La presidencia italiana del G7 ha conseguido que se retire del documento final de la cumbre una referencia a proteger el derecho “al aborto seguro y legal” y los “cuidados post-aborto”, pese a la oposición clara de algunas delegaciones. La ministra de Sanidad española, Mónica García, ha condenado lo que considera “un nuevo ataque” al derecho a interrumpir el embarazo.
Se trata de la primera reacción del Ejecutivo español ante lo ocurrido en el G7. “Ya no es a nivel nacional, cuando Meloni permitió que entraran los ultras a las clínicas, sino internacional. Es una confirmación más de la intención de la internacional del odio de hacernos retroceder a cuando las mujeres teníamos que abortar de manera clandestina”, ha manifestado García este viernes, que ha señalado, a renglón seguido, al Partido Popular por “coquetear con la ultraderecha a diario”.
Por Sofía Pérez Mendoza