y el fondo. La organización ha sido magnífica. Así lo han reconocido todos los jefes de Estado presentes y, por tanto, los españoles debemos sentirnos orgullosos por el resultado de la cumbre pues aumenta el prestigio de nuestro país y fortalece la política exterior de España”, declaró al finalizar un Sánchez más sonriente de lo habitual que ha seguido al dedillo los preparativos de la cita, cuya organización ha aplaudido incluso el PP. 

En cuanto a los contenidos, Sánchez celebró la “mención significativa respecto al sur y en especial a la zona del África subsahariana, del Sahel, una de las principales preocupaciones para la UE y para España, como consecuencia de la inestabilidad y los riesgos derivados de ella en cuanto a los flujos irregulares de migrantes, el terrorismo, la crisis alimentaria, la crisis energética y también la emergencia climática”. El Gobierno llevaba meses insistiendo en la necesidad de que la hoja de ruta de la OTAN no solo mirara al este, donde está la principal amenaza por Rusia, sino también hacia el sur. El resultado no se traducirá en ningún despliegue de efectivos (al menos por ahora), pero se establece como prioridad en la disuasión y se potenciarán las labores de inteligencia o el denominado soft power en esa zona, además de colaborar con países de la región como Mauritania. “Reforzamos esos países, pero los que salen reforzados son los países del sur de la OTAN, como España”, señalan fuentes gubernamentales.

El nuevo concepto estratégico contempla, además, la inclusión bajo el paraguas de la OTAN a Ceuta y Melilla, cuya protección era dudosa según la redacción del tratado fundacional. No obstante, ahora que las relaciones con Marruecos se han recompuesto, en el Gobierno tratan de restar importancia a esa alusión. “El concepto estratégico deja bien claro que se va a defender cada centímetro de los miembros de la OTAN”, ha respondido Sánchez: “Ceuta y Melilla son España. Así lo hemos entendido siempre desde el Gobierno, no solo nosotros sino todos los presidentes [ha dicho tras cuestionar que esa pregunta no se la hicieran a Felipe González, José María Aznar, José Luis Rodríguez Zapatero o Mariano Rajoy en su día]. Creo que es un debate más artificial que real”. “Si había alguna duda, con esto debería quedar aclarada para quien tuviera una genuina preocupación sobre esto, que no es el caso de la derecha y ultraderecha, que trataban de inquietar a los ciudadanos de estas ciudades autónomas”, apostilló en La Sexta.

“Estamos contentos, ahora toca seguir”

“Estamos muy contentos, ahora toca seguir”, expresaba este jueves por la tarde un alto cargo gubernamental. En Moncloa son conscientes de que los mismos problemas que tenían sobre la mesa antes de estas 72 horas de tregua siguen acumulándose. Y es que Sánchez llegaba a la cumbre tras un varapalo para el PSOE en Andalucía, donde el PP le golpeó con una mayoría absoluta, y una caída generalizada en las encuestas; una crisis diplomática sin precedentes con Argelia por el cambio en el Sáhara y sobre todo los 37 muertos en la valla de Melilla derivados de la actuación de Marruecos que el presidente ha evitado en todo momento cuestionar.

En menos de quince días se someterá a un duro Debate sobre el Estado de la Nación con la inflación desbocada y debe retomar las relaciones con ERC tras el escándalo del espionaje si quiere tener su respaldo a iniciativas fundamentales como los presupuestos. 

