Este lunes se retoma la agenda judicial con un juicio a la trama Kitchen que recibe los testimonios, entre otros, de Luis Bárcenas y Rosalía Iglesias. Los acusados en esta causa judicial aparecen también vinculados a los otros dos frentes de la brigada política de los años del PP: la operación Catalunya y las maniobras contra Podemos.
También se retoma en el Supremo el juicio contra José Luis Ábalos en el caso mascarillas.
Sánchez arranca la semana en China, en una visita en la que se reunirá con el presidente Xi Jinping. Mientras, todos los partidos se posicionan respecto a la derrota de Orbán en Hungría, lamentada por Vox y celebrada por el resto.
El empresario Manel Salles, imputado en la Audiencia Nacional por un fraude en el IVA en la venta de hidrocarburos, ha comparecido este lunes como testigo en el juicio contra José Luis Ábalos en el Tribunal Supremo. Ante los magistrados, Salles ha reconocido que contrató al exasesor Koldo García en 2022 tras su salida del Ministerio de Transportes aunque el contrató sólo duró unos meses. “Pensé que tenía más influencia de la que tenía”, ha aseverado.
Por otro lado, Salles ha negado haber realizado viaje alguno a Canarias con Koldo García. El pasado enero, en su declaración ante el juez de la Audiencia Nacional que investiga un presunto fraude en el sector de los hidrocarburos, afirmó que este empresario viajó a las islas con el entonces asesor porque tenían intención de instalar unos depósitos fiscales en la zona portuaria exenta de impuestos y que allí se habrían reunido con el expresidente de Canarias, Ángel Víctor Torres. Salles ha insistido en que no conoce a Torres.
Informa Elena Herrera
Manuel Pérez Villariño, que se ha autodenominado como un referente en el alquiler turístico vacacional, ha explicado ante el Tribunal Supremo que la familia del ministro José Luis Ábalos, al que conocía desde que el investigado fuera diputado por Valencia, le preguntó en un momento dado si el chalé marbellí de La Alcaidesa encajaba para ser subarrendado para turistas, y él lo desaconsejó porque estaba fuera de mercado. Esa casa, según la investigación, fue una dádiva que recibió el ministro por sus gestiones para que una mercantil denominada Villafuel se hiciera con una licencia de operadora.
Pérez Villariño ha añadido, no obstante, que en ningún momento llegó a ver el contrato que firmó Ábalos para el alquiler con opción a compra de ese chalé y solo inició el estudio de viabilidad y rentabilidad de un posible alquiler vacacional de esa propiedad. Pero el asunto lo dejó rápido porque el hijo del exministro, Víctor Ábalos, le advirtió de que el contrato no permitía el subarriendo.
Con todo, si por algo ha destacado este testigo, el segundo de esta jornada del juicio en el Supremo, ha sido por afear a la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil que fallara al interpretar una conversación que mantuvo él con el asesor ministerial Koldo García. Ha enfatizado que cuando el asesor de Ábalos le dio las “gracias por la casa” no se refería a La Alcaidesa sino a una gestión que realizó para buscarle un apartamento porque quería veranear con al familia en Marbella. Y sobre el trato cercano que demostró con él en esa conversación, ha explicado que es el habitual que da a sus clientes.
Escribe Javier Lillo
Josefa Pérez, otra de las responsable de la empresa pública donde fue contratada Jésica Rodríguez, la expareja de José Luis Ábalos, ha señalado este lunes ante el tribunal que juzga al exministro por el caso Mascarillas que ella no tuvo sospecha en ningún momento de que ella no trabajara en realidad a pesar de percibir un salario por parte de Ineco. Sí ha puesto el foco en que el contrato de ese recurso se se hizo al ritmo habitual. “No es el procedimiento habitual”, ha destacado.
Además, ha destacado que fue desde Adif, el cliente final, desde donde se solicitó ese recurso administrativo y las funciones del mismo. Desde Ineco sólo realizaron los controles regulares de los partes de trabajo y de control horario. En este sentido, ha explicado que Jésica Rodríguez en correos que se cruzaban confirmaba que estaba trabajando, que tenía carga de trabajo (“más de lunes a jueves que los viernes”) y, puesto que había comunicación con ella en esos términos, no tenían “indicio para pensar que no estaba trabajando”.
Por otro lado, ha confirmado que el asesor ministerial Koldo García acompañó a las oficinas de Ineco a Jésica Rodríguez hasta en dos ocasiones: una para la firma del contrato y otra para recoger el portátil. Pero ha apostillado que ella entonces no lo relacionaba con el Ministerio de Transportes. Con todo, ha enfatizado que por parte de Ineco no hubo irregularidad en el contrato y que si hubo absentismo, ellos lo desconocían porque Adif en ningún momento dio la voz de alarma.
Informa Javier Lillo