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Sumar y Podemos se mantienen a la espera tras el paso adelante de Rufián mientras ERC intenta sacudirse su presión

Daniel Ríos

22 de mayo de 2026 22:00 h

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El paso adelante que dio públicamente este miércoles el portavoz de ERC en el Congreso, Gabriel Rufián, ha sido recibido con tanta expectación como incertidumbre. Ninguno de los partidos estatales cuya candidatura a las generales Rufián aseguró estar dispuesto a “encabezar” —con una fórmula aún por desarrollar— ha cerrado la puerta a analizar la propuesta, pero antes de cualquier conversación varios de ellos han exigido al dirigente “concretar” qué es lo que quiere hacer. Y mientras ERC, que no se cansa de rechazar por activa y por pasiva la idea de una coalición con formaciones de ámbito nacional para las próximas elecciones, evita confrontar públicamente con su portavoz y trata de quitar hierro al órdago público que le ha lanzado para exigir el control del grupo parlamentario de ERC en el Congreso.

En un coloquio en el Club Siglo XXI de Madrid, Rufián afirmó por primera vez expresamente que, si está en posición de “ayudar a que haya una confluencia o una colaboración entre las izquierdas soberanistas y estatales, un espacio de unión para maximizar resultados”, siendo “el cabeza de lista, pues p’alante”. El dirigente volvió a asegurar, como ya ha hecho en numerosas ocasiones, que no piensa romper su carné de militante de ERC y que se mantendrá en el partido siempre y cuando no le “echen”. Pero también lanzó, por primera vez en público, un pulso al líder de su partido, Oriol Junqueras: “Yo no voy a volver a presentarme por ERC si no se cumplen unas condiciones”.

Esos requisitos tienen que ver con las diferencias cada vez más profundas que existen en el grupo parlamentario republicano, que son de carácter político y estratégico, pero también personales, según sostienen fuentes de los diferentes sectores. En público, Rufián ha rechazado concretar cuáles son sus condiciones para no marcharse a su “casa”, pero fuentes de ERC confirman que lo que quiere son, básicamente, dos cosas: el control del grupo parlamentario en el Congreso —lo que implica tener, al menos, una mayoría de dirigentes afines en las listas— y mando en plaza para marcar la línea política del partido en Madrid.

No obstante, pese al paso adelante de su portavoz en el Congreso, la dirección de ERC se ha conjurado para no confrontar con él. A pesar del enfado creciente que existe en la cúpula republicana con los movimientos de Rufián y, ahora, con su presión pública para conseguir una lista más afín, la consigna es la de emitir los mínimos mensajes posibles y remitirse siempre a la línea marcada en febrero, cuando la secretaria general de ERC, Elisenda Alamany, aseguró que el partido se presentaría a las elecciones con sus siglas y únicamente en circunscripciones catalanas.

La formación sigue queriendo que Rufián sea su candidato en los próximos comicios generales, puesto que le consideran un activo político de primer orden. Pero la dirección que encabeza Oriol Junqueras insiste en que es imposible unirse a unas candidaturas estatales con las diversas izquierdas que se agrupan en Sumar, aunque sí se muestra abierta a negociar con Rufián la confección de las listas. Esta cuestión, sin embargo, es problemática, porque en ERC las candidaturas se aprueban en asambleas territoriales. La dirección tiene, obviamente, mucha capacidad de influir en estas reuniones, pero no infinita. Y la postura del portavoz, que casa con la corriente interna de Àgora Republicana que lidera Joan Tardà, es minoritaria en todas las asambleas.

Recelos en IU, perfil bajo en Podemos

Pero no solo es ERC la que no ve clara la propuesta de Rufián. Aunque dista mucho del rechazo frontal que ha expresado la dirección republicana, los diferentes partidos que se encuadran en Sumar tampoco terminan de ver clara la idea que plantea el dirigente, aunque en su caso no porque no compartan la posibilidad de que él sea candidato de una alianza amplia, sino por su falta de concreción. Quien más reparos pone es IU, que aunque ha afirmado que “por supuestísimo” que estaría dispuesta a hablar con Rufián si aclara cuál es su idea y ha prometido que la va a “estudiar”, no ha ocultado las enormes dudas que le genera.

IU ha insistido en los últimos días en que no está de acuerdo con un proyecto como el que defiende el dirigente de ERC, en el que las izquierdas estatales queden subordinadas a los partidos a la izquierda del PSOE de ámbito autonómico. Y el líder del PCE y portavoz de IU en el Congreso, Enrique Santiago, afirmó el jueves que “los hiperliderazgos personales y los egos desmesurados” son el verdadero “problema” de la izquierda, y no los partidos de ámbito nacional. “Nosotros defendemos un proyecto federal con un proyecto de país integral, que satisfaga a todas las personas que viven en cualquier parte del Estado, y que no anteponga la prioridad regional”, dejó claro Santiago.

Por su parte, la presidenta del grupo parlamentario de los Comuns en el Parlament de Catalunya, Jéssica Albiach, pidió el jueves una reunión “urgente” con Rufián para que les aclare cuál es su propuesta. La formación, no obstante, no quiere embarcarse en una negociación con el portavoz sin que aclare antes su situación con ERC, y de ahí que Albiach expresara públicamente la duda de si Rufián “se ha emancipado” de su partido, dado que los republicanos siguen dando un portazo a la propuesta. En una línea parecida se expresó este viernes el ministro de Cultura y también dirigente de los Comuns, Ernest Urtasun, que insistió en “tender la mano” para un acuerdo pero también pidió a Rufián que “concrete” sus intenciones. Mencionó en varias ocasiones la necesidad de negociar con “los compañeros de ERC” y no solo con el dirigente.

De los partidos encuadrados en la alianza Sumar, es Movimiento Sumar —la formación de Yolanda Díaz— el que ha saludado con mayor entusiasmo el paso adelante de Rufián. En un mensaje en sus redes sociales unas horas después del anuncio del portavoz de ERC, la formación evitó poner el foco en las inconcreciones de la propuesta y planteó que “en el desafío que tenemos delante no sobra nadie” y que “tenemos la obligación de construir frentes amplios”. Se mostró convencida de que las izquierdas encontrarán “las formas” de llegar a un acuerdo: “Lo importante es que el pueblo progresista sepa que vamos a estar a la altura y no vamos a permitir que la extrema derecha avance”.

Podemos, por el contrario, ha preferido mantener un perfil bajo tras un paso adelante de Rufián que, por ahora, no ha suscitado movimientos en su partido. El jueves, la secretaria general de la formación, Ione Belarra, se limitó a señalar que quiere ser “muy respetuosa con los tiempos de ERC y de Gabriel Rufián”, e insistió en que “lo que la gente está esperando es que hagamos equipo, colaboremos y estemos a la altura de las circunstancias”. Podemos lleva semanas defendiendo un “tándem” entre el dirigente e Irene Montero, lo que les proyectaría de nuevo como el principal partido estatal a la izquierda del PSOE y les daría un lugar preeminente en las negociaciones con el resto de las formaciones de ese espacio. Pero, hasta ahora, Rufián ha rechazado ligar su futuro a los morados.