Todos esos problemas siguen ahí, pero en Moncloa tratan de minimizarlos. “A pesar del ruido hemos sacado todas las leyes”, señalan fuentes gubernamentales que sostienen, además, que fue ya la semana pasada con la aprobación del nuevo paquete anticrisis cuando el Gobierno imprimió un “cambio” de rumbo. Sánchez ha enfatizado un giro a la izquierda con el que pretende volver a situarse como el líder socialista que lucha contra “poderes” con “intereses ocultos” que“ no han hecho otra cosa que poner palos en las ruedas y utilizar crisis como la pandemia y ahora la guerra para derrocar al Gobierno”. “Sabemos para quién gobernamos y no es para una minoría que quiere mantener sus privilegios”, ha reiterado en los últimos días que ha multiplicado exponencialmente sus apariciones mediáticas. En la última, se ha mostrado partidario de un pacto de rentas en el que se incluya el impuesto a las eléctricas que, en todo caso, PSOE y Unidas Podemos registrarán “en breve” en el Congreso. Habitualmente medido con los empresarios, Sánchez ha cargado esta vez contra el presidente de CEOE, Antonio Garamendi, por “poco menos que invocar al nazismo con el impuesto a las energéticas”. “Tenemos que ser mucho más serios en nuestras declaraciones y ser conscientes de que la clase media está dispuesta a apretarse el cinturón pero si ve que hay un reparto de las cargas”, ha expresado.

Prepararse para la “escasez de gas y petróleo”

En el Gobierno reconocen que la principal preocupación es la subida de los precios. “Hay que concienciar a nuestras sociedades de que esto no es una cosa de tres meses. Va para largo. Va a requerir determinación. Hay que saber explicarle a la gente que requiere un esfuerzo”, reconocían fuentes gubernamentales durante la cumbre. Desde el inicio de la invasión rusa de Ucrania las autoridades europeas y también el Gobierno reiteró que la guerra y las sanciones a Rusia conllevarían una recesión económica del resto de países. Pero el mensaje lo reforzó posteriormente Sánchez ante Antonio García Ferreras: “Debemos prepararnos para cualquier escenario. Putin está utilizando el gas y el petróleo como un arma más en su guerra contra Europa. Por tanto, creo que palabras como ahorro energético, eficiencia energética, como plantearnos y anticiparnos ante una futura escasez del gas o el petróleo es un riesgo cierto que no en España sino en toda Europa tenemos que tomarnos muy en serio”. El presidente no descartó una recesión y reconoció que hay “una extraordinaria incertidumbre”.

Sánchez atribuye a la guerra dos terceras partes de la inflación del mes de junio, que volvió a marcar un récord al situarse en el 10,2% y sostiene que sería peor si los aliados no hubieran actuado frente a Putin y si no se hubieran adoptado medidas como la bonificación de los carburantes, la reducción del IVA de la electricidad o el tope al precio del gas en la península. “Todo el mundo estos días se ha dado cuenta de la importancia de la seguridad para que lo demás pueda fluir”, resumen en Moncloa. “La seguridad es una condición indispensable para garantizar el modelo de convivencia”, ha sido la expresión utilizada por Sánchez en la rueda de prensa al final de la cumbre en la que ha defendido el aumento del gasto en Defensa: “Si ampliamos las tareas y el mandato de la alianza, es necesario aumentar sus recursos”. 

Sánchez agotará la legislatura y será candidato

Convencido de que “la seguridad no está 100% preservada”, la intención de Sánchez es llegar al 2% del PIB en gasto militar en 2029 y su pretensión es que haya ya un incremento en los presupuestos de 2023, a pesar de que Unidas Podemos y el resto de fuerzas de izquierdas lo rechazan. “No es incompatible”, ha respondido Sánchez a la exigencia de su socio minoritario de emplear esos fondos para políticas sociales.

En Moncloa sostienen que esa hoja de ruta del aumento del gasto militar no tiene por qué complicar las cosas con el socio minoritario al igual que restan importancia al rechazo que han mostrado al acuerdo con Biden, que se traducirá en la ampliación de cuatro a seis los buques destructores presentes en Rota. No obstante, preguntado por si pueden formar parte del Consejo de Ministros si se oponen, Sánchez ha evitado contestar: “Es una pregunta que tendrán que responder los ministros de Unidas Podemos”. Aunque en Moncloa siempre tratan de minimizar las discrepancias, el ala socialista ya ha trasladado al socio minoritario el malestar por ese “ruido”. “Lo que desmoviliza a la izquierda es que nos afanemos en algunas ocasiones más de lo debido en subrayar las diferencias y no las alianzas a favor de esas conquistas”, avisó Sánchez en su última comparecencia en el Congreso.

Las siguientes semanas marcarán si la cumbre de la OTAN tiene una influencia real en la azarosa política interna o si se trató de un espejismo en medio de ese cambio de ciclo que ya celebra la derecha tras las últimas elecciones en Madrid, Castilla y León y Andalucía. “Tomaremos nota mejoraremos en lo que haya que mejorar, pero España no se puede permitir volver a un viejo orden”, ha expresado Sánchez, que por ahora no ha descartado un cambio de Gobierno, pero sí ha reiterado que agotará la legislatura y ha rechazado las publicaciones que apuntan a que no será candidato en las próximas generales porque supuestamente se irá antes a un puesto internacional y que ha atribuido a “los cenáculos de la típica villa de Madrid de los señores con puros que se juntan”. “Humildemente me presentaré a las primarias”, ha zanjado el líder del PSOE.

Vladímir Putin ha conseguido reforzar la OTAN y Pedro Sánchez confía en que la cumbre de Madrid sirva como punto de inflexión para relanzar a un Gobierno que se encontraba en medio de una tormenta perfecta por la inflación y varias derrotas electorales que atestiguan el desgaste de la coalición evidente en las encuestas que sitúan al PP como fuerza más votada. La de Madrid ha sido la cumbre de la ampliación y la unidad, escenificada por mandatarios internacionales con sonrisas, abrazos y buen rollo. En Moncloa rezuman euforia por lo que Pedro Sánchez denominó un “gran éxito” tanto en la organización como en los contenidos de la cita. El propio presidente, habitualmente hierático, irradiaba felicidad como anfitrión de los líderes de la alianza y la UE, especialmente durante la recepción en el Museo del Prado para la cena euroatlántica con la que España pretendía afianzar los lazos entre la organización militarista y las instituciones europeas y celebrar sus 40 años en la alianza. Sin embargo, el socialista ha comenzado a preparar el terreno para un alargamiento de la crisis. “Debemos prepararnos para cualquier escenario”, ha avisado en una entrevista en La Sexta en la que ha apuntado a la posible escasez de gas cuando llegue el invierno.

Sánchez confía en el apoyo de Unidas Podemos al aumento del gasto militar y la presencia de EEUU en Rota

Saber más

La advertencia llegaba a última hora del jueves después de que la emoción de apoderara de Moncloa, donde sostienen que Sánchez ha salido reforzado como “actor global” y que su “liderazgo” ha sido generalizadamente reconocido por los jefes de Estado que han pasado las últimas 72 horas en una capital absolutamente blindada y que no registró apenas incidencias. Para el socialista, la agenda internacional había sido fundamental desde que llegó a la presidencia en 2018, pero últimamente ha redoblado su importancia. Apenas dos meses después de prometer el cargo, hizo la primera maleta para una gira latinoamericana y desde entonces prácticamente no ha parado. 

La cumbre de la OTAN le ha permitido engordar aún más esa agenda tras mantener encuentros bilaterales con sus homólogos de Japón, Turquía, Canadá, Nueva Zelanda, Suecia, Islandia… Y, sobre todo, resarcirse del mal sabor de boca que le dejó su último encuentro con el presidente de EEUU, Joe Biden, el pasado año en Bruselas. Esta vez la amplia comitiva americana se trasladó al Palacio de la Moncloa, donde despacharon durante algo más de una hora y escenificaron la sintonía entre los mandatarios a lo largo de la cumbre. 

“Ha sido perfecta, excelente e impecable”. Así ha definido el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, la “cumbre histórica” que, a su juicio, se ha celebrado “en el mejor sitio”. Biden, Boris Johnson, Recep Tayyip Erdoğan… coincidieron en las felicitaciones tras dos días de trabajo salpicados con momentos de distensión en sendas cenas en el Palacio Real y en el Museo del Prado, que dejan multitud de imágenes, entre ellas una de Sánchez y el ultraconservador Viktor Orbán cogidos por la espalda admirando el cuadro de 'Las Meninas' de Velázquez. Cada detalle estaba medido, incluso los menús en los que los líderes degustaron exquisiteces de la gastronomía tradicional española: aceituna esférica​, brioche de atún rojo a la mostaza antigua, tortilla de camarón, gazpacho al aceite de albahaca… Y de la orquesta sinfónica de Kiev en homenaje a Ucrania. 

“Todo el mundo ha coincidido en calificarla como un gran éxito tanto en la forma y el fondo. La organización ha sido magnífica. Así lo han reconocido todos los jefes de Estado presentes y, por tanto, los españoles debemos sentirnos orgullosos por el resultado de la cumbre pues aumenta el prestigio de nuestro país y fortalece la política exterior de España”, declaró al finalizar un Sánchez más sonriente de lo habitual que ha seguido al dedillo los preparativos de la cita, cuya organización ha aplaudido incluso el PP. 

En cuanto a los contenidos, Sánchez celebró la “mención significativa respecto al sur y en especial a la zona del África subsahariana, del Sahel, una de las principales preocupaciones para la UE y para España, como consecuencia de la inestabilidad y los riesgos derivados de ella en cuanto a los flujos irregulares de migrantes, el terrorismo, la crisis alimentaria, la crisis energética y también la emergencia climática”. El Gobierno llevaba meses insistiendo en la necesidad de que la hoja de ruta de la OTAN no solo mirara al este, donde está la principal amenaza por Rusia, sino también hacia el sur. El resultado no se traducirá en ningún despliegue de efectivos (al menos por ahora), pero se establece como prioridad en la disuasión y se potenciarán las labores de inteligencia o el denominado soft power en esa zona, además de colaborar con países de la región como Mauritania. “Reforzamos esos países, pero los que salen reforzados son los países del sur de la OTAN, como España”, señalan fuentes gubernamentales.

El nuevo concepto estratégico contempla, además, la inclusión bajo el paraguas de la OTAN a Ceuta y Melilla, cuya protección era dudosa según la redacción del tratado fundacional. No obstante, ahora que las relaciones con Marruecos se han recompuesto, en el Gobierno tratan de restar importancia a esa alusión. “El concepto estratégico deja bien claro que se va a defender cada centímetro de los miembros de la OTAN”, ha respondido Sánchez: “Ceuta y Melilla son España. Así lo hemos entendido siempre desde el Gobierno, no solo nosotros sino todos los presidentes [ha dicho tras cuestionar que esa pregunta no se la hicieran a Felipe González, José María Aznar, José Luis Rodríguez Zapatero o Mariano Rajoy en su día]. Creo que es un debate más artificial que real”. “Si había alguna duda, con esto debería quedar aclarada para quien tuviera una genuina preocupación sobre esto, que no es el caso de la derecha y ultraderecha, que trataban de inquietar a los ciudadanos de estas ciudades autónomas”, apostilló en La Sexta.

“Estamos contentos, ahora toca seguir”

“Estamos muy contentos, ahora toca seguir”, expresaba este jueves por la tarde un alto cargo gubernamental. En Moncloa son conscientes de que los mismos problemas que tenían sobre la mesa antes de estas 72 horas de tregua siguen acumulándose. Y es que Sánchez llegaba a la cumbre tras un varapalo para el PSOE en Andalucía, donde el PP le golpeó con una mayoría absoluta, y una caída generalizada en las encuestas; una crisis diplomática sin precedentes con Argelia por el cambio en el Sáhara y sobre todo los 37 muertos en la valla de Melilla derivados de la actuación de Marruecos que el presidente ha evitado en todo momento cuestionar.

En menos de quince días se someterá a un duro Debate sobre el Estado de la Nación con la inflación desbocada y debe retomar las relaciones con ERC tras el escándalo del espionaje si quiere tener su respaldo a iniciativas fundamentales como los presupuestos. 

Todos esos problemas siguen ahí, pero en Moncloa tratan de minimizarlos. “A pesar del ruido hemos sacado todas las leyes”, señalan fuentes gubernamentales que sostienen, además, que fue ya la semana pasada con la aprobación del nuevo paquete anticrisis cuando el Gobierno imprimió un “cambio” de rumbo. Sánchez ha enfatizado un giro a la izquierda con el que pretende volver a situarse como el líder socialista que lucha contra “poderes” con “intereses ocultos” que“ no han hecho otra cosa que poner palos en las ruedas y utilizar crisis como la pandemia y ahora la guerra para derrocar al Gobierno”. “Sabemos para quién gobernamos y no es para una minoría que quiere mantener sus privilegios”, ha reiterado en los últimos días que ha multiplicado exponencialmente sus apariciones mediáticas. En la última, se ha mostrado partidario de un pacto de rentas en el que se incluya el impuesto a las eléctricas que, en todo caso, PSOE y Unidas Podemos registrarán “en breve” en el Congreso. Habitualmente medido con los empresarios, Sánchez ha cargado esta vez contra el presidente de CEOE, Antonio Garamendi, por “poco menos que invocar al nazismo con el impuesto a las energéticas”. “Tenemos que ser mucho más serios en nuestras declaraciones y ser conscientes de que la clase media está dispuesta a apretarse el cinturón pero si ve que hay un reparto de las cargas”, ha expresado.

Prepararse para la “escasez de gas y petróleo”

En el Gobierno reconocen que la principal preocupación es la subida de los precios. “Hay que concienciar a nuestras sociedades de que esto no es una cosa de tres meses. Va para largo. Va a requerir determinación. Hay que saber explicarle a la gente que requiere un esfuerzo”, reconocían fuentes gubernamentales durante la cumbre. Desde el inicio de la invasión rusa de Ucrania las autoridades europeas y también el Gobierno reiteró que la guerra y las sanciones a Rusia conllevarían una recesión económica del resto de países. Pero el mensaje lo reforzó posteriormente Sánchez ante Antonio García Ferreras: “Debemos prepararnos para cualquier escenario. Putin está utilizando el gas y el petróleo como un arma más en su guerra contra Europa. Por tanto, creo que palabras como ahorro energético, eficiencia energética, como plantearnos y anticiparnos ante una futura escasez del gas o el petróleo es un riesgo cierto que no en España sino en toda Europa tenemos que tomarnos muy en serio”. El presidente no descartó una recesión y reconoció que hay “una extraordinaria incertidumbre”.

Sánchez atribuye a la guerra dos terceras partes de la inflación del mes de junio, que volvió a marcar un récord al situarse en el 10,2% y sostiene que sería peor si los aliados no hubieran actuado frente a Putin y si no se hubieran adoptado medidas como la bonificación de los carburantes, la reducción del IVA de la electricidad o el tope al precio del gas en la península. “Todo el mundo estos días se ha dado cuenta de la importancia de la seguridad para que lo demás pueda fluir”, resumen en Moncloa. “La seguridad es una condición indispensable para garantizar el modelo de convivencia”, ha sido la expresión utilizada por Sánchez en la rueda de prensa al final de la cumbre en la que ha defendido el aumento del gasto en Defensa: “Si ampliamos las tareas y el mandato de la alianza, es necesario aumentar sus recursos”. 

Sánchez agotará la legislatura y será candidato

Convencido de que “la seguridad no está 100% preservada”, la intención de Sánchez es llegar al 2% del PIB en gasto militar en 2029 y su pretensión es que haya ya un incremento en los presupuestos de 2023, a pesar de que Unidas Podemos y el resto de fuerzas de izquierdas lo rechazan. “No es incompatible”, ha respondido Sánchez a la exigencia de su socio minoritario de emplear esos fondos para políticas sociales.

En Moncloa sostienen que esa hoja de ruta del aumento del gasto militar no tiene por qué complicar las cosas con el socio minoritario al igual que restan importancia al rechazo que han mostrado al acuerdo con Biden, que se traducirá en la ampliación de cuatro a seis los buques destructores presentes en Rota. No obstante, preguntado por si pueden formar parte del Consejo de Ministros si se oponen, Sánchez ha evitado contestar: “Es una pregunta que tendrán que responder los ministros de Unidas Podemos”. Aunque en Moncloa siempre tratan de minimizar las discrepancias, el ala socialista ya ha trasladado al socio minoritario el malestar por ese “ruido”. “Lo que desmoviliza a la izquierda es que nos afanemos en algunas ocasiones más de lo debido en subrayar las diferencias y no las alianzas a favor de esas conquistas”, avisó Sánchez en su última comparecencia en el Congreso.

Las siguientes semanas marcarán si la cumbre de la OTAN tiene una influencia real en la azarosa política interna o si se trató de un espejismo en medio de ese cambio de ciclo que ya celebra la derecha tras las últimas elecciones en Madrid, Castilla y León y Andalucía. “Tomaremos nota mejoraremos en lo que haya que mejorar, pero España no se puede permitir volver a un viejo orden”, ha expresado Sánchez, que por ahora no ha descartado un cambio de Gobierno, pero sí ha reiterado que agotará la legislatura y ha rechazado las publicaciones que apuntan a que no será candidato en las próximas generales porque supuestamente se irá antes a un puesto internacional y que ha atribuido a “los cenáculos de la típica villa de Madrid de los señores con puros que se juntan”. “Humildemente me presentaré a las primarias”, ha zanjado el líder del PSOE.

Vladímir Putin ha conseguido reforzar la OTAN y Pedro Sánchez confía en que la cumbre de Madrid sirva como punto de inflexión para relanzar a un Gobierno que se encontraba en medio de una tormenta perfecta por la inflación y varias derrotas electorales que atestiguan el desgaste de la coalición evidente en las encuestas que sitúan al PP como fuerza más votada. La de Madrid ha sido la cumbre de la ampliación y la unidad, escenificada por mandatarios internacionales con sonrisas, abrazos y buen rollo. En Moncloa rezuman euforia por lo que Pedro Sánchez denominó un “gran éxito” tanto en la organización como en los contenidos de la cita. El propio presidente, habitualmente hierático, irradiaba felicidad como anfitrión de los líderes de la alianza y la UE, especialmente durante la recepción en el Museo del Prado para la cena euroatlántica con la que España pretendía afianzar los lazos entre la organización militarista y las instituciones europeas y celebrar sus 40 años en la alianza. Sin embargo, el socialista ha comenzado a preparar el terreno para un alargamiento de la crisis. “Debemos prepararnos para cualquier escenario”, ha avisado en una entrevista en La Sexta en la que ha apuntado a la posible escasez de gas cuando llegue el invierno.

Sánchez confía en el apoyo de Unidas Podemos al aumento del gasto militar y la presencia de EEUU en Rota

Saber más

La advertencia llegaba a última hora del jueves después de que la emoción de apoderara de Moncloa, donde sostienen que Sánchez ha salido reforzado como “actor global” y que su “liderazgo” ha sido generalizadamente reconocido por los jefes de Estado que han pasado las últimas 72 horas en una capital absolutamente blindada y que no registró apenas incidencias. Para el socialista, la agenda internacional había sido fundamental desde que llegó a la presidencia en 2018, pero últimamente ha redoblado su importancia. Apenas dos meses después de prometer el cargo, hizo la primera maleta para una gira latinoamericana y desde entonces prácticamente no ha parado.